Ir al contenido

BT y Verizon entierran los fantasmas globales de las telecos

La ‘joint venture’ tiene sentido para la firma británica, pero también es rendirse ante la mediocridad de su negocio

Tienda de BT en Londres.Simon Dawson (REUTERS)

Las operadoras de telecomunicaciones utilizaban antes las joint ventures (JV) internacionales para conquistar el mundo. Ahora, las JV son una forma cómoda de retirarse de él. La británica BT anunció el lunes una alianza con el gigante estadounidense Verizon Communications, por la que las dos operadoras de banda ancha y telefonía móvil creará...

Para seguir leyendo este artículo de Cinco Días necesitas una suscripción Premium de EL PAÍS

Las operadoras de telecomunicaciones utilizaban antes las joint ventures (JV) internacionales para conquistar el mundo. Ahora, las JV son una forma cómoda de retirarse de él. La británica BT anunció el lunes una alianza con el gigante estadounidense Verizon Communications, por la que las dos operadoras de banda ancha y telefonía móvil crearán una nueva empresa al 50% centrada en clientes corporativos multinacionales, con 4.000 millones de dólares (unos 3.500 millones de euros, al cambio actual) de ingresos anuales. Es un movimiento sensato, pero también revela hasta qué punto se ha apagado el espíritu animal del sector en las últimas décadas.

El negocio internacional de BT se remonta a una época de mayor euforia en la historia del sector de las telecomunicaciones. Uno de los muchos ámbitos en auge en aquel momento era atender a clientes corporativos globales. Imaginemos un banco o una cadena minorista con oficinas, centros de atención telefónica y tiendas en distintos países, que preferiría una ventanilla única para sus servicios móviles y de banda ancha en lugar de construir su propia solución a base de retazos. En los noventa –cuando internet y los teléfonos móviles aún eran relativamente nuevos–, los consejeros delegados de las operadoras pensaban que esto se convertiría en un negocio enorme, que esperaban explotar mediante joint ventures con otras compañías internacionales.

Todo se vino abajo cuando terminó el auge de las puntocom. BT, por ejemplo, anunció en 2001 que asumiría un cargo de 2.000 millones de dólares (unos 2.200 millones de euros, al cambio de la época) por liquidar Concert, una JV con AT&T constituida a finales de los noventa. Varias informaciones de entonces apuntaban a que existía demasiado solapamiento entre la empresa conjunta y las matrices, que contaban con sus propios negocios mayoristas nacionales. Curiosamente, Concert nació en origen como una alianza con otra operadora estadounidense, MCI, que años después acabó integrada en Verizon.

Si avanzamos hasta hoy, BT International dista mucho de ser un negocio boyante. Los analistas calculan que su cifra de negocio rondará este año los 2.400 millones de dólares (unos 2.100 millones de euros) y que se reducirá después, con un ebitda insignificante y pérdidas de explotación. Esa cifra de ingresos sugiere que la filial de BT aportará el 60% del total de la nueva joint venture, lo que podría explicar por qué la compañía británica va a recibir de Verizon un “pago compensatorio” de 625 millones (unos 548 millones). Este tipo de transferencias suele ser necesario para compensar a la parte que aporta el negocio más grande en una empresa conjunta al 50%.

Ese ingreso extra en efectivo, sumado a la posibilidad de desconsolidar un activo en declive y con pérdidas, convierte la nueva JV en una operación rentable para BT. La consejera delegada, Allison Kirkby, está cumpliendo su promesa de centrarse en el Reino Unido. Los analistas de New Street Research calculan que el acuerdo valora los activos internacionales en casi 12 veces el ebitda, muy por encima de los múltiplos de un solo dígito medio a los que suelen cotizar las operadoras estadounidenses y europeas.

Aun así, virar de forma más decidida hacia un mercado doméstico de crecimiento lento no es precisamente un movimiento apasionante. Las llamadas altnets –operadoras alternativas que tienden sus propias redes de banda ancha– llevan tiempo mordiéndole los talones a BT. La SpaceX de Elon Musk busca captar más clientes minoristas de internet vía satélite. Dicho de otro modo, no sorprende que las joint ventures internacionales entre operadoras sean hoy negocios mucho más comedidos que en los noventa, porque el resto del mercado también lo es.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

Archivado En