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El legado de dos vidas unidas que guarda el museo Sa Bassa Blanca

Cuenta con más de 2.000 piezas que una pareja de coleccionistas ha recopilado durante décadas

Ha recibido la visita de Yoko Ono o Michael Douglas, actual patrono de honor

Fósil de rinoceronte del Pleistoceno frente a la cortina de Swarovski.

Ella es hija de una pianista francesa y Vu Cao Dam, uno de los mejores pintores de la escuela vietnamita. Él nació en el seno de una familia de comerciantes de origen húngaro y sangre judía que tuvo que huir del Holocausto. Yannick Vu (Montfort-l’Amaury, 1942) y Ben Jakober (Viena, 1930) han cumplido este año cinco décadas de una apasionante vida compartida y casi 30 años de un proyecto común en el que la muestran: el Museo Sa Bassa Blanca.

 Han viajado por todo el mundo, pero Mallorca los conquistó. “Nos daba la oportunidad de expresarnos sin límites ni obligaciones”, reconoce Vu en la cafetería del museo. Decidieron instalarse al norte, en un rincón escondido de Alcudia, en una enorme mansión blanca que el arquitecto egipcio Hassan Fathy construyó específicamente para ellos en la cima de una colina con vistas al mar. Desde 1994, la casa funciona como museo y fundación donde se exponen las casi 2.000 piezas que la pareja de coleccionistas ha hecho suyas a lo largo de su vida.

Ben Jakober y Yannick Vu.

La primera obra que adquirieron fue Retrato de una niña con cerezas (1843), del artista mallorquín Joan Mestre, que hoy cuelga de las paredes de un antiguo aljibe que ahora acoge la colección Nins, una muestra formada por más de 150 retratos de niños procedentes de diversos países europeos del siglo XVI al XIX. Jakober confiesa que todavía se emociona cuando entra en este espacio y se siente observado por todos sus ojos. “Muchos museos exponen niños rodeados de flores o bailando, pero ese no es nuestro enfoque. Aquí te miran conscientes de su destino”, detalla mientras recorre sus salas.

A medida que la colección crecía, el matrimonio adecuó distintos espacios para albergar todo este arte. Uno de los más sorprendentes es Sokrates, una sala subterránea inspirada por la fórmula de Einstein que define la relación entre el tiempo y el espacio. En ella, se pueden encontrar desde un fósil completo de un rinoceronte del Pleistoceno, hasta una espectacular cortina de 10.000 cristales de Swarovski que la empresa familiar regaló a la pareja después de ser usada en una gala de los Óscar.

Aljibe con la exposición 'Nins'.

Los jardines que rodean el museo cuentan con un parque zoológico creado por ellos, lleno de animales gigantes de granito como el perro, el kraken o el hipopótamo, que adentran a los visitantes en el mundo de los mitos, los dioses y las leyendas antiguas. Más íntimo se muestra el jardín de rosas, del que se encarga personalmente Vu, que tiene más de 100 variedades de esta flor.

Mientras tanto, el edificio que fue su hogar durante décadas expone ahora diferentes diálogos entre culturas. Jakober defiende que hay cabida tanto para obras maestras como para piezas más modestas, pero con fuerza. “Es importante dar sitio a culturas que no son muy conocidas, como la de los aborígenes australianos o los autodidactas de Marruecos, así como crear diálogos entre arte el arte moderno y el contemporáneo”, asegura. Además, la pareja ha recopilado obras de Louise Bourgeois, Miquel Barceló, Joan Miró, Rebeca Horn o Francis Bacon, entre muchos otros.

Kraken del 'parque zoológico'.

Sa Bassa Blanca es uno de los secretos mejor guardados de la isla, pocos lo conocen. Sin embargo, son muchos los famosos, amigos del dúo Vu-Jakober, que han visitado sus instalaciones. De hecho, Yoko Ono donó un árbol de los deseos con instrucciones escritas por ella misma para que los visitantes cuelguen sus anhelos en las ramas. En el espacio Sokrates, un espejo guarda la imagen de Catherine Zeta-Jones abrazada a Michael Douglas, reflejo de una antigua visita.

El museo debió dejar huella en el actor, ya que acude cada verano y es uno de sus patronos honoríficos. El objetivo de Vu y Jakober, dicen, es que, cuando ellos no estén, este rincón de Mallorca se mantenga como legado para el disfrute de las generaciones futuras. “Es la muestra de nuestras vidas y las de quienes nos rodearon”, resume Vu.

Vista general de Sa Bassa Blanca.

Abierto de miércoles a sábado, de 10.00 a 18.00. Entrada general: 10 euros.