Cómo convertir gratis un teléfono antiguo en una dash cam para el coche
De esta forma podrás estar más seguro y tranquilo cuando estés conduciendo, debido a que todo lo que ocurre lo podrás grabar.
Tener un cajón lleno de teléfonos viejos pero funcionales es más común de lo que parece. Y, si lo piensas, es un desperdicio: estos dispositivos siguen contando con cámaras decentes, GPS, conectividad y suficiente potencia como para hacer tareas muy concretas mejor de lo que hacen muchos gadgets baratos. Una de las reutilizaciones más agradecidas es convertirlos en una dash cam para el coche.
Lo que se puede hacer con el terminal si decides hacer esto es lo siguiente: grabación continua, con datos de fecha, ubicación y velocidad, sin comprar un dispositivo aparte. La idea no es salir a comprar un terminal solo para esto; cobra sentido cuando ya tienes un móvil de sobra en casa.
Por qué un móvil puede competir con una dash cam
Estas cámaras -al menos las más accesibles- suelen recortar en lo que más importa: sensor y procesamiento. Eso se traduce en vídeo menos nítido y más difícil de leer cuando necesitas detalles. En cambio, un smartphone de hace unos años normalmente ofrece una lente mejor y, a menudo, estabilización, además de un procesador más capaz para grabar mientras haces otras cosas.
Además, con la app adecuada puedes conseguir funciones típicas de una dash cam: grabación en bucle para que no tengas que estar borrando archivos, superposición de datos -fecha, hora, coordenadas, dirección, velocidad- y arranque automático. En otras palabras, se trata de aprovechar lo que ya tienes y convertirlo en un testigo silencioso al volante, sin coste de hardware.
Lo que necesitas antes de empezar
Aquí conviene ser práctico: no vale apoyar el móvil y esperar que todo salga bien. Para que funcione de verdad como dash cam, necesitas dos cosas básicas:
- Soporte de coche. Lo ideal es un soporte con pinza o agarres mecánicos para fijarlo a parabrisas o salpicadero. La recomendación habitual es optar por agarre tipo clip porque los soportes magnéticos pueden sufrir con las vibraciones de la carretera.
- Cable USB largo para alimentación continua. Grabar vídeo consume batería a lo grande, y en móviles antiguos el drenaje puede ser más rápido. La clave es que el cable tenga longitud suficiente para “esconderlo” por las juntas y huecos del interior sin invadir el campo de visión del conductor. Si tu coche va justo de puertos, un adaptador doble USB para la toma de 12V (mechero) te deja un puerto libre de forma permanente.
Con esto ya puedes montar un sistema estable y efectivo. A partir de ahí, la app es la que convierte el móvil en una dash cam de verdad.
Droid Dashcam, la app que te recomendamos utilizar
Si tu móvil viejo es Android, Droid Dashcam es una de las alternativas más completas para este uso. Lo interesante es cómo convierte el vídeo en prueba: puede incrustar subtítulos quemados directamente en el archivo con datos como marca de tiempo, dirección, coordenadas GPS, velocidad y hasta un texto personalizado como la matrícula del vehículo.
También incorpora grabación en segundo plano (para seguir usando el móvil mientras graba) y un modo bucle que borra automáticamente los clips antiguos cuando falta espacio, con opción de limitar el máximo de almacenamiento usado por los vídeos.
Un punto a favor adicional es la privacidad: la ficha indica que los vídeos se guardan localmente en el dispositivo y que la aplicación no hace copias de seguridad en servidores propios ni se conecta a ellos.
Configuración rápida paso a paso
- Descarga e instala Droid Dashcam desde Google Play.
- Abre la app y concede permisos cuando te los pida (cámara y ubicación son esenciales si quieres vídeo y datos GPS superpuestos). La necesidad de GPS y datos como dirección/velocidad está ligada a las funciones de superposición descritas en la app.
- En ajustes, revisa tres decisiones: resolución/bitrate y FPS (para equilibrar calidad y espacio), ubicación de guardado -memoria interna o SD si tu móvil la admite- y modo bucle con límite de almacenamiento.
- Activa el autoarranque que más encaje contigo: por carga, por arranque del sistema o por Bluetooth. Así el móvil empezará a grabar solo cuando el coche entre en escena.
- Monta el móvil en el soporte, conecta el cable USB al coche y haz una prueba corta: comprueba encuadre (carretera visible, sin reflejos excesivos) y que los datos (hora/GPS/velocidad) aparecen como esperas. La app permite incrustar esos datos como subtítulos en el vídeo.
Ajustes y advertencias que debes tener en cuenta
Grabar vídeo durante trayectos largos es exigente. La propia documentación asociada a Droid Dashcam indica, por ejemplo, que la estabilización electrónica (EIS) no está disponible en la app y que el uso de batería puede ser alto e, incluso, se puede calentar bastante el terminal -y esto es algo con lo que se debe tener cuidado-.
Por este motivo, si vas a usar un móvil viejo como dash cam a diario, merece la pena hacer dos o tres trayectos de prueba, vigilar temperatura y ajustar resolución/bitrate para reducir carga si lo necesitas (cuando la app lo permite).