'Telecos'

Reino Unido cierra una puerta a Telefónica, pero abre una ventana

La unión de France Télécom y Deutsche Telekom arrebata a la española el liderazgo del mercado.

Reino Unido cierra una puerta a Telefónica, pero abre una ventana
Reino Unido cierra una puerta a Telefónica, pero abre una ventana

Hay veces en que ganar la batalla no es la mejor de las opciones. El mercado financiero, siempre preocupado por los excesos del gasto y proclive a premiar la preservación de la caja por encima de todo, lo tiene claro. Desde ayer, Telefónica y Vodafone también lo ven de otra manera.

Y es que estas dos compañías han perdido. Jugaban contra France Télécom y su marca británica, Orange, y han sido desbancadas. Cada una de ellas estaba dispuesta a pagar 4.500 millones para ganar al contrario y comprar la filial de Deutsche Telekom en Reino Unido, T-Mobile. Telefónica quería defender su cetro y poner coto a Vodafone; la británica buscaba superar al fin a la española y recuperar el liderazgo del móvil en Reino Unido, perdido a manos de O2.

Ambos sueños se hicieron añicos en la madrugada del martes. Orange se ha colado entre ellas y ha sido la elegida por Deutsche Telekom como compañera de T-Mobile. Al final, la operadora alemana ha optado por conservar su filial y no aceptar las ofertas de compra presentadas. A ella le parecían escasas, pero las compradoras las consideraban el máximo posible para hacerse con una compañía con serios problemas y malos resultados en los últimos años. En el primer semestre, Deutsche Telekom tuvo que asumir un cargo por depreciación de sus activos británicos de 1.800 millones. Fue en ese momento cuando se puso a buscar una solución para T-Mobile.

TELEFÓNICA 6,10 -3,00%

La venta era una, pero otra opción era crear una sociedad conjunta con otro operador británico. æpermil;sta ha sido su elección. Orange estaba más que dispuesta a ello -la filial de France Télécom tampoco pasa por su mejor momento-, con una oferta que permitía a Deutsche Telekom no renunciar al mercado británico en el peor de los momentos por valoración.

De la noche a la mañana, Telefónica ha perdido el liderazgo. La sociedad conjunta tiene que cerrar los detalles, pero la suma de Orange y T-Mobile nacerá en octubre como primera compañía celular de Reino Unido, con el 37% de la cuota de mercado por clientes, nueve puntos más que la española y su marca local, O2. Pero peor está Vodafone, que cae a la tercera posición de ranking en su país de origen, todo un desprestigio.

¿Malas noticias? No del todo; más bien algo de alivio. Los más rotundos han sido los analistas. "Los riesgos de la ejecución de la fusión y la incertidumbre de marca juegan a favor de Telefónica a corto plazo. La consolidación del mercado sin coste alguno es positiva para Telefónica y Vodafone. Teniendo en cuenta que las joint-ventures son históricamente malas en el sector, puede que tenga el efecto de impulsar las fortalezas de sus competidores. A cortísimo plazo, Telefónica es el gran beneficiado", sentenció Citigroup.

Y no fue la única. "Sin ánimo de criticar a los gestores de Deutsche Telekom y France Télécom, pensamos que una joint-venture significa una enorme oportunidad para Telefónica y Vodafone", fue el juicio de Fidentiis.

El resultado es que Telefónica y Vodafone conservan los 4.500 millones en sus respectivas cajas y a la vez ven cómo desaparece un rival en el ultracompetitivo mercado británico. Las teóricas perdedoras también confían en los problemas de los procesos de integración. La sociedad conjunta operará con las dos marcas durante 18 meses, mientras define una nueva estrategia de marca. Y ése es el periodo en el que Telefónica y Vodafone esperan sacar ventaja y atraer a sus filas a los clientes perjudicados por los problemas que dé la integración, según fuentes de las compañías.

Otra cosa es que todo salga bien y la nueva sociedad triunfe por su escala y poder en el mercado. Entonces la percepción cambiará. No es la primera vez que pasa. La compra de O2 por parte de Telefónica recibió duras críticas en un primer momento, que luego no han vuelto a escucharse. Eso sí, al menos Telefónica y Vodafone habrán conservado su caja intacta para retribuir al accionista. No sirve para crecer, pero los analistas siempre lo aplaudirán en tiempos de crisis.

Aplauso de la Bolsa

Las Bolsas dieron ayer su bendición a los cambios en el mercado británico del móvil, con subidas en las acciones de todas las protagonistas. La más beneficiada fue Deutsche Telekom, con un alza del 1,90%, pero detrás estuvo France Télécom, con un 1,77%, y Vodafone, con el 1,71%. Fueron las tres compañías del sector que más subieron ayer. Telefónica lo hizo un 0,76%.

Si la consolidación es imposible, júntese

Hay muchos sectores en los que la escala es importante. Las telecomunicaciones son uno de ellos. El presidente de Telefónica, César Alierta, no deja de repetirlo, hasta el punto de que el acuerdo de cruce accionarial con China Unicom podría justificarse en exclusiva por el poder de compra, los ahorros y la dedicación de los fabricantes que conseguirán las socias por sus pedidos conjuntos.

La forma de lograr escala es adquirir compañías, fusionarse, hacerse más grande y reducir el número de partícipes. Es el proceso que se ha seguido, por ejemplo, en Estados Unidos. Pero en Europa no ha sido así. La presencia estatal en varios de los ex monopolios del Viejo Continente, unida al proteccionismo de la operadora nacional, en otros, lo ha hecho imposible. Grande o pequeño, cada país europeo tiene su operadora de referencia, lo que multiplica el número de competidores mucho más allá de lo que recomendaría el tamaño del mercado. Sólo Suecia y Finlandia entendieron el mensaje y decidieron borrar sus fronteras telefónicas. Otros lo intentaron, pero nunca salió.

Consolidarse y ganar escala en Europa se ha convertido en algo imposible, al menos de momento. Por eso, las operadoras idean fórmulas nuevas con objetivos parecidos. Y más ahora que la crisis ha debilitado el consumo y fuerza reducciones de costes. La unión en Reino Unido de las filiales de France Télécom y Deutsche Telekom es una respuesta. Los costes de integración serán elevados; entre 683 millones y 910 millones de euros de 2010 a 2014. Pero las sinergias serán mayores. Las socias calculan unos ahorros de 4.000 millones. Masa crítica en Reino Unido. Eso es lo que Deutsche Telekom necesitaba, según su presidente. Y ahora lo tiene.