Lula eleva con acierto la apuesta contra el juego
El presidente brasileño prohíbe esa actividad por internet y convierte su país en referencia del debate mundial sobre sus daños
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha prohibido las apuestas online. Con la vista puesta en su campaña para la reelección, aprovechó el rechazo popular y dio marcha atrás apenas unos años después de autorizarlas. Los brasileños acuden...
Para seguir leyendo este artículo de Cinco Días necesitas una suscripción Premium de EL PAÍS
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha prohibido las apuestas online. Con la vista puesta en su campaña para la reelección, aprovechó el rechazo popular y dio marcha atrás apenas unos años después de autorizarlas. Los brasileños acuden a votar este domingo en unas elecciones muy reñidas, y el 75% de los encuestados respalda la prohibición de las apuestas online. Los operadores locales, entre ellos Entain y Flutter, sufrirán por la revocación de sus licencias.
El giro radical de Lula, que afronta una impugnación judicial y necesita la aprobación del Congreso para seguir en vigor, también pone de manifiesto la tibieza de otras respuestas regulatorias. Han pasado dos años desde que un grupo convocado por la revista médica The Lancet advirtió de que los daños del juego para la salud pública y el bienestar son “más importantes de lo que se creía”. El sofisticado marketing y las apuestas desde el móvil son en gran medida responsables. Los populares mercados de predicciones también avivan la fiebre.
El principal argumento del sector es que las apuestas online acabarán en el extranjero o bajo el control de redes de delincuencia organizada si los gobiernos no las legalizan. Hay cierto fundamento para estas tesis, como demuestra la experiencia de Australia con el tabaco. Pero las grandes molestias y los riesgos que entrañan las alternativas foráneas disuadirían a muchos apostantes ocasionales.
Además, unas fuertes restricciones sobre publicidad, patrocinios, diseño de los juegos, concesión de créditos y límites a las apuestas contribuirían considerablemente a proteger a los usuarios. En Reino Unido, donde el juego está profundamente arraigado en la cultura, las nuevas normas concebidas para adaptarse a la era digital pretenden impedir que las empresas puedan anteponer los beneficios a la protección de los consumidores.
A medida que las sociedades y los políticos empiecen a comprender plenamente las repercusiones financieras y sanitarias asociadas, se tomarán cada vez más en consideración prohibiciones totales como la de Brasil. El contrabando de la ley seca sigue fascinando al imaginario popular, pero el consumo de alcohol cayó con fuerza durante la vigencia de la Ley Volstead. Las prohibiciones generales de las apuestas siguen siendo una opción con pocas probabilidades de prosperar, pero estas acaban de mejorar.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.