El precio del petróleo frena su escalada y se aleja de máximos de 2022 en una jornada de elevada volatilidad
El avance de los resultados empresariales y las reuniones del BCE y el Banco de Inglaterra marcan el compás de la negociación
Dentro de la sobredosis informativa con la que han desayunado este jueves los operadores de Bolsa, los inversores han vuelto a centrar la atención en un precio del petróleo que alcanza los niveles más altos desde que empezó el conflicto en Irán. El barril brent ha moderado con fuerza hasta los 114 dólares después de que en el inicio de la jornada llegara a rozar los 127, el nivel más elevado desde la guerra de Ucrania. Supone una caída intradía superior al 9% que está justificada por el cambio del contrato de referencia del brent en el Intercontinental Exchange (ICE) de Londres, que pasa a ser el de entrega en julio y no el de junio. A ello se suma la falta de avances en las negociaciones diplomáticas para reabrir el estrecho de Ormuz. Ayer el presidente estadounidense Donald Trump declaró a Axios que no levantará el bloqueo naval de los puertos iraníes hasta que consiga un acuerdo nuclear con Teherán, y hoy esta misma agencia informa de que los mandos militares estadoundienses presentarán a la Casa Blanca opciones para retomar la acción militar.
El vencimiento de los futuros de junio del barril de brent ha provocado un desplazamiento de la negociación hacia los de julio, que no han mostrado tanta volatilidad durante la jornada y que cotizan a 109 dólares.
Las Bolsas europeas, que cerrarán el mes de abril con subidas a pesar de que la crisis energética se ha agravado, cotizan con subidas lideradas por el Dax alemán, con un 1%. En la Bolsa española, el Ibex avanza un 0,2%. El índice ha sufrido durante la primera parte de la negociación debido a problemas técnicos, según han reconocido fuentes de BME. Una incidencia en la difusión del precio del índice, que no ha afectado al mercado, el cual ha operado con normalidad. Los descensos se concentran en el sector financiero (Santander cede un 2,4% y Mapfre, un 1%) y en valores como Solaria (-1%) o Cellnex (-0,8%).
El buen sabor que dejaron anoche los resultados de las grandes empresas tecnológicas (Alphabet y Amazon) se refleja en Wall Street. Los futuros apuntan a subidas del 0,5% en el S&P 500. Microsoft comunicó ganancias mejores de lo esperado gracias a la fuerte demanda de nube e IA. Meta Platforms señaló un menor gasto de capital. Amazon superó las expectativas de ganancias y Alphabet registró ganancias vinculadas a la resistencia de la publicidad. Hoy difunde sus estados financieros Apple.
Entre los inversores se va imponiendo la realidad de un cierre del estrecho de Ormuz más prolongado. Los expertos de ING comentan que “el mercado petrolero ha pasado del optimismo excesivo a la realidad de la interrupción del suministro que estamos presenciando en el golfo Pérsico”. Los analistas del banco holandés estiman que se está registrando una destrucción de la demanda de en torno a 1,6 millones de barriles diarios, insuficiente para cubrir el déficit de suministro actual. “Cuanto más persista esta interrupción, menos podrá el mercado depender de las reservas y mayor será la necesidad de una mayor destrucción de la demanda. La única forma de lograrlo sería mediante precios del petróleo más altos”, añaden.
“Un repunte temporal del petróleo es algo que los mercados pueden ignorar, pero una interrupción prolongada del flujo de Ormuz cambia la situación porque influye en los costes de transporte, los márgenes de las empresas, las expectativas de inflación y las funciones de reacción de los bancos centrales”, afirma a Reuters Charu Chanana, estratega jefe de inversiones de Saxo. La materia prima se ha disparado más de un 100% este año, y la subida no tiene visos de remitir a la luz de los acontecimientos. Dos meses de bloqueo de los suministros petroleros del golfo Pérsico están generando ya problemas de suministro.
El impacto de la guerra marca también la otra clave de la jornada, la reunión del Banco Central Europeo (BCE) y del Banco de Inglaterra (BoE), que han optado por mantener los tipos de interés intactos. Anoche, la Reserva Federal mantuvo los tipos de interés por tercera reunión consecutiva, como esperaba el mercado, pero señaló divisiones crecientes dentro del comité. Cuatro miembros votaron contra la decisión, algo que no ocurría desde 1992; uno porque quería bajadas de tipos y tres porque no estaban de acuerdo con asignar el mismo peso, en un entorno tan incierto, a los riesgos de inflación y de crecimiento. Morgan Stanley espera que la Fed mantenga las tasas de interés sin cambios en todo 2026. Asimismo, Jerome Powell indicó que se mantendrá en el consejo de la Fed después de vencer su mandato como presidente, decisión que ampara en los ataques legales de Donald Trump a la presidencia de la autoridad monetaria.
David Kohl, economista jefe de Julius Baer, apunta que “el sólido crecimiento estadounidense, impulsado por un fuerte auge de la inversión en tecnología, pone en duda la necesidad de flexibilizar la política monetaria, incluso cuando disminuya el repunte inflacionario relacionado con la guerra en Irán”. Una situación que les lleva a ajustar su previsión para los próximos meses: ahora prevén solo un recorte de las tasas a finales de año, seguido de una política monetaria sin cambios.
“Seguimos esperando que la Reserva Federal baje los tipos una vez en septiembre y otra vez en 2027, pero cada vez es más probable que los tipos se mantengan sin cambios durante más tiempo”, explican desde Aberdeen. Los mercados de futuros, por el contrario, otorgan una probabilidad de una entre tres a que los tipos suban de aquí a un año, y una entre diez a que suban 50 puntos básicos. La cotización del euro, mientras tanto, apenas se mueve, anclada en 1,168 dólares. Más movimiento se refleja en el yen, que en su cambio contra el dólar se ha debilitado hasta los 157,3 dólares después de que el ministro de Finanzas nipón, Satsuki Katayama, apuntara que se acercaba el momento para tomar una acción “decisiva” en el mercado, que podría implicar una intervención en la divisa.
En el mercado de deuda, la rentabilidad del bono soberano alemán a una década se ha moderado al 3%. De igual forma, el rendimiento del bono español a diez años se sitúa en el 3,5% y el de EE UU, al mismo plazo, alcanza el 4,38%. “Vender bonos a largo plazo tiene mucho sentido en este momento, ya que nos encontramos en una situación de incertidumbre respecto a la resolución del conflicto. Si extrapolamos esto, podríamos volver a alcanzar el nivel del 4,5% [en el bono de EE UU] que vimos hace unas semanas”, apuntan en ING.
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