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El último giro de Trump alivia las Bolsas y modera el alza del ‘brent’

Un crudo en los 85 dólares y una inflación en EE UU mejor de lo esperado dan aire a un mercado inestable por la geopolítica

El presidente de EE UU, Donald Trump.CONTACTO (vía Europa Press)

Los mercados vuelven a enfrentarse a uno de los rasgos más característicos de la presidencia de Donald Trump: la imprevisibilidad. Apenas 24 horas después de que Washington restableciera el bloqueo en el estrecho de Ormuz y anunciara un peaje equivalente al 20% del valor de la carga para cada barco que atravesara este paso estratégico, el presidente estadounidense dio un nuevo giro a su posición. A través de su cuenta en Truth Social, el republicano comunicó que sustituirá esa tasa por acuerdos comerciales y compromisos de inversión de los Estados del Golfo en EE UU. El brusco cambio de rumbo vuelve a evidenciar cómo las decisiones de la Casa Blanca pueden alterar en cuestión de horas las expectativas de los mercados y de los actores económicos de la región.

Este viraje viene, en cierto modo, a confirmar lo que muchos analistas venían anticipando: a ninguno de los actores implicados le interesa una escalada prolongada de las tensiones. Los mercados no han tardado en reaccionar y, una vez más, el petróleo se ha convertido en el mejor indicador del riesgo geopolítico. Tras el repunte inicial provocado por el temor a una interrupción del suministro, los precios han moderado su avance a medida que los inversores descuentan que, pese a la retórica y las amenazas, terminarán imponiéndose los incentivos económicos para evitar un cierre duradero de Ormuz y el consiguiente impacto sobre el crecimiento global.

Aunque la tensión sigue lejos de disiparse, la evolución del crudo refleja ese cambio de percepción. El brent, que durante la sesión llegó a superar los 87 dólares por barril, vuelve a situarse en torno a los 85. Con todo, la prima de riesgo geopolítica sigue lejos de desaparecer. El barril cotiza aún un 20% por encima de los 71 dólares registrados el 1 de julio, cuando el mercado confiaba en una mayor estabilidad en la región y en la normalidad de los flujos energéticos.

La moderación del petróleo, unida a una inflación estadounidense mejor de lo esperado, ha permitido a las Bolsas recuperar parte del terreno perdido. El Ibex 35 ha logrado cerrar con un avance del 0,1%, aunque el movimiento tiene más de alivio que de celebración. El tono también ha sido positivo en el resto de Europa, con ganancias en la mayoría de los principales índices, mientras el Cac francés apenas logra mantenerse en tablas (+0,03%. Los inversores parecen asumir que el peor escenario pierde probabilidad, pero están lejos de dar por resuelta una crisis cuya evolución sigue dependiendo de decisiones políticas capaces de alterar el panorama en cuestión de horas.

Mientras Europa celebra el alivio que supone la caída del petróleo, Wall Street navega entre dos corrientes contrapuestas: las dudas sobre el liderazgo de las grandes tecnológicas y la confianza en que una inflación más moderada aleje el riesgo de nuevas subidas de tipos por parte de la Reserva Federal. En junio, un mes marcado por el abaratamiento del crudo ante las expectativas de una reducción de las tensiones, la inflación estadounidense se moderó del 4,2% al 3,5%, una evolución que reforzó la idea de que las presiones sobre los precios siguen remitiendo.

El dato “fue considerablemente más débil de lo esperado”, señala James Knightley, economista jefe de ING. Aunque persisten las dudas sobre la evolución de la crisis en torno al estrecho de Ormuz, la relajación de los precios energéticos es recibida con alivio por los mercados, ya que reduce el riesgo de que la Reserva Federal se vea obligada a retomar las subidas de tipos. Knightley admite que EE UU sigue sin haber alcanzado el objetivo de inflación del 2%, pero subraya que las expectativas de los consumidores permanecen contenidas, por lo que el repunte energético no debería traducirse en presiones inflacionistas más amplias. “En nuestra opinión, lo más probable es que la Reserva Federal mantenga los tipos de interés estables durante un período prolongado, quizás hasta el verano del próximo año”, añade.

En una sesión en la que los resultados empresariales comparten protagonismo con la inflación y el petróleo, Wall Street ha cotizado sin una tendencia definida. El Dow Jones apenas ha registrado cambios, mientras que el Nasdaq ha avanzado un 1%. La campaña de resultados está todavía en sus primeras fases, pero las cuentas conocidas hasta ahora apuntan a una conclusión cada vez más evidente: tras meses de revisiones al alza de las previsiones y fuertes revalorizaciones bursátiles, el margen para decepcionar se ha reducido al mínimo

La reacción a IBM demuestra que, incluso en una jornada dominada por la geopolítica, los inversores siguen penalizando con dureza cualquier señal de debilidad. El grupo registra una de las mayores caídas de su historia bursátil después de presentar unos resultados que no convencieron al mercado. La compañía se vio penalizada por el encarecimiento de chips y servidores en un momento en el que la carrera por la inteligencia artificial está disparando la demanda de infraestructuras tecnológicas. El castigo refleja hasta qué punto los inversores ya no se conforman con buenos resultados: exigen cifras capaces de justificar unas valoraciones cada vez más exigentes.

La jornada deja una conclusión clara: los mercados han encontrado motivos para respirar, pero no para relajarse. La caída del petróleo, la moderación de la inflación y la menor probabilidad de una escalada en Ormuz han servido para contener los riesgos más inmediatos. Sin embargo, tanto en la geopolítica como en los resultados empresariales, el margen para el error sigue siendo mínimo. Los inversores celebran que el peor escenario parezca hoy menos probable, aunque son conscientes de que basta un nuevo giro de los acontecimientos para poner de nuevo a prueba esa calma.

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