Ayudas

Aeropuerto y líneas de bajo coste se unen a favor de Ryanair

Pocas veces una investigación comunitaria sobre ayudas de Estado había herido tantos intereses ni la CE había tenido que soportar una presión tan enorme horas antes de emitir su fallo. Los aeropuertos secundarios, los Gobiernos regionales afectados y las líneas aéreas de bajo coste se han aliado en los últimos días para salir en defensa de Ryanair, la compañía irlandesa que en menos de un lustro ha transformado un sector normalmente muy reacio a la evolución. Sólo los antiguos monopolios nacionales y alguna compañía de nuevo cuño, como Virgin, que ha sufrido la dura competencia de Ryanair, respaldan un castigo ejemplar por parte de la CE.

Las autoridades de 68 regiones europeas en las que opera Ryanair (entre ellas, Andalucía, Castilla y León, Cataluña y Murcia) se han dirigido a la Comisión Europea para alertar sobre las consecuencia de una decisión negativa respecto a las ayudas que la compañía irlandesa ha recibido en el aeropuerto de Charleroi (al sur de Bruselas).

Las directrices que Bruselas espera publicar en primavera, tomando como base su veredicto sobre Charleroi, amenazan con impedir que los aeropuertos públicos atraigan compañías mediante sustanciosas ofertas para reducir los costes operativos. En países como España, donde todos los aeropuertos regionales son de titularidad pública, la presencia de líneas de bajo coste puede resultar inviable.

'No sólo está en juego el futuro de Ryanair y del resto de líneas de bajo coste', advierte Onno Hoes, miembro del Gobierno de la región belga Noord-Brabant. 'La decisión puede llevar al abandono de los aeropuertos regionales y amenaza la cohesión europea porque las rutas de este tipo de líneas crean conexiones directas entre regiones y no sólo entre capitales o centros industriales'. 'Hasta ahora la Comisión no nos ha consultado', se queja la Asamblea Europea de Regiones.

También los responsables de 27 aeropuertos secundarios han alzado la voz contra las pesquisas comunitarias sobre las condiciones que Ryanair negocia con sus anfitriones, pues consideran que el trato redunda en beneficio de la región.

El aeropuerto de Limoges, por ejemplo, reconoce que ha concedido ayudas a la compañía de Michael O'Leary por valor de medio millón de euros. Pero la presencia de Ryanair en la localidad francesa ha reportado unos beneficios que las autoridades locales cifran en 114 millones de euros.

El departamento comunitario de Transportes que dirige la comisaria Loyola de Palacio rechaza este argumento. '¿Qué pasa si la inversión sale mal? ¿Si el dinero público se desperdicia en un proyecto que fracasa?'. Bruselas, paradójicamente, se pronuncia cada año a favor de impulsar el capital riesgo, al que dedica parte de los fondos de la UE.

En el punto de mira

Ventajas

La Comisión Europea espera concluir mañana la investigación contra Ryanair que inició en diciembre de 2002. Bruselas quiere que la compañía irlandesa renuncie a las importantes ventajas que ha obtenido por utilizar el aeropuerto de Charleroi (Bélgica).

Tasas

Ryanair se beneficia de una reducción en las tasas aeroportuarias. Ahora son de un euro por pasajero, tarifa que sólo se incrementará ligeramente a partir de 2006.

Formación

La compañía irlandesa recibe además 160.000 euros por cada una de las 12 primeras rutas que ha abierto desde Charleroi, 768.000 euros para formación y 250.000 para alojamiento.

Ilegales

La CE considera que se trata de ayudas ilegales porque sólo favorecen a una compañía. Bruselas calcula que Ryanair deberá devolver unos tres millones de euros. El Gobierno regional de Valonia, propietario del aeropuerto, asegura que su oferta está disponible para otras aerolíneas. Las instalaciones estaban casi en desuso hasta que llegó Ryanair; este año, atenderán a dos millones de pasajeros.