¿Cómo se decide quién gana en Polymarket? Las apuestas sobre Strategy ponen bajo sospecha su sistema de arbitraje
Este mercado confía a unos operadores anónimos la resolución de estos mercados solo por acumular una criptomoneda llamada UMA
El uso de información privilegiada o las trampas de algunos usuarios no son los únicos problemas con los que tiene que lidiar Polymarket. La plataforma se enfrenta ahora a la ira de los usuarios sobre cómo se establecen los resultados de algunas apuestas. Recientemente, varios usuarios apostaron sobre si Strategy, la mayor tesorera de bitcoin, iba a vender parte de sus reservas antes de finales de mayo. La empresa se deshizo de 32 unidades de bitcoin entre el 26 y el 31 de mayo, pero lo hizo público el 1 de junio. Esta discrepancia ha desatado un intenso debate entre los usuarios y ha llevado a Polymarket a remitir la decisión a un jurado externo —compuesto por poseedores de la criptomoneda UMA—, un sistema cuestionado por su falta de neutralidad y transparencia y por potenciales conflictos de interés. El “no” acabó ganando con el 98,6% de los votos.
En muchos casos los contratos en los mercados de predicción se redactan con la idea de que los resultados son blanco o negro. Pero en el mundo real hay una infinidad de matices y este caso es uno de ellos. Cuando Strategy anunció el pasado lunes que había vendido 2,5 millones de dólares en bitcoin a cierre de mayo, su primera desinversión desde 2022, en Polymarket se habían negociado ya más de 9 millones de dólares sobre la probabilidad de que vendiera parte de sus reservas antes de finales de ese mes. Los usuarios perjudicados afirman que las reglas preestablecidas del mercado solo exigían que Strategy vendiera algo de bitcoin antes de finales de mes. Y lo hizo. Pero Polymarket intervino el lunes señalando que cualquier anuncio por parte de la empresa también debía haberse producido antes de esa fecha.
El cambio en las reglas del juego llevó a los usuarios a impugnar el contrato. Y la decisión pasó a manos de la plataforma, que trasladó la disputa a un jurado independiente, formado por un grupo informal de poseedores de una criptomoneda llamada UMA, que debaten en la plataforma de redes sociales Discord sobre ambos escenarios. Es decir, la plataforma externaliza la decisión y la somete a votación entre estos árbitros que acumulan un token que se puede adquirir en varias plataformas: desde Binance, hasta Coinbase, pasando por OKX. Cotiza a 0,33 euros y su capitalización ronda los 30 millones. Cuántos más UMA posea un usuario, más peso tendrá su voto.
Si la idea original era que existiera una especie de consenso colectivo para fijar “la verdad”, en realidad Polymarket ha concentrado el poder en manos de operadores anónimos que tan neutrales no son: de hecho, se trata de usuarios que tienen sus propios intereses económicos, ya que apuestan en los mismos mercados sobre los que, a menudo, están llamados a decidir. Una encuesta reciente de Bloomberg ha revelado que solo nueve carteras acumulan la mitad de todos los tokens de UMA utilizados en votaciones de Polymarket durante los últimos tres años (y más de 6.400 cuentas que han participado en al menos una disputa).
Estas nueve carteras tienden a votar siempre en bloque y por la opción ganadora, ya que este mecanismo recompensa a quienes voten por la opción ganadora y penaliza a quienes pierden, con el fin de incentivar las apuestas por la posición que parece más probable. Lo mismo ha ocurrido esta vez con la apuesta sobre Strategy. Aunque la compañía puede intervenir y revertir decisiones de los votantes de UMA, rara vez lo hace, dejando que un grupo limitado de desconocidos controle, de facto, miles de millones de dólares. En Kalshi, en cambio, cuando un contrato es impugnado son los mismos empleados de la empresa quienes tienen la última palabra sobre el resultado, algo que también ha sido criticado por falta de transparencia.
En el último año estas disputas han sido cada vez más frecuentes. Cerca de 2.000 contratos de Polymarket han sido impugnados y resueltos mediante este mecanismo sobre temas de los más variados: guerras, elecciones, conflictos geopolíticos. Solo en abril, 230 contratos que atrajeron más de 1.000 millones de dólares en volumen terminaron resolviéndose por este procedimiento, según un análisis de Bloomberg. En más de 300 disputas en el último año, al menos un votante de UMA tenía interés económico en el resultado de la apuesta de Polymarket sobre la que estaba votando, según una investigación del periódico The Wall Street Journal.
El resultado de las apuestas sobre Strategy ha desatado la ira de muchos usuarios que en X tildan a la empresa de estafadora, hasta el punto de nombrarla Polyscam. “Cambió las reglas después que apostamos”, se queja un usuario. “El mejor fraude del siglo”, dice otro.
El fundador de Polymarket, Shayne Coplan, ha reconocido en varias ocasiones las deficiencias de este proceso. La compañía y el equipo detrás de UMA, Risk Labs (una fundación registrada en las Islas Caimán) dijeron el año pasado que estaban trabajando para mejorar el sistema, según informó Bloomberg. Pero, en realidad, nada ha cambiado. Así, algunos usuarios descontentos con Polymarket han organizado una resistencia contra este sistema y se han juntado en UMA.rocks, que permite a los tenedores de estos tokens agruparlos para poder delegar sus votos a un comité. Nació para contrarrestar el poder de estas grandes carteras ganando peso en el mecanismo de votación, pero acabó siendo criticado por su creciente influencia en la plataforma.