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La apuesta de Niel por Vodafone es una expansión de imperio justificable

La opcionalidad, no el control inmediato, es el verdadero atractivo de estas participaciones minoritarias

Xavier Niel, el 2 de julio en Le Havre (Francia).Stephane Mahe (REUTERS)

No es raro que magnates enigmáticos aparezcan en el accionariado de las grandes telecos europeas –y se queden ahí una temporada–. Sunil Bharti Mittal posee cerca de un cuarto de BT, tras comprar su participación a Patrick Drahi a finales de 2024. Por su parte, la Vivendi de Vincent Bolloré fue durante una década el mayor accionista privado de Telecom Italia. Ahora ...

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No es raro que magnates enigmáticos aparezcan en el accionariado de las grandes telecos europeas –y se queden ahí una temporada–. Sunil Bharti Mittal posee cerca de un cuarto de BT, tras comprar su participación a Patrick Drahi a finales de 2024. Por su parte, la Vivendi de Vincent Bolloré fue durante una década el mayor accionista privado de Telecom Italia. Ahora Xavier Niel, el multimillonario francés detrás de la operadora low cost Iliad, se ha lanzado a comprar el 16% de Vodafone.

A priori, suena a una expansión de imperio un tanto sospechosa. Niel gana exposición a activos africanos y a dos de los mayores mercados de telecomunicaciones de Europa, Reino Unido y Alemania, que se suman a los mercados centrales de Iliad en Francia, Italia y Polonia. Pero no tiene garantizada una victoria financiera, a juzgar por salidas previas de gran repercusión.

La venta de BT por parte de Drahi se cerró a un nivel inferior al de su entrada. e& (antes Etisalat), con sede en Emiratos Árabes Unidos, que ahora vende su participación en Vodafone a Niel, obtiene un retorno neto en efectivo de 1.300 millones de dólares (1.100 millones de euros). Pero parece que sale con un múltiplo de ebitda de 5 veces, frente a las 5,6 con las que entró. Esto pese a que el Vodafone actual es una apuesta más atractiva, tras haber completado su fusión con Three y desprenderse de activos no esenciales de bajo rendimiento.

Pero, para Niel, y para los demás magnates de las telecos que siguen merodeando por el sector europeo con grandes participaciones minoritarias, el principal premio es la opcionalidad. Un camino posible es aumentar progresivamente su participación hasta lanzar una opa formal por la totalidad de la empresa. Otro es utilizar su nuevo peso en el consejo para presionar en favor de recortes de costes, como ha hecho Niel con otras inversiones suyas, como la sueca Tele2.

La motivación más probable, no obstante, es seguir siendo un accionista pasivo y esperar a que se materialice la largamente anunciada ola de consolidación de las telecos europeas. Teresa Ribera, la zarina de la competencia en Europa, ha dado señales de estar dispuesta a que esto ocurra. Niel sigue apostando por que así sea, pero, si muestra más paciencia que su vendedor emiratí, su botín financiero podría resultar más satisfactorio.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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