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La principal victoria de Irán tras la guerra

Levantar las sanciones al crudo iraní podría reportar a Teherán hasta 50.000 millones de dólares al año

El estrecho de Ormuz cerca de Jasab (Omán).CONTACTO vía Europa Press (CONTACTO vía Europa Press)

El alto el fuego entre Irán y Estados Unidos abre la puerta a una posible bonanza económica: un fondo de reconstrucción de 300.000 millones de dólares, decenas de miles de millones en activos congelados que ahora podrían liberarse e, incluso, el derecho a cobrar peajes a los barcos que crucen el estrecho de Ormuz. Pero el rédito más fiable llegará de vender más petróleo.

Según los términos del memorando de entendimiento, Estados Unidos emitiría exenciones a las sanciones que permitirían a Irán vender crudo y acceder a los servicios bancarios, de transporte marítimo y de seguros necesari...

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El alto el fuego entre Irán y Estados Unidos abre la puerta a una posible bonanza económica: un fondo de reconstrucción de 300.000 millones de dólares, decenas de miles de millones en activos congelados que ahora podrían liberarse e, incluso, el derecho a cobrar peajes a los barcos que crucen el estrecho de Ormuz. Pero el rédito más fiable llegará de vender más petróleo.

Según los términos del memorando de entendimiento, Estados Unidos emitiría exenciones a las sanciones que permitirían a Irán vender crudo y acceder a los servicios bancarios, de transporte marítimo y de seguros necesarios para tramitar esas operaciones. Esto va mucho más allá de la limitada licencia que el Tesoro concedió en marzo y abriría de hecho el mercado petrolero de Irán, al menos por ahora.

Esto podría arrojar cifras elevadas para una economía cuyo PIB fue el año pasado inferior a 400.000 millones de dólares. La República Islámica se ha fijado como objetivo una producción de petróleo de 4,8 millones de barriles diarios para 2028, muy por encima de los aproximadamente 3 millones de barriles diarios de 2025, dos tercios de los cuales se destinaron al consumo interno. Alcanzar los 2,8 millones de barriles diarios de exportación que implica el objetivo para 2028 reportaría, por tanto, unos 60.000 millones de dólares al año. Eso, suponiendo un precio de referencia de 80 dólares por barril y que Irán pudiera vender el oro negro con el descuento del 25% que suelen exigir los compradores para reflejar el riesgo de manejar productos sancionados.

Cierto es que este escenario resulta poco probable. Las sanciones han dejado un legado de infrainversión y de yacimientos envejecidos. Aun así, incluso si Irán logra mantener en adelante una producción de 3,8 millones de barriles diarios —y pudiera, por tanto, exportar 1,8 millones de barriles al día—, supondría una mejora notable frente a los 2,3 millones de barriles diarios de producción y los apenas 209.000 barriles diarios de exportación a los que se desplomó en mayo. Si las sanciones se relajaran todavía más, el descuento de Irán en el precio también podría reducirse. Si se asume que desaparece, Teherán podría generar hasta 50.000 millones de dólares al año. Frente a eso, el resto de bonanzas palidece.

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