Una tregua en los ajustes en medio de la recaída en la recesión

El intervalo del Gobierno a su programa de ajustes económicos se sumó esta semana a la confirmación de que España ha recaído en la recesión y a unas protestas con motivo del Primero de Mayo menos numerosas que en años anteriores.

El Consejo de Ministros del viernes no aprobó reformas económicas, ni las anunciadas liberaciones en el sector servicios ni los conjeturados peajes por el uso de determinadas infraestructuras, dos asuntos relevantes en la información y el debate de la semana.

Casi todas las cifras conocidas en estos días constataron el empeoramiento de la economía en Europa, con doce países sumidos en la recesión, entre ellos España, Gran Bretaña, Italia, Holanda, Dinamarca y Bélgica.

El lunes, el Instituto Nacional de Estadística (INE) confirmó la vuelta de España a la recesión, con una contracción del producto interior bruto (PIB) del 0,3 % de enero a marzo, lo mismo que de octubre a diciembre pasados.

Algunos analistas consideraron positivo que no se haya acelerado el deterioro de la economía del último trimestre de 2011 para el primero de 2012 y sentenciaron que la recesión en curso es más suave que la anterior, hace dos años.

El Gobierno siguió dando impulso a un proyecto -que podría estar listo para el verano- por el que los bancos, por decisión propia, aislarían sus activos inmobiliarios problemáticos en sociedades especiales, con la finalidad de evitar un rescate.

La creación del llamado "banco malo" parece descartada. El presidente del Santander, Emilio Botín, por ejemplo, aseguró el jueves que el sistema bancario español "no necesita en este momento que se ponga en marcha esta fórmula. Lo dije y lo repito".

La posibilidad de que el Gobierno tenga que suministrar ayuda pública suplementaria al sistema financiero fue una de los motivos esgrimidos por Standard & Poor's para, primero, descender en dos peldaños la calificación crediticia de la deuda soberana española e, inmediatamente, rebajar a once entidades, entre ellas Santander, BBVA, Banesto.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, anunció inminentes fusiones y adquisiciones bancarias y nuevos esfuerzos para el saneamiento del sector.

Una de las principales preocupaciones de los mercados durante la semana fue Bankia, la cuarta entidad española. El castigo infligido por los mercados (3,8 %), por vía principalmente de la banca, fue parejo esta vez con los sufridos por las demás bolsas europeas.

La matriz de Bankia, el grupo BFA, contaba con una exposición al sector inmobiliario de 37.517 millones de euros a cierre de 2011, de los que 10.564 millones correspondían a créditos dudosos y 7.283 estaban en riesgo de impago.

El Banco Central Europeo (BCE), reunido en Barcelona con más ruido que nueces, pidió a España reformas ambiciosas para recuperarse, sin obviar la austeridad fiscal, que se deberían apoyar en recortes de gastos corrientes más que en subir los impuestos o reducir las inversiones.

En el Día del Trabajo, el primero para Rajoy como presidente, el eco de las protestas en las calles contra los recortes no pareció hacer mella en el ímpetu reformista del gobernante.

En la víspera, Rajoy había ratificado su decisión de seguir con su programa de cambios mientras De Guindos defendía la compatibilidad del rigor fiscal y el crecimiento.

Mientras el parlamento argentino tramitaba la expropiación a Repsol del 51 % de las acciones de YPF, aprobada el jueves en un ambiente festivo propio de acontecimientos nacionales históricos, el presidente de Bolivia, Evo Morales, daba otro golpe a las inversiones españolas en América Latina nacionalizando, por decreto y sorpresa, la filial en su país de Red Eléctrica Española.

La disminución en casi siete mil personas en los registros de parados del Ministerio de Empleo tuvo un efecto insignificante en un pantano colosal con 4,7 millones sin trabajo, y a nadie satisfizo.

Europa siguió a la espera del resultado de la segunda vuelta de las presidenciales francesa, porque una victoria del socialista François Hollande sobre el conservador Nicolas Sarkozy puede conducir a una renegociación con Alemania sobre las rígidas medidas anticrisis para dar paso a estrategias de crecimiento.

La canciller germana, Angela Merkel, insistía el martes en la necesidad de austeridad y reformas estructurales y en que el pacto fiscal europeo es innegociable, tras declaraciones de Hollande en el sentido de que si llega al Elíseo reabrirá la negociación.