Cuentas públicas

El coste de la deuda es tres veces mayor que el Plan E

Las necesidades de financiación obligarán al Estado a desembolsar 40.600 millones entre 2009 y 2010 sólo en concepto de intereses

La salud de las cuentas públicas nacionales, otrora motivo de orgullo de la Administración, se ha convertido ahora en un motivo claro de preocupación. La agencia Standard & Poor's ha puesto esta semana en perspectiva negativa la calidad de la deuda española, incidiendo en el vertiginoso deterioro de las cuentas públicas: "En el entorno actual, prevemos que el ratio general de deuda pública respecto al PIB podría incrementarse de niveles del 40% en 2008 hasta cerca del 90% a mediados de la próxima década, lo que le convertiría en uno de los de más rápido crecimiento de toda la eurozona". El presupuesto del Gobierno para pagar los intereses de la deuda suma, de acuerdo con el presupuesto oficial, 40.600 millones de euros entre 2009 y 2010, una cifra tres veces superior al dinero destinado al fondo de inversión local, la clave de bóveda del célebre Plan E de estímulo económico.

De la misma manera que la ejecución presupuestaria se ha ido desequilibrando rápidamente, el servicio de la deuda también ha crecido de manera exponencial. Así, España alcanzó en 2007 un superávit público equivalente al 2,21% del PIB, el más alto desde la democracia. Al año siguiente se pasó a un déficit del 3,8% y para el presente ejercicio se espera nada menos que un déficit del 9,5%. Esa es la proyección oficial, pero los expertos no descartan que llegue a ser más elevada. El pago de intereses de la deuda tocó suelo en 2007, con un desembolso de 15.925 millones de euros, a pesar de que los tipos de interés eran entonces notablemente superiores a los actuales. En 2008, el coste ascendió de forma notable, hasta 16.609 millones. Para este año, se espera que la servidumbre de la deuda se eleve ya hasta 17.400 millones y en 2010 alcance los 23.200 millones. La cifra supone un incremento del 33% sobre 2009, la mayor de toda la partida presupuestaria, y del 45,7% sobre los mínimos de 2007.

Los números son, además, susceptibles de empeorar tras la puesta en perspectiva negativa de la calificación de solvencia crediticia que, no obstante, sigue siendo de altísima calidad: AA+ en S&P. Además, las otras dos grandes agencias internacionales de rating, Moody's y Fitch, mantienen la máxima calificación: la triple A, que otorga una seguridad absoluta acerca de la capacidad del emisor de bonos sobre su compromiso para atender los pagos.

Conviene recordar, no obstante, que la credibilidad de las agencias de valoración quedó en entredicho con el estallido de las crisis subprime, así como por la quiebra de Lehman Brothers, una entidad que era considerada de solvencia acreditada hasta el mismo día en que anunció la suspensión de pagos.

"Las agencias de rating deberían ir por delante de los acontecimientos y no por detrás, como ha ocurrido en la crisis", apunta David Galán, de la firma de análisis Bolsa General. "Es curioso que ahora exista una divergencia entre lo que opinan las tres firmas sobre España. Veremos quién tiene razón. Pero a priori, la visión de Moody's y Fitch parece demasiado optimista", apunta este experto.

"El anuncio de Standard & Poor's va a encarecer con toda seguridad el coste de la deuda. España se ve como un país con menos solvencia y las propuestas del Gobierno para afrontar el asunto son percibidas como poco creíbles", apunta Juan Carlos Martínez Lázaro, economista en IE Business School. "El anuncio implica un sobrecoste para las empresas que se están financiando emitiendo bonos, como es el caso de Telefónica, Iberdrola y los grandes bancos", subraya el profesor Robert Tornabell, de la escuela de negocios Esade.

El endeudamiento privado -incluyendo empresas y hogares- equivale a aproximadamente al 177% del PIB, el saldo ha aumentado 10 puntos porcentuales en sólo dos años y es 30 puntos superior al promedio de la UE. De hecho, una encuesta realizada por la gestora Janus Capital revela que el 50% de los españoles admite tener una hipoteca, frente al 33% de promedio de la UE; asimismo, el 55% de los españoles tiene algún otro tipo de carga crediticia, frente al 46% de la UE.

El desafío de 2010

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció el jueves que el retorno a tasas positivas de crecimiento es inminente. La previsión oficial es registrar una expansión del PIB real del 1,2% en 2010. Algunos expertos creen que el presidente peca de optimismo.

"El año que viene va a ser complicado, porque faltan las dos palancas de crecimiento: el consumo privado y la construcción", expone el profesor Juan Carlos Martínez Lázaro. "El consumo es difícil que repunte en un momento en el que paro está forzando un aumento en las tasas de ahorro. La construcción, parece difícil que pueda aportar crecimientos significativos antes de 2012... Si el Euríbor sube actualmente está en niveles mínimos históricos del 1,24% muchos hogares van a tener problemas", resume el experto de IE Business School.

Morgan Stanley enumera cinco razones para esperar de nueva una contracción de la economía el año que viene: "aún hay que lidiar con las consecuencias del pinchazo de la burbuja inmobiliaria, con la vivienda todavía sobrevalorada en aproximadamente un 30%; la reanimación del consumo está lejos de materializarse; el desapalancamiento del sector privado no ha concluido; es improbable que las restricciones al crédito desaparezcan pronto y, las subidas de impuestos previstas hacen que España se perfile como uno de los primeros países de la eurozona en dar marcha atrás a los estímulos fiscales".

El banco Sabadell es algo más positivo, aunque sin demasiadas alegrías, ya que apuestan por un crecimiento del PIB del 0,3% para 2010. "Los puntos más débiles son el mercado de trabajo y el deterioro de las cuentas públicas. Suponemos que la mejora en la demanda externa debería ayudar a la actividad en España, lo que impulsaría el empleo. También deberían ayudar los proyectos de reactivación económica puestos en marcha por el Gobierno. En otro sentido, la caída en los tipos hipotecarios deberían haber liberado recursos económicos de las familias que podrían dar cierto soporte al consumo y por lo tanto al crecimiento y a los ingresos fiscales", subraya la analista Beatriz Tejero.

S&P avisa del riesgo de déficit

El objetivo marcado por el Gobierno es regresar en el año 2013 a los parámetros marcados por el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC) de la zona euro, que exige tener un déficit público inferior al 3%. Desde la agencia Standard & Poor's se exige un esfuerzo adicional para conseguir mantener la calificación actual. "Es posible que la economía española se recupere, pero en el contexto actual de recesión y un crecimiento moderado sólo a partir de final de 2010, hay un riesgo de déficit elevado y de que la deuda siga creciendo y no se estabilice. Si a medio plazo no se consigue un superávit primario excluido el pago de los intereses de la deuda de al menos un 2%, entonces tendrá lugar una rebaja de la calificación. Si se produce una consolidación fiscal y del gasto, entonces se regresará a una perspectiva estable", explica Myriam Fernández de Heredia, directora sénior de análisis en S&P.

Eso significa que el esfuerzo, con ser extraordinario, es menor de lo que puede parecer a primera vista. En estos momentos, el Estado se encuentra en una situación de déficit primario equivalente al 6% del PIB; tres puntos porcentuales por debajo de la proyección oficial de déficit. Sin ser un consuelo, ya es algo.

Un anuncio de una compañía óptica señala estos días que "en los momentos difíciles hay que tender la mano". Eso es justo lo que reclaman los expertos. "Es necesario un pacto de Estado, eso es lo que espero. Es necesario que haya un acuerdo entre sindicatos, patronal y Gobierno. ¡Hay que reaccionar!", reclama el profesor Robert Tornabell.

La economía española ha sabido demostrar capacidad de adaptación en otros momentos críticos. Así, ya lo hizo en la reconversión industrial de los años ochenta y cuando fue necesario adaptarse para poder ingresar en el club del euro. Si se ha logrado antes, ¿por qué no se va a hacer ahora?

La cuestión del rating. Preguntas y respuestas

¿Qué es el rating y para qué sirve?

El rating es la valoración que las agencias especializadas hacen sobre un emisor de deuda respecto a su capacidad para atender los pagos de la misma. El rating va ordenado por letras: AAA implica la máxima calidad crediticia posible. A partir de ahí, la nota va bajando a AA; A y finalmente BBB. La triple B es la peor calificación dentro de lo que se llama grado de inversión; por debajo de ella, la solvencia del emisor no está garantizada. Para emitir bonos es necesario tener una calificación realizada por alguna agencia, porque la mayoría de los inversores tienen el mandato de no invertir si no hay calificación de los bonos.

¿Quién elabora los ratings?

Los ratings los hacen empresas privadas contratadas por el propio emisor de bonos. Sólo hay tres agencias que tengan reconocimiento mundial: Standard & Poor§s, Moody§s y Fitch Ratings.

¿Qué es lo que ha ocurrido en el caso de España?

La agencia Standard & Poor§s emitió el miércoles un comunicado en el que avisaba de que ponía en perspectiva negativa su valoración crediticia de la deuda soberana española, que en el caso del largo plazo es de AA+. La decisión implica la amenaza de perder la doble A si el Gobierno no toma medidas para corregir los desequilibrios fiscal y exterior. La firma de calificación no da un plazo definido para tomar una decisión sobre el rating, pero lo habitual es que actúe en unos 12 meses. Ese es el plazo que tiene España para emprender reformas de calado

¿Perderá España su calificación actual?

Aún no está claro. El banco estadounidense Citi opina que sí. El objetivo marcado por S&P de superávit primario del 2% para finales de 2012, implica a juicio de Citi un endurecimiento fiscal equivalente al 10% del PIB durante los próximos tres años, algo que la entidad ve ¢improbable¢ que suceda.

¿Cuáles serían las consecuencias de una potencial rebaja del rating?

Las consecuencias se traducirán en un progresivo incremento del coste de financiación, ante la menor solvencia percibida. De todos modos, existe una discrepancia en las agencias de rating. S&P retiró a España la triple A el pasado 19 de enero, mientras que Moody§s y Fitch mantienen la valoración de AAA. Dentro de la zona euro, los países que tienen grado triple A en las tres agencias son Alemania, Austria, Finlandia, Francia, Luxemburgo y Holanda. De los demás, España es la mejor situada.

El mercado penaliza al bono

España ya no es tan interesante para los inversores como lo era hace no demasiado tiempo. Un perfecto ejemplo de ello es cómo ha cambiado el diferencial -spread- que han de pagar los bonos españoles estatales a 10 años, frente a los alemanes en el mismo plazo de vencimiento. Así, la brecha ha pasado de ser prácticamente inexistente a comienzos de 2008 a situarse ahora en 62,7 puntos básicos (un 0,62%).

Esto se traduce directamente en incrementos del coste de la deuda. Aún así, la situación ha llegado a ser peor, ya que el diferencial llegó a alcanzar los 128 puntos básicos después de que S&P retirase en enero pasado la máxima calificación crediticia a la deuda soberana a largo plazo, la famosa triple A.

España afronta, por cierto un panorama de lo más complicado a muy corto plazo. El volumen de vencimientos para 2010 suma 99.690 millones de euros, a los que habrá que añadir otros 47.198 en 2011 y 47.794 en 2012. En total, 194.680 millones, alrededor de un 20% del PIB. La cifra es difícilmente asumible y el resultado será que el Estado tendrá que renovar los vencimientos a un coste mayor.