Las constructoras alertan del impacto del conflicto en Oriente Próximo en la ejecución de la obra pública
La asociación Anci reclama una nueva revisión excepcional de precios, como la activada por la guerra en Ucrania, ante la subida de costes energéticos y de los materiales
La preocupación en el sector constructor va en alza conforme crece la incertidumbre sobre el desenlace del conflicto en Oriente Próximo y se aprecia ya un encarecimiento de los costes de ejecución de las obras. La asociación de constructoras no cotizadas Anci ha reclamado públicamente a las administraciones la activación de un mecanismo excepcional de revisión de precios en los contratos de obra pública. El objetivo es embridar los esperados sobrecostes por la subida de materiales básicos o del gasóleo. La crisis desatada por el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, se afirma desde el colectivo, motiva ya un shock de costes que afecta a los proyectos.
El sector, se pone de manifiesto desde este frente de constructoras, arrastraba ya una fuerte presión en sus principales costes acumulado desde la pandemia y la invasión rusa de Ucrania. La actual crisis no hace más que elevar las posibilidades de desequilibrio entre los presupuestos de licitación y adjudicación de la obra pública y los costes reales de ejecución.
El asunto ha sido tratado esta semana en el seno de la patronal CEOE, donde ha sido aprobada una propuesta en busca de “garantizar la estabilidad económica en contratos del sector público”. Entre las demandas del colectivo empresarial destaca la obligatoriedad de la revisión de precios, contemplada en la Ley de Contratos del Sector Público y retirada de los pliegos de forma generalizada a partir de la crisis financiera con el fin de ahorrar en la inversión pública.
Mientras que el Gobierno decide sobre la recuperación, o no, de la fórmula que actualiza los presupuestos de construcción en función de la evolución de los costes de una cesta de materiales básicos, e incluso de la energía, el sector urge una solución intermedia: la implantación excepcional de la referida revisión de precios para evitar la quiebra de los proyectos de obra pública.
La guerra en Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz al paso de petroleros ha motivado una fuerte subida en el precio de los combustibles que mueven la maquinaria de obra, lo que se suma a la factura por materiales como el cemento, acero o aluminio, cuyos procesos de producción son intensivos en el consumo de energía. En Anci se manejan estimaciones propias que hablan de un encarecimiento de hormigones, áridos, acero, ladrillos o plásticos, materiales que registran ya subidas del 10 al 25%. Destaca muy especialmente la escalada del betún, derivado del petróleo utilizado para aglomerar mezclas asfálticas en carreteras e impermeabilizar estructuras, cuyo precio aumenta entre un 30% y un 40% desde el 28 de enero en que se inició la guerra.
Además de complicar el avance de proyectos en marcha, la asociación que lidera Concha Santos sostiene que la inflación -que impacta directamente en el sector constructor- genera incertidumbre sobre los contratos futuros. “La petición de Anci se eleva a todos los órganos de contratación de las diferentes Administraciones: Gobierno, comunidades autónomas y Administraciones locales”, ha declarado Santos.
Desde la CEOE se ha pedido la referida reforma normativa que recupere la obligatoriedad de la revisión de precios para todos los contratos públicos y que se incluya el coste de la mano de obra entre los conceptos revisables. También se ha precisado que debe reactivarse el mecanismo de revisión excepcional de precios establecido en el Real Decreto-ley 3/2022, mediante una reforma de su redacción que permita su uso, de manera automática, para atender el actual problema de precios.