Los fondos europeos más expuestos a SpaceX tienen hasta el 9% de su cartera en la firma de Musk
La empresa espacial se dispara en sus primeras sesiones en Bolsa, mientras la industria financiera ofrece al inversor español productos
La fiebre por SpaceX ha disparado la acción unos 40% en sus cuatro primeros días como cotizada, hasta superar los 190 dólares (unos 165 euros). Si con el mayor estreno bursátil de la historia se situó de golpe como la novena mayor cotizada del mundo, con un valor de mercado de 1,78 billones de dólares, ahora ya se acerca a los 3 billones y compite con Microsoft por el cuarto puesto. Para quienes estén dispuestos a asumir tanta volatilidad, más aún en una empresa sin perspectivas de rentabilizar su negocio, no hace falta desembolsar 165 euros a través de los brókeres en línea que ya distribuyen la acción. Muchos vehículos ya ofrecen por menos de 10 euros un pedazo de SpaceX, incluso antes de su entrada en los índices como Nasdaq o MSCI World.
Hoy, los productos financieros con mayor exposición a la empresa de Elon Musk son los fondos cotizados (ETF), según datos recopilados por Cinco Días a partir de la plataforma financiera Bloomberg. Estos vehículos replican índices, sectores o cestas de activos y se negocian en Bolsa como una acción. En el caso de SpaceX, la mayor exposición aparece sobre todo en ETF especializados en el sector espacial y tecnológico. “[Estos productos] pueden constituir una alternativa interesante para aquellos inversores que deseen obtener una exposición parcial a la compañía”, afirma Juan José Fernández-Figares, director de análisis de Link Securities.
Al cierre de los mercados este miércoles, uno de los productos con más peso de SpaceX en cartera es un ETF de empresas aeroespaciales estadounidenses gestionado por la filial financiera del grupo Samsung. La compañía de Musk ya representa casi el 30% de la cartera de este vehículo, lanzado en marzo pasado. Cada participación cuesta apenas siete euros, aunque el producto solo está disponible para inversores en Corea del Sur (tampoco podrá comercializarse en Europa, ya que la normativa europea prohíbe que un ETF tenga más del 10 % de su cartera invertido en un único activo). Un sueño al final demasiado bueno para ser verdad para la mayoría de los entusiastas de Musk.
El fondo con más SpaceX en cartera disponible para un inversor español es el ETF de ARK Invest del sector espacial y de la defensa, con un 9% de su patrimonio destinado a la compañía de Musk. Ninguna otra cotizada tiene tanto peso en la cartera de este ETF, que invierte en pequeñas empresas espaciales y, en menor medida, en grandes cotizadas como Amazon y Alphabet, la matriz de Google. Lanzado en octubre pasado, el vehículo gestiona 45 millones de dólares (38 millones de euros) y acumula una rentabilidad del 13% en los últimos tres meses y del 21% en 2026. El precio de una participación ronda los cinco euros y una comisión de gestión anual del 0,75%.
Otros ETF mantienen una exposición más diluida. Es el caso de uno de BlackRock centrado en IA, que destina un 3% de su cartera a la compañía de Musk, menos de la mitad del peso asignado a sus principales posiciones, entre los fabricantes de chips SK Hynix y Micron, dos proveedores claves de Nvidia. Con 309 millones de dólares (266 millones de euros) de patrimonio, el vehículo acumula una rentabilidad del 87% en el último año. Cada participación cuesta algo más de ocho euros, con una comisión de gestión del 0,73%.
“La pregunta que tiene que hacerse el inversor es si el peso de SpaceX en la cartera tiene sentido”, afirma David Ardura, director financiero de la agencia de valores Finaccess Value. “Lo vemos, como mucho, como una posición más, que debe ir combinada con otras compañías más consolidadas y con retornos de capital. Al final, SpaceX no genera beneficios y solo vende un plan de futuro”, añade.
De momento, SpaceX sigue lejos de demostrar que puede convertir sus grandes proyectos en beneficios. Las cuentas publicadas durante el proceso de salida a Bolsa reflejan pérdidas de unos 4.300 millones de dólares (3.700 millones de euros) en el primer trimestre, frente a los 500 millones (430 millones) del mismo periodo del año anterior, antes de la compra de xAI, el laboratorio de IA de Musk. Su posición dominante en el lanzamiento de satélites aún no basta para absorber el fuerte desembolso en IA y desarrollo de cohetes, las dos apuestas que sostienen buena parte de su valoración. El plan a futuro incluye centros de datos en la Luna, minería lunar y colonización de Marte, proyectos que incluso sus inversores más fervorosos ven a décadas de distancia. Morningstar estima en apenas un 7% su probabilidad de éxito.
Frente a tantos riesgos, una vía más conservadora para entrar en SpaceX es a través de fondos de inversión tradicionales, productos menos líquidos que los ETF, pero también más diversificados y sujetos a mayor regulación. Suelen invertir en un número más amplio de compañías, por lo que el peso de SpaceX es mucho menor: el producto más expuesto apenas supera el 1%, según los datos de Bloomberg. En Europa, un fondo de tecnológicas de la comunicación de Fineco llegó a tener una posición inferior al 1%, aunque se deshizo de ella en menos de tres días tras el debut bursátil.
En el otro extremo del espectro de riesgo, algunos productos complejos ofrecen exposición apalancada a SpaceX. Es decir, recurren a deuda para multiplicar hasta por dos o tres el movimiento de la acción, tanto al alza como a la baja. Uno de estos fondos disponible en Europa, de la gestora Leverage Shares, ya genera retornos superiores del 80%. No obstante, debido a su volatilidad, los asesores financieros recomiendan cautela. Desde Link Securities, Fernández-Figares sentencia: “Se trata de instrumentos considerablemente más arriesgados, por lo que, en ese caso, podría resultar más razonable adquirir directamente las acciones en el mercado”.