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Meliá avanza sobre máximos, favorecida por las tensiones en el sector

Alcanza una subida del 40% en el año y los niveles más altos de 2018

Vista de la playa de Sotavento (Fuerteventura) con el hotel Paradisus Meliá a la derecha, en una imagen cedida por la compañía.

Meliá es una de las mejores compañías en el año, con una rentabilidad que supera el 40%. La cotización ha escalado hasta máximos de 2018 y las recomendaciones están a su favor: el 60% son de compra y el 33% de mantener. El balance bursátil contrasta, sin embargo, con el entorno en que se ha movido el negocio en los últimos meses, con el conflicto bélico en Irán y la crisis de Cuba. De hecho, el CEO Gabriel Escarrer, reconoció en la junta de accionistas estar viviendo una inestabilidad histórica para la empresa.

Pero lejos de mostrar cautela, la hotelera exhibe fortaleza y ha revisado al alza sus previsiones de beneficio para este año y aprobado el reparto de un dividendo récord, de 0,1736 euros, que se ha hecho efectivo esta semana. Las proyecciones se apoyan precisamente en la oportunidad que ofrece para el verano el escenario turístico actual, con el trasvase de viajeros de Oriente Próximo, Egipto o Turquía hacia España.

Los analistas también están haciendo previsiones favorables. Ignacio Albizuri, director de Mercados de Miraltabank, afirma que “Cuba ha pasado de ser el centro de la tesis de inversión a convertirse en un riesgo cada vez más acotado del grupo”; en 2025 generó unos ingresos de 11 millones sobre un total de 2.078 millones.

El experto describe otros factores que aportan solidez: la recuperación del turismo internacional o el mayor gasto por viajero y la calidad del modelo de negocio. “Su evolución hacia una estructura más flexible, con mayor peso de la gestión hotelera y las franquicias, le permite generar mayores retornos con menores necesidades de inversión y adaptarse mejor a distintos ciclos económicos”, dice.

De cara al futuro, Albizuri afirma que “el momento es bueno y el ciclo turístico del sector europeo se mantiene muy fuerte”. Pero para “seguir viendo movimientos alcistas en Meliá es necesario que reduzcan apalancamiento, optimicen en la medida de lo posible sus activos y aumenten el ingreso por habitación (RevPAR), una de las métricas clave del sector”.

Para Divacons Alphavalue, Meliá cuenta con la ventaja de ser “líder mundial en el sector de los complejos vacacionales de nicho y alta rentabilidad, el cual representa más del 60% de su cartera total y contribuye significativamente al balance”. También está contribuyendo “el desarrollo importante y avanzado que está siguiendo en el segmento en auge del bleisure (combina viajes de negocios y de ocio), que supone aproximadamente el 15 % de su cartera total, especialmente en destinos urbanos clave”.

La firma destaca, por otro lado, “una estrategia sostenible de activos ligeros —manteniendo una tasa de propiedad del 13%, en línea con su objetivo— y la ampliación de su cartera de hoteles gestionados y franquiciados, que permiten liberar recursos para el reposicionamiento de su cartera al tiempo que acelera su cartera de proyectos en desarrollo”.

Igualmente, Divacons Alphavalue añade que el canal de venta directa (cerca del 50% de los ingresos totales, cifra que se ha más que duplicado desde 2017) y el programa de fidelización siguen impulsando la rentabilidad.

Desde Deutsche Bank se muestran más cautos y aventuran que los resultados del primer semestre, cuya publicación está prevista para el 30 de julio, mostrarán cierta “presión” en el margen ebitda. Espera que Meliá registre unos ingresos de 1.037 millones, con un crecimiento del 4,6%, impulsados ​​por España y la República Dominicana, y que el ebitda descienda sobre el 3,2% (240 millones) “debido a incidencias operativas puntuales como la reapertura en Cancún o la salida de un complejo turístico en Cuba”, que en cualquier caso “se compensarán en gran medida en el segundo semestre”.

Para el banco, Meliá “es un valor atractivo por su modelo de negocio único y su sólida capacidad operativa”. Pero opina que el mercado infravalora el 12,9% de las habitaciones en propiedad (valor neto de los activos o NAV de 18 euros por acción, sobre el nivel actual de 11,2 euros). “La hotelera podría desbloquear un valor significativo mediante una rotación de activos más rápida. Esta posibilidad se ve respaldada por su cartera de proyectos en desarrollo de 17.109 habitaciones (el 18% de su portfolio) y por el ciclo de creación de valor inherente a la renovación de hoteles”, asevera.

GVC Gaesco coincide en que “si se produjera una operación de venta de los activos en propiedad, permaneciendo Meliá como gestor, la valoración sería superior”. En ese sentido, recuerda que hay un pacto de accionistas vigente entre los seis hijos del fundador hasta 2030 en el que se requiere la aprobación del 80% de la participación conjunta para la toma de ciertas decisiones.

A principios de año, el fondo canadiense Alpha Global Management, que llegó a tener el 13,2% de las acciones de la hotelera, siendo el segundo accionista de referencia tras la familia Escarrer, redujo su participación por debajo del 3%.

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