El Santander da el gran salto en el Reino Unido y cierra la compra de TSB 10 meses después
El Sabadell activa la cuenta atrás para pagar su macrodividendo
El Santander ya es dueño de TSB. El banco que pilota Ana Botín ha firmado con el Sabadell, el anterior propietario de esta enseña británica, su adquisición por 3.300 millones de euros. La operación, cuya tramitación se ha demorado cerca de 10 meses, permitirá al Santander dar el gran salto en el mercado británico, al convertirse en el cuarto banco de ese país en hipotecas, con una cuota del 12%, y el tercero en depósitos. El Sabadell, por su parte, pagará el macro dividendo prometido el 29 de mayo.
Es el momento de ejecutar para el Santander. Después de un 2025 en el que vendió su negocio en Polonia y acordó la compra de dos bancos, TSB en Reino Unido y Webster en EE UU, ahora es el momento de poner toda la maquinaria a funcionar. Botín ha diseñado un banco muy enfocado en las llamadas divisas fuertes (dólar, euro y libra) y con el foco en lograr grandes mejoras de eficiencia y disparar la rentabilidad.
Por el lado de TSB, el banco espera lograr ganancias por 400 millones de libras, unos 470 millones de euros, que espera aflorar por completo antes de 2028. De acuerdo a una presentación a analistas realizada cuando se anunció la operación, esta cifra de sinergias supone un 50% de los costes actuales de la filial del banco en el país y un 13% de la base de costes conjunta. Los asociados a la transacción ascienden a los 520 millones de libras (600 millones de euros), lo que supone 1,3 veces la cifra de sinergias. Para Webster, la cifra las sinergias se sitúa en 800 millones de dólares (unos 700 millones de euros), el 19% de la base de costes de ambos bancos, que pasará de 4.451 millones a 3.500 millones. Deberá conseguir aflorar ambas sinergias en sendas firmas a la vez.
Entre las palancas que cita el Santander para lograr las ganancias en Reino Unido está una racionalización de la red comercial y en la estructura, reducción de duplicidades organizativas, renegociaciones de contratos o eficiencias de sedes. Espera recortar los gastos de todo el negocio de 3.300 millones de libras (4.000 millones de euros), en suma de los dos bancos, a 2.700 millones de libras (3.100 millones de euros) para 2028, entre un 17% y un 20% de la base total de costes.
De esa reducción de unos 900 millones, 75 corresponden a costes de inversión, 100 millones a sedes, otros 100 millones en tecnología y 125 en propiedades. Todo ello se enmarca en el plan de mejora de la eficiencia y la rentabilidad del grupo en conjunto en el que está inmerso el Santander, el conocido como One Transformation. Este supone, además de la reducción del número de productos, la división del negocio en cinco negocios globales (retail, banca de inversión, digital consumer bank, seguros y gestión de activos y pagos), en detrimento de las organizaciones regionales.
La operación ha tardado unos 10 meses en cerrarse y se anunció cuando el Sabadell estaba inmerso en la opa hostil del BBVA, de la que finalmente consiguió salir victorioso. Solo lo ha hecho cuando ha recibido las autorizaciones de todos los reguladores implicados. Esto ha ocurrido en las últimas semanas, tal y como publicó este periódico. Primero obtuvo el sí de la autoridad de Competencia británica. Después fue el turno de la PRA, el supervisor prudencial del mercado, y finalmente del Banco Central Europeo (BCE).
Para el Sabadell, cerrar la operación le permite recibir el dinero, que se fijó en julio del año pasado en 3.050 millones más lo que TSB generase en todo este tiempo. Con este dinero, el banco ha prometido pagar un dividendo extraordinario de 0,5 euros por acción.
Esto activa la cuenta atrás para su pago. El consejero delegado saliente del Sabadell, César González-Bueno -que dejará el cargo en una semana escasa en manos de Marc Armengol, precisamente hasta ahora consejero delegado de TSB-, aseguró en un encuentro con analistas organizado por Morgan Stanley a finales del mes pasado que el calendario pasaba por cerrar la transacción a finales de abril y pagar el dividendo aproximadamente un mes después, a finales de mayo. Ahora ha anunciado que lo abonará el 29 de mayo.
El precio de cierre de la operación estará en 3.300 millones de euros. Esta cifra corresponde a los 3.050 millones a los que se pactó en julio del año pasado más otros 250 millones por el valor generado durante este tiempo. El Sabadell adquirió TSB en 2015 por 1.700 millones de euros y desde entonces se ha embolsado 600 millones en dividendos. En el haber queda la frustrada integración tecnológica de 2018, que le costó una provisión de 400 millones. Pese a ello, la operación le ha permitido apuntarse plusvalías por 300 millones y una ganancia de capital de 400 puntos básicos.