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Golpe para SpaceX: la NASA confía en otra empresa para una de sus misiones a Marte

Este movimiento cambia el tablero de la exploración espacial, ya que la elección de Relativity Space significa más jugadores disponibles para la agencia.

Acuerdo entre la NASA y Relativity Space para crear una misión a Marte.NASA

La carrera por llegar a Marte acaba de conocer una noticia inesperada. La NASA ha decidido apostar por un nuevo socio privado y, por ello, ha dejado a SpaceX en una posición algo incómoda. Aunque la compañía de Elon Musk lleva años hablando de colonizar el planeta rojo, en esta ocasión la agencia estadounidense ha optado por confiar en Relativity Space, una empresa menos conocida… pero con ambiciones muy claras (y que es propiedad de Eric Schmidt).

La noticia ha sorprendido debido a que marca un cambio en la estrategia de la NASA. En lugar de recurrir a su colaborador más habitual, ha preferido diversificar y dar una oportunidad a otro actor que podría adelantarse en un terreno clave: el envío de una misión privada a Marte.

Una decisión buena para la NASA

Según se ha confirmado, Relativity Space será la encargada de diseñar la nave, lanzarla y llevarla hasta el planeta rojo en la misión que prepara la agencia estadounidense. Esta decisión coloca a la compañía en una buena posición en el sector espacial, donde las alianzas público‑privadas están ganando protagonismo.

La misión, conocida como Aeolus, tiene un objetivo muy concreto. La NASA aportará un conjunto de cuatro instrumentos científicos que permitirán estudiar la atmósfera marciana desde órbita. Estos dispositivos ofrecerán, por primera vez, una visión global diaria de factores como el polvo, los vientos y la temperatura del planeta. Gracias a estos datos, los científicos podrán mejorar los modelos meteorológicos de Marte. Esto no es solo un avance teórico. La propia NASA espera que la información haga más seguras las futuras misiones, tanto robóticas como tripuladas.

El acuerdo es similar a otros contratos anteriores de la NASA: la agencia se encarga de la parte científica, mientras que la empresa privada asume la infraestructura necesaria para la misión, buscando reducir costes. Este modelo ya se ha utilizado con SpaceX para el envío de carga a la Estación Espacial Internacional o con Firefly Aerospace en proyectos lunares, por poner un ejemplo.

Detalles que se deben tener presentes

Es importante indicar que este tipo de colaboraciones no están exentas de riesgos. En este caso, Relativity Space todavía no ha demostrado plenamente su capacidad en misiones completas. De hecho, su primer cohete, el Terran‑1, logró despegar en 2023 pero no completó con éxito su vuelo. A pesar de ello, la apuesta sigue adelante. La compañía ha decidido centrarse en un diseño más grande y ambicioso, el Terran R, que será el encargado de llevar la misión Aeolus al espacio. Si todo va según lo previsto, el lanzamiento se realizaría en 2028, un calendario bastante ajustado para este tipo de proyectos.

No hay que olvidar que estamos ante una carrera donde no solo importa llegar primero, sino también establecer quién lidera el ecosistema de transporte y tecnología espacial en los próximos años. La posibilidad de que Relativity Space logre enviar antes una misión a Marte añade presión a SpaceX, que hasta ahora había dominado el discurso sobre la exploración interplanetaria. Por otro lado, otro detalle relevante es que este tipo de contratos obligan a las empresas a asumir parte del desarrollo con sus propios recursos. A cambio, obtienen oportunidades comerciales más allá del proyecto, como lanzar satélites o transportar carga en futuras misiones.

En cuanto al coste de la misión en general y del acuerdo en particular, la NASA no ha hecho pública la cifra del contrato con Relativity Space. Tampoco la empresa ha detallado cuánto invertirá en el desarrollo del proyecto. Lo único que se sabe es que el modelo de colaboración busca reducir el gasto directo de la agencia al compartir riesgos con el sector privado.

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