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Kembara, el megafondo de ‘start-ups’ ‘deep tech’ de Mundi Ventures, alcanza los 750 millones en su primer cierre

El objetivo pasa por alcanzar los 1.000 millones para invertir en empresas europeas de ciencia e ingeniería

Kembara, el fondo europeo de crecimiento dedicado a deep tech impulsado por Mundi Ventures, ha llevado a cabo su primer cierre, por un importe de 750 millones de euros. El objetivo de la gestora es alcanzar los 1.000 millones de euros, según explica su CEO, Javier Santiso, en un encuentro con este periódico, quien añade que va a invierte activamente en ...

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Kembara, el fondo europeo de crecimiento dedicado a deep tech impulsado por Mundi Ventures, ha llevado a cabo su primer cierre, por un importe de 750 millones de euros. El objetivo de la gestora es alcanzar los 1.000 millones de euros, según explica su CEO, Javier Santiso, en un encuentro con este periódico, quien añade que va a invierte activamente en empresas innovadoras de ciencia e ingeniería.

El fondo cuenta con el respaldo del Fondo Europeo de Inversiones (FEI), con una aportación de 350 millones de euros, así como de Criteria Caixa, BNP Paribas, Corporación Mondragón o el fondo de fondos del CDTI.

El objetivo del fondo pasa por invertir en rondas Serie B y C, con unas inversiones iniciales entre 15 y 40 millones de euros. El total de la inversión, incluyendo follow-ons, sería de un máximo de 100 millones. El plan pasa por llegar a una cartera con en torno a 20 empresas, con una inversión media de 40 millones.

El fondo invertirá en start-ups de inteligencia artificial (IA), con sistemas aplicados a la industria; del área de computación cuántica, semiconductores avanzados y nuevos sustratos computacionales; robótica, automatización industrial y fabricación avanzada; de energías limpias, almacenamiento de energía, electrificación y materiales sostenibles; de tecnología espacial, sistemas satelitales y servicios espaciales; materiales avanzados y nanotecnología; y tecnología de doble uso y defensa, con el objetivo de la protección de la soberanía europea.

El foco estará puesto en empresas de toda Europa, incluidos los países nórdicos, Reino Unido y Suiza. Santiso insiste en que es un proyecto europeo, en un momento en el que el Viejo Continente carece de este tipo de vehículos financieros para invertir en estos sectores y en esta etapa de la inversión para dar el salto en el crecimiento, cuando la empresa debe hacer una inversión fuerte, por ejemplo, en la construcción de una fábrica. De hecho, solo el 3% de las empresas europeas de deep tech consiguen financiación de Serie B o C, a pesar de que Europa produce el 28% de las innovaciones globales en este área.

“Hay pocos fondos en Europa con estas características, el continente no juega en esta liga”, señala el directivo. Santiso comenta que las inversiones en empresas de ciencia e ingeniería en el último año ascendieron en EE UU a 75.000 millones en EE UU, y a 15.000 millones en Europa; y puntualiza de que, de estas inversiones en el Viejo Continente, 10.000 millones procedieron de fuera de la UE. Así, recuerda que el 97% de los fondos de deep tech en Europa se mantienen por debajo de los 300 millones de euros, demasiado pequeños para liderar las rondas de financiación de entre 50 y 100 millones que estas empresas con gran inversión de capital necesitan para escalar. Sin embargo, defiende que las empresas europeas de tecnología profunda que logran la comercialización demuestran un desempeño excepcional: alcanzan valoraciones de unicornio 2,5 años más rápido que la generación anterior, con una mayor protección contra caídas debido a una propiedad intelectual defendible y un valor estratégico para los gobiernos y las empresas.

De cara a esta nueva etapa, Santiso destaca que Europa tiene una posición mayoritaria en centros de investigación, tiene un 30% más de ingenieros que EE UU, y tiene una amplia capacidad industrial. “Europa tiene una oportunidad. Se encuentra en el inicio de un segundo Renacimiento”, insiste.

El fondo llega en un punto de inflexión para Europa. La deep tech es el tema de inversión que definirá la próxima década o más, ya que los mayores problemas del mundo no se resolverán solo con software. Al mismo tiempo, la inestabilidad geopolítica está transformando el orden mundial, lo que significa que las empresas que logren autonomía estratégica en tecnologías críticas —desde la IA y la computación cuántica hasta los sistemas espaciales y las energías limpias— tienen el potencial de convertirse en empresas multimillonarias.

Fundada hace dos años por el citado Santiso, consejero de Prisa (editora de este periódico), y Yann de Vries, exsocio de Atomico y ejecutivo sénior de Lilium, quien ayudó a que Lilium pasara de la Serie A a la OPV en cinco años, Kembara ha formado una alianza paneuropea de veteranos de deep tech que abarca todo el continente. El fondo incluye inversores veteranos con más de 100 años de experiencia combinada en inversión en Atomico, IP Group, Khazanah, Promus y Mundi Ventures, “que se han unido para abordar una falla crítica del mercado”. Su trayectoria incluye inversiones en SpaceX, Palantir, PsiQuantum, OpenAI, Lilium, Anduril, Ceres Power y The Exploration Company, entre otras.

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