Problemas para llevar Apple CarPlay a los Tesla, pero la colaboración continúa
Las compañías están encontrando dificultades en apartados importantes, como todo lo que tiene que ver con los mapas.
Durante años, Tesla ha sido una de las grandes excepciones en la industria del automóvil al no integrar sistemas basados en el smartphone como Apple CarPlay. Mientras la mayoría de los fabricantes abrazaban el ecosistema que se combina con el iPhone como un argumento de venta casi imprescindible, la marca de Elon Musk apostaba por un software propio, diseñado para controlar desde el entretenimiento hasta funciones críticas del vehículo.
Sin embargo, a finales de 2025 se produjo un giro inesperado: Apple y Tesla empezaron a trabajar juntas para llevar CarPlay a los coches de la compañía estadounidense. El anuncio generó una enorme expectación, pero los planes no han avanzado tan rápido como muchos esperaban.
Se mantiene la idea, pero hay problemas
La información que se tiene y que indica los motivos técnicos que están frenando el despliegue de Apple CarPlay en Tesla deja claro que el principal escollo no es estratégico ni comercial, sino un problema de compatibilidad entre Apple Maps y el sistema de navegación propio de Tesla, que a su vez está estrechamente ligado a Autopilot y a las funciones de conducción asistida.
Tesla concibe su software como el auténtico cerebro del vehículo. Su sistema de mapas sirve tanto para guiar al conductor como pieza clave para que el coche interprete el entorno y tome decisiones en modo autónomo. Durante las pruebas internas de CarPlay, los ingenieros detectaron que las indicaciones de Apple Maps y las de Tesla podían desincronizarse. En un escenario así, el conductor podría estar siguiendo una ruta en la interfaz de Apple, mientras el coche cree que debe ir por otro camino distinto, algo poco deseable en un vehículo cada vez más automatizado.
Se buscan soluciones por parte de Apple y Tesla
Para evitar ese escenario, Tesla pidió a Apple cambios de ingeniería específicos en Apple Maps. La compañía de Cupertino aceptó el encargo y lanzó una corrección integrada en iOS 26, presentada oficialmente como un ajuste de errores. El problema es que esa solución llegó en versiones posteriores del sistema operativo y la adopción de iOS 26 ha sido más lenta de lo habitual. A comienzos de febrero de 2026, Apple reconocía que el 74 % de los iPhone lanzados en los últimos cuatro años ya ejecutaban ese sistema operativo, mientras que un 20 % seguía en iOS 18 y un 6 % utilizaba versiones anteriores.
Estos porcentajes, aunque elevados, no convencieron del todo a Tesla a finales de 2025, cuando se tomó la decisión de parar el lanzamiento. Desde el punto de vista del fabricante, demasiados usuarios podrían no tener todavía el parche concreto que resolvía el conflicto entre mapas, lo que abría la puerta a inconsistencias en la experiencia de uso. Por ese motivo, Apple CarPlay sigue sin fecha oficial de llegada a los Tesla, pese a que el desarrollo continúa y no se ha cancelado el proyecto.
Una simbiosis bastante esperada
La forma en la que CarPlay aterrizará en los coches de Tesla también es relevante para entender esta colaboración. No se tratará de Apple CarPlay Ultra, el sistema que toma el control de todas las pantallas del vehículo, sino de una integración más contenida. El desarrollo de la firma de Cupertino funcionará como una ventana dentro de la interfaz nativa de Tesla, respetando el protagonismo del software propio para la gestión del coche. Esta aproximación encaja con la filosofía de la marca, que nunca ha querido ceder el control total de la experiencia a un tercero.
El caso es que la alianza entre Apple y Tesla se interpreta también como un intento de la marca de vehículos eléctricos por atraer a nuevos clientes, especialmente en mercados donde el iPhone tiene una fuerte presencia. La compatibilidad con el ecosistema de la compañía de la manzana mordida puede convertirse en un argumento adicional para quienes dudan entre un modelo de la firma de Elon Musk y otros modelos que ya ofrecen CarPlay de serie.
Por ahora, la colaboración entre Apple y Tesla avanza con cautela. Las dos compañías siguen trabajando para resolver los detalles técnicos y garantizar que la integración no comprometa la seguridad ni la coherencia del sistema de conducción asistida.