Análisis

Construcción, comercio e industria siguen sangrando

El registro de afiliación de la Seguridad Social y el de demandantes de empleo de Trabajo revelan que la destrucción de empleo continuó en enero en la construcción, en el comercio, en la industria y en los servicios a empresas, lo que puede interpretarse como que el proceso de ajuste del empleo en España no ha concluido, aunque, tal como ya reflejaba en parta la EPA del IV trimestre, el ritmo contractivo se ha suavizado. De hecho, en términos desestacionalizados, enero ha tenido un desempeño en materia de empleo notablemente más positivo que enero de 2009. Este año el paro incluso ha descendido en casi tres mil personas (cuando en valores nominales ha aumentado en 124.800), y la afiliación a la Seguridad Social ha descendido en media mensual en 39.000 cotizantes (250.849 en términos nominales) y en 52.500 tomando el último día del mes (94.000 en valores nominales).

En la construcción la pérdida de cotizantes es de 67.802 como consecuencia de la culminación de las que seguramente serán las últimas promociones inmobiliarias vivas, así como la finalización de centenares de proyectos de los planes municipales puestos en marcha en 2009 para paliar el desempleo en el sector. (El sector de la construcción ha perdido la mitad de sus cotizantes en dos años). Pero es llamativa la pérdida de afiliación en el comercio, donde se está produciendo una lenta desaparición de pequeñas empresas y negocios familiares (nueva caída de afiliación entre los autónomos), y donde las grandes cadenas de distribución no han logrado recomponer el empleo en enero con la campaña de rebajas.

Es ilustrativo el movimiento de la afiliación entre el cuatro y el once de enero, donde se registran la gran mayoría de los movimientos en el sector del comercio asociado a los procesos de rebajas. El 4 y el 5 se genera una destrucción masiva de afiliación, de casi 130.000 personas, de las que sólo se recuperan 7.000 el día siete por el tímido avance del comercio. El ocho vuelve la destrucción neta, y sólo el once, con la vuelta de la actividad educativa, se recompone la afiliación.

En la Seguridad Social llama también la atención el paulatino deterioro de su relación financiera de sostenibilidad, lo que es lo mismo, el número de cotizantes por cada perceptor de prestaciones del sistema público: Ha descendido hasta 2,57 cotizantes por pensionista desde el máximo del 2,71 de diciembre de 2007. En todo caso, el cálculo que hace la Seguridad Social de esta ratio de sostenibilidad es cuestionable: considera cotizantes también a los afiliados en desempleo, que lo son, desde luego. Pero como desempleados que son, y si no cambia la tendencia de la economía en los próximos trimestres, habría que ponerlos en cuarentena, pues dejarán de ser cotizantes en los próximos meses, y, por tanto, tiene un sentido sólo relativo contabilizarlos como si fuesen cotizantes firmes. Sin contabilizarlos, la ratio de sostenibilidad se reduciría al 2,23.

El registro de paro, que supera los cuatro millones por vez primera en la historia, tiene un comportamiento similar, aunque con volúmenes inferiores, puesto que el registro sigue siendo un ejercicio voluntario, mientras que el alta en la Seguridad Social es obligatoria. Pero si revela el registro el creciente desánimo de la población en la búsqueda de empleo, que se traduce en un descenso o estancamiento de la población activa. En enero el número de parados que demandaban su primer empleo sólo avanzó en 6.285 personas.

Son también récord en esta época de crisis las partidas destinadas a protección por desempleo. En 2009 el gasto en desempleo ha llegado a 31.456 millones de euros, casi un 50% más que en el año anterior. El gasto máximo se alcanzó en diciembre, con 2.772 millones de euros, que anualizado supondría nada menos que 33.500 millones, la primera partida de coste del Estado.