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El iPhone 18 Pro acabará con las zonas sin cobertura gracias al módem Apple C2

Todo indica que la firma de Cupertino logrará ofrecer a los usuarios acceso a 5G por satélite en la mencionada generación de sus teléfonos.

Uso de satélite en un iPhoneApple

Apple prepara un cambio importante en el apartado de la conectividad en este 2026: todo apunta a que el iPhone 18 Pro estrenaría el módem de desarrollo propio C2 con soporte para NR‑NTN (New Radio - Non‑Terrestrial Networks). Este componente apunta a ofrecer algo importante: enlazar el teléfono con satélites como si fueran antenas móviles lejanas.

Es decir, que hablamos de cobertura allí donde hoy el móvil marca sin servicio. Es un movimiento que aún está en fase de consolidación, pero que encaja perfectamente con la hoja de ruta que tienen ahora mismo los de Cupertino y, también, con la evolución del estándar 5G hacia redes no terrestres.

Un avance importante para la industria

Conviene saber que existen actualmente dos opciones en el mercado para acabar con las zonas sin cobertura. Por un lado, está el enlace directo teléfono‑satélite; y, por otro, el uso del satélite como backhaul de las redes de los operadores (las torres se conectan al satélite para ampliar la cobertura). Por lo que parece, la firma de Cupertino habría elegido la vía directa al satélite -pero ambas podrían convivir según despliegues y acuerdos con las telecos-.

Por otro lado, es importante conocer qué cambia con NR‑NTN, hay que mirar al estándar 3GPP. Este desarrollo integra satélites de órbita baja (LEO), media (MEO) o geoestacionaria (GEO) dentro del ecosistema 5G, con ajustes de radio y protocolos para gestionar efectos como el Doppler, la latencia y las celdas en movimiento. En la práctica, con su llegada, lo que se consigue es habilitar que un smartphone compatible hable con satélites utilizando la conectividad 5G, ya sea de forma transparente (el satélite actúa como repetidor) o regenerativa (con funciones de estación base a bordo).

Una solución que Apple lleva tiempo buscando

La firma de la manzana mordida ayuda a entender la ambición. Desde el iPhone 14, la compañía ofrece Emergency SOS vía satélite, Mensajes, Buscar y Asistencia en carretera a través de la constelación de Globalstar -aunque con limitaciones claras: hace falta cielo despejado, el caudal es bajo y el objetivo es la seguridad-. Con NR‑NTN en el iPhone 18 Pro, el salto sería pasar de ese salvavidas a una conectividad de uso habitual cuando no haya red terrestre.

Lo cierto es que todo esto encaja con una estrategia más amplia: sustituir por fin a Qualcomm con un módem propio competitivo. Para ello, el módem C2 del que hablamos y en pruebas desde 2025, llegaría con soporte mmWave y agregación de portadoras y, además, con un margen de mejora clave para que Apple controle la pila celular de extremo a extremo.

¿Qué cambiará para el usuario?

En el escenario más favorable, el iPhone 18 Pro podría enlazar a 5G vía satélite de forma automática cuando la red terrestre desaparece, manteniendo mensajería, llamadas o datos básicos en travesías, montaña o cobertura irregular… y, todo ello, sin que sea necesario apuntar al cielo -y que incluso sea posible mantener conexión en el bolsillo o en interiores-.

En términos técnicos, NR‑NTN está pensado precisamente para extender la cobertura a zonas remotas y mejorar la resiliencia del servicio, integrando el espacio en la red móvil sin cambiar de dispositivo. Con enlaces LEO, se reducen la latencia y pérdidas a costa de constelaciones más densas; con GEO, se simplifica el despliegue, pero la latencia crece. El estándar contempla ambas opciones y perfila cómo gestionar movilidad entre celdas satelitales y terrestres, algo esencial para el acceso transparente que persigue Apple.

Quedan, eso sí, varias preguntas abiertas. La primera, dónde y cómo se activará esta conectividad. La segunda, qué velocidades y límites tendrá en el arranque; hoy la propia Apple reconoce que los servicios por satélite existentes son de bajo caudal y con requisitos de visibilidad del cielo. El módem C2 podría cambiar el equilibrio, pero la experiencia final dependerá de la capacidad orbital y del despliegue terrestre asociado.

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