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Wall Street agrava las pérdidas y el bono vuelve al 5% tras el alza de tipos

El precio del petróleo retrocede hasta los 105 dólares. El Dow Jones cae un 1,2% tras el primer alza de las tasas en tres años

Edificio de la Reserva Federal en Washington.Kevin Lamarque (REUTERS)

Desde hace años, los mercados financieros han desarrollado una fuerte dependencia de la política monetaria, pero la cita de este miércoles se observaba con una atención inusual. Tras más de cinco años con la inflación estadounidense por encima del objetivo del 2% y con las presiones sobre los precios lejos de remitir, la reunión de la Reserva Federal se había convertido en una prueba de credibilidad para el banco central. El riesgo de decepción era elevado. Aunque el nuevo presidente de la institución no es partidario de acomodar sus decisiones a las expectativas de Wall Street, la persistencia de las tensiones inflacionistas dejaba escaso margen para desviarse del guion previsto por el mercado. “Después de la reunión de Jackson Hole, era importante ratificar esa de reacción”, afirma Richard Clarida, asesor económico de Pimco y exvicepresidente de la Fed.

La subida de tipos, la primera desde julio de 2023, no ha sido suficiente para despejar las dudas. Después de una alegría momentánea las ventas han regresado a las Bolsas y la deuda. El Dow Jones, que a lo largo de la sesión mantenía un comportamiento errático, cede un 1,2% mientras el S&P 500 y el Nasdaq borran las ganancias y registran recortes del 0,5% y el 0,01%, respectivamente. Por su parte, el bono a 10 años que durante gran parte de la sesión se mantenía por debajo del 5%, vuelve a tocar ese nivel.

Aunque el consenso del mercado considera que la decisión de subir los tipos refuerza la credibilidad de la institución, mientras la situación en Oriente Próximo siga sin normalizarse, el riesgo de nuevas tensiones energéticas seguirá condicionando las expectativas de inflación y complicando la labor de los bancos centrales. A ello se suman unos desequilibrios fiscales crecientes que continúan ejerciendo presión sobre la deuda soberana. El resultado sigue siendo unas rentabilidades persistentemente altas. Ni siquiera medidas como las recompra de deuda anunciadas por el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, tampoco han conseguido disipar las dudas de los inversores. La rentabilidad del bono estadounidense a diez años permanece próxima al 5%, un umbral psicológico que el mercado considera clave. Además de encarecer la refinanciación de los Estados, esta referencia sirve de punto de partida para el coste de financiación de bancos, empresas y millones de hipotecados. En España, la rentabilidad del bono a diez años roza nuevamente el 4%, un nivel que tocó el pasado lunes por primera vez desde 2013.

El escenario para los próximos meses sigue muy abierto. La evolución del conflicto en Oriente Próximo será clave y aunque los funcionarios siguen descontando un endurecimiento de los precios a final de año, los analistas no las tienen todas consigo. Mientras algunos expertos como Brian Jacobsen, estratega jefe de Annex Wealth Management, no cuentan con un segundo movimiento a final de año, los expertos de Goldman Sachs siguen apostando por un alza en diciembre.

La decisión de la Fed se conoció con los mercados europeos ya cerrados, pero desde que Warsh reiteró el pasado agosto su compromiso con la lucha contra la inflación, los inversores daban prácticamente por descontado que esta vez actuaría. En una jornada marcada también por el retroceso del petróleo y el respiro de la deuda, el mercado se ha decantado por las compras de acciones, aunque con más prudencia que entusiasmo. Después de dos sesiones consecutivas de descensos, el Ibex 35 se sumó a las ganancias registradas por las principales plazas europeas. El selectivo español avanzó un 0,4% y recuperó los 19.600 puntos. Aun así, los movimientos siguen reflejando más cautela que convicción.

Las mayores subidas del mercado español correspondieron a Solaria y Amadeus, con avances del 4,4% y el 2,66%, respectivamente. La compañía tecnológica ligada al turismo se vio favorecida por la mejora de recomendación de Deutsche Bank. Los analistas de la entidad alemana aconsejan comprar acciones de Amadeus y elevan su precio objetivo hasta los 58 euros por título desde los 54,04 anteriores. En el lado de las pérdidas destacaron Grifols y Puig, con descensos del 1% y el 1,1%.

Tras un inicio dubitativo, el Dax alemán aprovechó la corrección de los precios energéticos para sumarse a los avances, y repuntó un 0,5% mientras el Cac francés se ha anotado un 0,6%; el FTSE británico, un 0,3% y el Euro Stoxx 50, un 0,48%. Desde que las Bolsas europeas marcaran máximos históricos el pasado agosto, el impulso alcista ha ido perdiendo fuelle. La escalada de los rendimientos de la deuda a niveles no vistos en dos décadas, las advertencias lanzadas en las últimas semanas por algunos de los principales ejecutivos tecnológicos sobre los riesgos asociados al desarrollo de la inteligencia artificial y el encarecimiento de la energía han obligado a los inversores a replantearse algunas de las grandes apuestas que impulsaron las ganancias de la primera mitad del año.

La combinación de un crecimiento más débil, una inflación más persistente y unos costes de financiación elevados ha enfriado el optimismo que dominó los mercados durante buena parte del año y ha devuelto el foco a los riesgos que parecían haber quedado en segundo plano.

El petróleo ofrece cierto alivio, con el brent bajando un 2,7% hasta los 105 dólares después de conocerse que Arabia Saudí estudia restablecer cerca de la mitad de la capacidad de su oleoducto de crudo en los próximos días. Según la información recopilada por Bloomberg, la petrolera estatal Aramco está trabajando para sortear un tramo dañado de la infraestructura. Desde el inicio del conflicto con Irán, el oleoducto Este-Oeste, que conecta los yacimientos del golfo Pérsico con la costa saudí del mar Rojo, se ha convertido en una vía estratégica para mantener el suministro y reducir la dependencia del estrecho de Ormuz. La posibilidad de recuperar parte de su capacidad ha sido recibida con alivio por los inversores, aunque la incertidumbre sobre el abastecimiento energético sigue siendo elevada. Pese a la corrección de este miércoles, el Brent acumula una subida superior al 15% en septiembre.

La Fed ha evitado una decepción, pero no ha logrado despejar las dudas. Mientras el bono estadounidense siga rondando el 5% y la tensión geopolítica continúe alimentando los riesgos inflacionistas, los inversores seguirán poniendo a prueba la confianza en el escenario económico.

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