Ir al contenido

Arcadi España alerta de los discursos de la derecha sobre las pensiones y el IRPF

Con una potencial disminución de los ingresos fiscales de 85.000 millones de euros de llevarse a cabo la propuesta de Vox según los cálculos de Hacienda, España defiende el papel del Estado ante un mundo más inestable

Vídeo: EPV

El ministro de Hacienda, Arcadi España, ha reivindicado este miércoles el papel de los impuestos y de las pensiones públicas frente a los discursos que cuestionan la fiscalidad y la sostenibilidad del sistema de jubilación. Durante su intervención en el Foro CREO, organizado por CincoDías y Prisa Media, el responsable de Hacienda ha pedido que no se alarme innecesariamente a los ciudadanos con declaraciones sobre la recaudación tributaria o el futuro de las pensiones. “Hago una llamada al debate sereno”, ha reclamado, en referencia a los mensajes lanzados en los últimos días por el Partido Popular y Vox. El ministro ha defendido que el Estado debe actuar como red de protección para ciudadanos y empresas en un contexto de creciente incertidumbre internacional. “Cuando llega una tormenta, lo que la gente y las empresas esperan es que el Estado no se aparte y no se ponga de perfil”, ha señalado.

España ha dirigido sus críticas, en particular, a Vox, que ha desempolvado la propuesta de reforma del IRPF que presentó en la anterior campaña electoral. Según las estimaciones de Hacienda, los cambios reducirían la recaudación por este impuesto en unos 85.000 millones de euros anuales. El ministro ha calificado la iniciativa de “verdadera locura” y ha reclamado a sus promotores que expliquen cómo compensarían el agujero presupuestario. También ha cuestionado los mensajes del PP favorables a las rebajas fiscales y ha pedido propuestas “viables y razonables” que permitan a los ciudadanos comparar las alternativas políticas de cara a las elecciones generales del próximo 29 de noviembre.

El debate sobre el IRPF, como no podía ser de otra manera, ha ocupado un lugar destacado en los argumentos del titular de Hacienda. El impuesto, uno de los principales pilares del sistema tributario, recauda alrededor de 140.000 millones de euros al año y constituye la figura más progresiva del modelo fiscal, según ha defendido el ministro. La reforma planteada por Vox establece un mínimo exento de 22.000 euros anuales, un tipo del 15% para los ingresos de hasta 70.000 euros y otro del 25% para las rentas superiores. De acuerdo con los cálculos del Gobierno, esta simplificación supondría renunciar a más de la mitad de la recaudación actual del tributo.

Los 85.000 millones de euros que Hacienda calcula que dejaría de ingresar el Estado superan el gasto público anual en educación y equivalen aproximadamente al 80% del presupuesto destinado a sanidad. “No es serio si no dicen en qué recortar. Cargarse el IRPF es cargarse el Estado del bienestar”, ha advertido España. El ministro ha insistido en que el debate fiscal no puede limitarse a cuánto pagan los contribuyentes, sino que debe incorporar qué servicios se pueden sostener con los ingresos públicos y cómo se distribuye la carga tributaria. A su juicio, es necesario explicar mejor el valor de los servicios públicos y su impacto en la vida cotidiana. España se ha mostrado encantado de debatir sobre fiscalidad, también con los seguidores de la famosa curva de Laffer, pero siempre que se pongan todos los elementos sobre la mesa.

En esa misma línea, el titular de Hacienda ha cuestionado el lenguaje empleado esta semana por la portavoz del PP, Ester Muñoz, al afirmar que el sistema de pensiones “va a petar”. El ministro ha reconocido que puede tratarse de una expresión propia del lenguaje juvenil, pero ha considerado que no es apropiada para abordar una cuestión de esta trascendencia. “Es una gran irresponsabilidad”, ha afirmado, antes de reclamar que no se genere una preocupación innecesaria entre los ciudadanos sobre el futuro de sus jubilaciones.

Frente a esos mensajes, España ha defendido que la sostenibilidad de las pensiones debe abordarse mediante el diálogo político y los acuerdos en el marco del Pacto de Toledo. El ministro ha recordado que el Gobierno ha reforzado la denominada hucha de las pensiones con 15.000 millones de euros y ha destacado que la pensión media del sistema se ha incrementado un 43%, además de haberse garantizado la revalorización de las prestaciones conforme a la inflación.

La defensa de la protección pública ha ido acompañada de una reivindicación del Estado del bienestar. El ministro ha puesto como ejemplo la atención sanitaria y ha recordado que durante la pandemia una cama de UCI podía costar 3.000 euros por noche, sin que los pacientes recibieran una factura por su ingreso. Lo mismo sucede con una operación, un parto, una beca universitaria o el uso del transporte público. “Si tienes una enfermedad grave, tu familia no tiene que arruinarse”, ha defendido, al subrayar que el acceso a determinados servicios no debe depender exclusivamente de la capacidad económica de cada hogar. Todavía “falta pedagogía para entender la suerte” de vivir en un país con este modelo de protección.

España también ha reivindicado la evolución de la economía española, un día después de que el Fondo Monetario Internacional revisara al alza su previsión de crecimiento para 2026, hasta el 2,5%. El ministro ha destacado que el dinamismo económico se ha mantenido mientras el país afrontaba perturbaciones como la pandemia, las catástrofes naturales y las guerras. También ha defendido la respuesta del Gobierno a las sucesivas crisis, que ha definido como una receta diferente de la aplicada por otros países y de la seguida en España en anteriores episodios de dificultades económicas, en referencia a la crisis financiera de 2008. “Sin crecimiento no hay recursos para proteger y sin cuentas sanas no hay dinero para cuando llega la crisis”, ha resumido.

La intervención ha ampliado el foco hacia Europa y la incertidumbre geopolítica. España ha advertido de que el debilitamiento del orden multilateral y de las reglas internacionales puede perjudicar especialmente a los países y actores más vulnerables. En ese contexto, ha defendido una Unión Europea con capacidad de respuesta y un presupuesto comunitario a la altura de sus desafíos, frente a las propuestas que abogan por reducir su alcance. “Un mundo sin reglas no es neutro: hay ganadores y perdedores”, ha afirmado.

El ministro ha expresado también su preocupación por el papel de Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump y por las tensiones que afectan al orden económico internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial. Las guerras, los cambios en la política arancelaria y la inestabilidad geopolítica, ha señalado, repercuten directamente en los costes de las empresas y en el poder adquisitivo de los hogares. Ante ese escenario, ha reivindicado la integración europea como una herramienta para proteger los intereses económicos y sociales de los Estados miembros y ha defendido la necesidad de preservar las instituciones democráticas. España ha resumido su posición con una llamada a reforzar la capacidad de respuesta colectiva frente a un entorno cada vez más incierto. Lo que él mismo ha definido como un “patriotismo democrático”.

Archivado En