Musk, Altman y Amodei llevan su lucha de egos ante las mayores salidas a bolsa de la historia
SpaceX, OpenAI y Anthropic presumen de sus avances para atraer a los inversores bajo el mando personalísimo de sus respectivos consejeros delegados


La evolución de los acontecimientos de la última semana ha puesto de manifiesto la pugna, en parte personal y en parte empresarial, entre Elon Musk, Sam Altman y Dario Amodei. Tres directivos que apuntan a protagonizar las tres mayores salidas a Bolsa de la historia con sus compañías, SpaceX, OpenAI y Anthropic, respectivamente, planteando un escenario de confrontación y movimientos a cualquier precio para atraer a los inversores.
El primer paso fue la victoria judicial de Altman y OpenAI en el litigio frente a Musk, tras la decisión del jurado, en un tribunal californiano, de rechazar la demanda presentada por el hombre más rico del mundo. La resolución establece que la start-up, de la que Musk había sido uno de los cofundadores, no traicionó su misión general de beneficio público al convertirse en una compañía con fines de lucro.
La sentencia ha venido a allanar la salida a Bolsa de OpenAI. Y la empresa se hizo escuchar apenas 48 horas después. Cuando el mercado estaba pendiente de la presentación del folleto de la OPV (oferta pública de venta) de SpaceX, prevista para el 12 de junio, The Wall Street Journal y Financial Times publicaban la noticia de que OpenAI aceleraba en su propia salida a Bolsa, con una valoración de un billón de dólares. De hecho, apuntaban a una presentación de la documentación de forma confidencial casi inminente, con el objetivo de llevar a cabo la OPV en septiembre. Así, Altman atraía las miradas de la comunidad financiera en un día que debía ser grande para Musk.
Eso sí, SpaceX aprovechaba el folleto de su OPV para presumir de su posición en la IA, tras absorber en febrero pasado xAI, la start-up de IA impulsada por el propio Musk, creadora del chatbot Grok. “Nuestro ritmo de desarrollo acelerado posiciona a Grok entre los modelos de vanguardia de más rápido avance en comparación con sus pares, incluyendo OpenAI, Anthropic y Google”, dice SpaceX, que añade que Grok se distingue por su énfasis en la integración de datos en tiempo real, particularmente a través de información derivada de la plataforma X. La empresa, igualmente, afirma que está desarrollando iteraciones de próxima generación, incluyendo Grok 5.
Además, SpaceX presume en el folleto de la reciente alianza sobre servicios de cloud establecida con Anthropic, para entrenar la IA. Con el acuerdo, la creadora de Claude tendrá acceso a Colossus 1, la supercomputadora de IA más grande del mundo, creada por la propia empresa del magnate. SpaceX explica a los inversores que va a percibir de Anthropic un total de 1.260 millones dólares por trimestre, hasta mayo de 2029, gracias a este acuerdo.
En esta carrera para atraer a los inversores, Anthropic no podía quedarse atrás. Distintos medios financieros apuntan a que la start-up se dirige a su primer trimestre rentable tras un fuerte aumento de ingresos impulsado por la demanda de su software de IA. El fabricante de Claude prevé unos ingresos de 10.900 millones de dólares en el segundo trimestre, más del doble que en el trimestre anterior, según Bloomberg, que citaba cifras reveladas a los inversores de la start-up.
El beneficio operativo de la compañía dirigida por Dario Amodei para el trimestre que acaba en junio va a rondar los 559 millones, si bien la empresa no prevé necesariamente obtener beneficios en los próximos trimestres, dado el fuerte aumento de su gasto en recursos informáticos y otros costes. Anthropic, que también está considerando salir a Bolsa en otoño, se encuentra en negociaciones para cerrar una nueva ronda de financiación con una valoración superior a los 900.000 millones de dólares para el conjunto de la empresa y rebasar así la cifra que obtuvo OpenAI en su última ronda, en marzo pasado.
En cualquier caso, las figuras de sus consejeros delegados son claves para estas empresas, con negocios de crecimiento, pero todavía bajo la losa de las pérdidas. El caso de SpaceX, que sufrió unas pérdidas operativas de 2.200 millones de dólares en 2025, es claro. La empresa destaca en su folleto la relevancia personal de Musk para su proyecto, reconociendo que una posible pérdida, por fallecimiento o discapacidad, afectaría a la gestión y la implantación de los planes estratégicos. “Impactaría negativamente nuestra reputación y nuestras relaciones con clientes, socios y otras partes interesadas”, reconoce.
SpaceX explica que depende en gran medida del servicio y el desempeño continuos de Musk, “cuyo liderazgo, visión y experiencia son fundamentales para el desarrollo de nuestras tecnologías y la ejecución de nuestra estrategia comercial”. Igualmente, señala que el directivo no dedica todo su tiempo y atención a SpaceX, precisando que simultáneamente dirige Tesla y está involucrado en otras empresas de tecnología emergente, como Neuralink y The Boring Company, además de haber sido, en el pasado, asesor del presidente de EE UU.