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Los diamantes ven esfumarse en tres años la mitad de su valor ante el auge de las copias sintéticas

La popularización de esta alternativa casi indistinguible llena el mercado de piedras hasta 40 veces más baratas y desesperan a los gigantes del sector

El legendario futbolista brasileño Pelé lanzó una colección de diamantes fabricados a partir de su cabello en 2014.Friedemann Vogel (Getty Images)

Una veinteañera entra con sus padres en la joyería de José Luis Sánchez, en A Coruña, y no saldrá de allí sin un diamante, por pequeño que sea. Lo llevará en una gargantilla durante la ceremonia de graduación en la universidad. El presupuesto es ajustado, unos 1.200 euros, y las aspiraciones son modestas. Buscan una pieza minúscula, de apenas 0,25 quilates. Entonces, Sánchez les explica la máxima que en los últimos años ha puesto patas arriba el mercado de la joyería: no todo lo que reluce es diamante. “Tengo una alternativa mucho más barata”, les comenta.

Con esta anécdota de 2023, el joyero coruñés de 67 años se refería a los diamantes sintéticos, creados en laboratorio mediante máquinas que reproducen las condiciones extremas de presión y temperatura en las que se forman estas piedras en la naturaleza. Una alquimia inaugurada en los años cincuenta, pero masificada tan solo décadas más tarde. En 2014, el legendario futbolista Pelé lanzó una colección fabricada a partir de su propio cabello, una señal de alerta en gran parte ignorada fuera de Brasil. Algo menos de una década más tarde, los diamantes de laboratorio ya estaban por todas partes, incluida la tienda de Sánchez, y a precios mucho más bajos: según estiman los expertos consultados por este diario, mientras una piedra natural de un quilate suele costar unos 4.000 euros, su equivalente sintético ronda los 100 euros. Aquella clienta de A Coruña acabó saliendo de la tienda con un diamante sintético de 0,7 quilates.

Ante la competencia de estas copias, el precio de las piedras naturales se ha desplomado. Los diamantes de 0,5 y 1 quilate han perdido la mitad de su valor desde comienzos de 2023, según datos facilitados a este diario por Rapaport, la mayor consultora del mercado de diamantes. Los de 0,3 quilates cayeron un 40% y los de 3 quilates, en torno a un 30%.

“La industria del diamante natural ha atravesado numerosas dificultades debido a los diamantes sintéticos y el exceso de oferta”, señala Dan Mano, consejero delegado de Rapaport, en comentarios a este diario. Además, explica que el año pasado fue especialmente duro debido a la guerra arancelaria de Donald Trump (los diamantes sufrieron gravámenes de hasta un 50%, pero en 2026 pasaron a estar exentos de cualquier tributo). Desde la ciencia, el gemólogo Alfredo González explica que “los diamantes naturales más pequeños y de menor calidad son los más afectados, porque es más sencillo reproducirlos en laboratorios”.

Es casi imposible, añade González, identificar un diamante de laboratorio bien hecho sin la ayuda de equipos como lupas capaces de amplificar las rayaduras de estas piedras. Según él, las versiones sintéticas todavía no logran replicar estos rasgos que se forman a lo largo de años de formación natural. Es el equivalente a los anillos de un árbol o una huella digital. La teoría a veces poco importa en la calle. Nadie distingue a simple vista los diamantes naturales de los sintéticos en los escaparates de joyerías como la de A Coruña, donde la mitad de las piedras expuestas ya son sintéticas. Por ello, los precios se desploman hasta el punto de llevar a los gigantes del sector a la desesperación.

“Visto con perspectiva, probablemente deberíamos haber sido un poco más contundentes ante las señales que estábamos recibiendo (de la competencia de los diamantes de laboratorio)”, explicó Duncan Wanblad, consejero delegado de la multinacional minera Anglo American, en entrevista al Financial Times la semana pasada. Anglo American controla desde 2011 la mítica minera de diamantes De Beers, que durante el siglo XX concentraba más del 80% del mercado de la piedra. Hoy, su cuota ronda apenas el 30%.

Los diamantes ya habían sufrido batacazos, como tras la crisis de 2008, pero pronto se recuperaron. Las acciones de Anglo American ya empezaba a rebotar a mediados de 2015. “Por lo general, cuando el mercado de los diamantes atraviesa una caída, se recupera muy rápidamente… Había una expectativa generalizada de que esta vez también sería así”, afirmó Wanblad. No lo ha sido y los títulos de la compañía llegaron a perder la mitad de su valor entre 2023 y 2025, hasta tocar unos 1.700 peniques.

Anglo American ya ha perdido la fe en los diamantes y, en mayo de 2024, anunció su intención de vender De Beers. Según informó Bloomberg la semana pasada, la multinacional está cerca de cerrar la venta a un consorcio liderado por una estatal angoleña. Una operación enmarcada en la reestructuración de Anglo American, que incluye también la adquisición prevista para 2027 de Teck, una minera de cobre y zinc, dos metales industriales en auge. “Anglo se acerca a una cartera más sólida gracias a que Teck compensa estas desinversiones (en los diamantes)”, argumentan Grant Sporre y Alon Olsha, analistas del servicio de Inteligencia de Bloomberg, en un informe del pasado 30 de julio. La apuesta por los nuevos tiempos ha dado sus frutos y la acción ha vuelto a niveles previos a la crisis de los diamantes sintéticos, por encima de los 4.000 peniques.

Los que se quedan en el sector todavía ven motivos para contentarse. Desde Rapaport, Mano defiende: “Aunque persisten las dificultades, ahora estamos viendo un equilibrio mucho mayor entre la oferta y la demanda”. Apunta a la estabilización de los precios de los diamantes de 0,3 quilates, cuyas caídas se han moderado, porque “los pulidores han mantenido unos niveles de producción disciplinados”. Es decir, han reducido la oferta.

Cada vez son menos quienes recuerdan aquello de que los diamantes son “el mejor amigo de las chicas”, como cantaba Marilyn Monroe. Como ocurre con cualquier joya, su valor depende en buena medida de lo que cada uno vea en ella. La estudiante de la joyería de A Coruña lo dejó bastante claro.

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