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TSK blinda el 40% de la demanda de su salida a Bolsa con la participación asegurada de grandes inversores

Amundi, Amundsen, DNB, Janus Henderson, Waterside y varias grandes fortunas españolas apuestan por la OPS de la empresa de ingeniería asturiana. Su objetivo es captar 150 millones en una ampliación de capital, con una valoración de 500 a 600 millones de euros

Sede de TSK en Gijón. TSK

TSK ya tiene demanda para el 40% de su colocación en Bolsa, con la que aspira a obtener 150 millones de euros mediante una ampliación de capital para apuntalar sus planes de crecimiento, según explica la empresa en un comunicado. La compañía ha obtenido el respaldo de cinco grandes inversores y de varios family offices españoles (inversores ancla, en el argot) que se han comprometido a la compra del mencionado porcentaje, de manera que su camino hacia el mercado será más sencillo. Su objetivo es debutar en la segunda semana de mayo con una tasación previa a la ampliación de 500 a 600 millones de euros.

La compañía controlada por la familia García Vallina y pilotada como CEO por Joaquín García Rico cuenta con compromisos vinculantes, entre otros, de cinco grandes firmas de gestión de activos. Amundi, la mayor gestora de activos de Europa; de Amundsen, especializada en activos industriales y transición energética; de DNB Asset Management, división de gestión de activos del principal grupo financiero de Noruega; de la gestora británica Janus Henderson; y de la gestora Waterside AM. Varios family offices españoles también han firmado su compromiso de entrar en el capital de TSK.

La empresa explica que ha diseñado una estructura de capital en la que ningún inversor individual podrá superar el 3% del capital tras la finalización de la oferta con el objetivo de impulsar su liquidez en el mercado. Las órdenes de compra comprometidas por los inversores ancla supondrán el 35% de la oferta si finalmente esta se amplía hasta 173 millones de euros, una potestad del Santander.

El grupo asturiano de ingeniería y sus asesores se lanzaron la semana pasada al mercado tras constatar la avidez detectada en los encuentros preliminares con los inversores. La compañía familiar de ingeniería con sede en Gijón ha ido empoderándose desde que este periódico anunció su objetivo de salir al mercado el pasado 20 de noviembre. A pesar de la volatilidad global de los mercados por la guerra de Irán, las entidades que ha contratado consideran que cuenta con las características necesarias para triunfar con su desembarco en la Bolsa. Entretanto, Digi decidió aplazar su estreno, como publicó CincoDías, debido a la incertidumbre global.

Con los compromisos anunciados este miércoles, los bancos coordinadores de la transacción han dado pruebas de su buen trabajo. En el sindicado destacan el Santander y CaixaBank como coordinadores globales, y también están contratados Banca March, que además es el asesor financiero de la compañía, JB Capital y Alantra. Hogan Lovells y J&A Garrigues se encargan de los asuntos legales. La credibilidad de la compañía ante los inversores es máxima, después de que hayan comprobado con sus propios ojos el plan de negocio y las cuentas de 2025.

Su cartera de proyectos ya firmados alcanza los 1.300 millones de euros, después de que el año pasado su facturación alcanzara los 1.034 millones, con una ligera subida frente a la de 2024, y su beneficio bruto de explotación (ebitda) creció un 37%, hasta los 99,7 millones. Dispone además de otras armas que blindarán sus resultados de cara al futuro inmediato. Así, cuenta con acuerdos preferentes suscritos con clientes energéticos e industriales globales por valor aproximado de 3.700 millones de euros, donde TSK ya se encuentra realizando trabajos de diseño e ingeniería”.

Su margen de ebitda, foco de atención del mercado, también creció, hasta el 9,6%, 2,5 puntos porcentuales más que el ejercicio anterior. Su beneficio neto creció un 64%, hasta 32 millones. La intención de la compañía que capitanea como CEO Joaquín García Rico es dedicar el capital que obtenga a financiar su plan estratégico hasta 2027, que concentra en los segmentos mencionados.

También han contribuido a convencer al mercado su fuerte presencia internacional —más del 90% de sus ventas se efectúan fuera de España— y la combinación de un marcado carácter familiar con una elevada profesionalización. TSK cuenta con una plantilla de 1.500 personas, ha desarrollado en los últimos 15 años más de 350 proyectos energéticos e industriales y tiene experiencia en más de 50 países. Solo en generación de energía ha participado en proyectos que han supuesto la instalación de más de 25.000 megavatios.

Sabino García Vallina, fundador y presidente del grupo, cuenta ahora con el 84% del capital y retendrá el control de la empresa después de la ampliación de capital, que se prevé de alrededor del 25%. La valoración antes de la operación se sitúa entre los 500 y los 600 millones de euros, de acuerdo con las fuentes bancarias consultadas, que matizan que la horquilla final de precios se conocerá en el folleto. La empresa ha acordado un posible incentivo al equipo directivo, cuyo devengo está condicionado al éxito de la operación de salida a Bolsa, aunque matiza que “el importe total no sería significativo”.

La compañía efectuó el año pasado una rotación de parte de sus activos y limpió el balance de cara a su estreno en Bolsa. Vendió sus participaciones en proyectos fotovoltaicos situados en México, también traspasó su inversión en una planta termosolar en Israel y en otras inversiones no estratégicas, y liquidó sus filiales en Brasil y Costa de Marfil.

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