Nvidia, el vendedor de picos y palas de la fiebre de la IA, alivia los temores al disparar su previsión de ingresos futuros
La compañía más valiosa del planeta se revaloriza en Bolsa tras los resultados al prever que su facturación repuntará un 70% el año que viene
Corría el invierno del año 1848 en un pueblo californiano. Un hombre llamado James W. Marshall se disponía a arreglar una avería en la bomba hidráulica del aserradero en el que trabajaba, pero, además de problemas mecánicos, encontró unas brillantes pepitas de un metal amarillo en el lecho del río que terminarían siendo el detonante de la mayor fiebre del oro que recuerda la historia. No solo los mineros que fueron a buscar fortuna se enriquecieron en California, también lo hicieron -y mucho- los ferreteros que les vendían los picos y las palas. El ferretero por excelencia de la actual fiebre del oro, Nvidia, diseñador de los chips que alimentan a los modelos de IA ya omnipresentes, presentó el miércoles unas cuentas en las que duplicaba sus ingresos y sus beneficios.
Las acciones de este particular vendedor de picos y palas se revalorizaron el jueves un 7% y su capitalización de mercado alcanzó los 5,4 billones de dólares, casi 400.000 millones más que el día anterior. La presentación de resultados fue superada con nota, pero lo que ha desatado esos repuntes de Nvidia y los de todo el sector en general son las previsiones de futuro. Al motor de la IA y, por consiguiente, de todos los mercados mundiales, aún le queda combustible.
Más allá de unos ingresos de 96.221 millones de dólares (unos 82.600 millones de euros) y de los beneficios de 59.688 millones de dólares (más de 51.000 millones de euros) solo durante su segundo trimestre fiscal, Nvidia anunció que para su ejercicio fiscal del año 2028 (el correspondiente con el año natural de 2027), espera que sus ingresos crezcan un 70% frente a los que obtendrá este 2026. Las proyecciones de ventas dejan en nada las ya de por sí mareantes previsiones del consenso de analistas, que, según Bloomberg, cifraba ese repunte en un 45%. Este ritmo de crecimiento llegó como un bálsamo para unos mercados que acumulaban semanas de dudas alrededor de la tecnología estrella del momento.
Con motivo de los resultados, el consejero delegado de Nvidia, Jensen Huang, hablaba de una demanda que, lejos de frenarse, no hace más que acelerarse. Esto, paradójicamente, está suponiendo un problema para una Nvidia a la que le cuesta satisfacer todos los pedidos que está recibiendo. De hecho, la empresa está aumentando de forma vertiginosa el gasto en proveedores para poder afrontar la avalancha. Si durante el primer trimestre Nvidia tenía previsto invertir 119.000 millones de dólares (102.000 millones de euros) en aumento de capacidades de las empresas que le surten los chips, ahora ha aumentado esta partida hasta 279.000 millones de dólares (casi 240.000 millones de euros).
Según detallan los analistas de Globlex Securities en un reciente informe, los cuatro principales proveedores de Nvidia son TSMC (37,35% de los costes operativos de Nvidia van destinados a ella), SK Hynix (26,53%), Advantest (24,44%) y Micron (13,62%). Ellos serán los más beneficiados de este aumento del gasto.
Pero, por si los problemas actuales para satisfacer a sus clientes fueran poco, Nvidia se está asegurando más demanda futura a base de acuerdos con sus clientes por valor de hasta 500.000 millones de dólares (429.000 millones de euros) para financiar las compras que posteriormente harán de productos de Nvidia. Según detalla la propia firma, durante la primera mitad de este año, el 44% de sus ingresos procedieron solo de tres grandes clientes. Si bien, los analistas ven potencial en el mercado conocido en la jerga como ACIE (Cloud, industrial, y empresas), en el último trimestre este segmento decepcionó levemente con 40.310 millones de dólares frente a los 41.960 esperados, pero, aun así, la facturación procedente de la miríada de empresas que requieren sus servicios más allá de los gigantes tecnológicos creció un 130%.
Ingresos y beneficios duplicándose, previsiones apuntando a que la fiebre no se detiene, una demanda de tanto volumen que cuesta satisfacerla, una nueva arquitectura de chips llamada Vera Rubin de nueva generación diseñada para potenciar aún más el razonamiento complejo de la IA que ya se encuentra en plena producción... Con todos estos elementos, no es de extrañar ni el repunte de este jueves, ni que el consenso de analistas otorgue a la acción de Nvidia un potencial a 12 meses del 55,6% de revalorización con respecto a los niveles actuales.
Pero no todo es oro lo que reluce. Los temores de burbuja son un asterisco recurrente. No solo las revalorizaciones de triple dígito que registran las empresas del sector en los últimos años apuntan en esa dirección, también lo hacen las ingentes previsiones de inversión en centros de datos por parte de los denominados hiperescaladores (Amazon, Microsoft, Meta...). Según recogen los analistas de Renta 4, el gasto de capital de los hiperescaladores alcanzará casi 800.000 millones de dólares en 2026 (686.000 millones de euros) y 1,3 billones de dólares en 2027 (1,1 billones), mientras que la cartera de pedidos de la industria cloud supera los 2 billones de dólares (1,72 billones de euros).
El miedo no solo son las cifras. El verdadero temor es que todas esas inversiones caigan en saco roto ante la incapacidad de rentabilizar esos cheques prácticamente en blanco que los gigantes tecnológicos están dispuestos a firmar. El verdadero canario en la mina de toda esta fiebre de la IA será la capacidad de empresas como Anthropic u OpenAI para traducir su popularidad en dinero. Si eso falla, entonces, las palas y los picos de Nvidia dejarían de venderse. Entre los grandes retos futuros están el que la gente y las empresas acepten pagar más por los modelos de inteligencia artificial. También está el hecho de que la competencia está creciendo.
Aunque Nvidia no tiene rival hoy por hoy según Josh Gilbert, analista de Mercados de eToro, sí lo tienen los modelos de lenguaje occidentales, es decir, los que tienen más posibilidades de conseguir la monetización. Por ejemplo, el laboratorio chino de inteligencia artificial Z.ai se prepara para lanzar este viernes 28 de agosto su nuevo modelo de frontera, GLM 5.3, como software de pesos abiertos. Esto significa que cualquier persona podrá acceder y utilizar libremente la tecnología subyacente. Según la empresa de ciberseguridad Check Point Software, el rendimiento de este modelo chino iguala a otros modelos de frontera occidentales a una fracción de su coste.
Con todo, el coro de los analistas apunta a que solo estamos al principio de la fiebre del oro. “Al auge de la IA todavía le queda mucho recorrido, pero la lista de ganadores va a hacerse más larga, se extiende más allá de Nvidia, y ya está aumentando en el lado de la oferta. La pregunta ya no es si Nvidia puede vender los chips, sino si el resto de la industria será capaz de construir con suficiente rapidez toda la infraestructura necesaria a su alrededor”, reflexiona Gilbert.
El consejero delegado de la otrora productora de tarjetas gráficas para videojuegos abordó de forma directa en el comunicado oficial que acompañó a los resultados el quid de la cuestión: “La IA ha alcanzado su punto de inflexión. Está haciendo trabajo útil. Cada fragmento de palabra que procesa genera valor. Ahora, la capacidad de computación equivale a beneficios”.
A pesar de que los crecientes beneficios de los mineros de la moderna fiebre del oro como Anthropic parecen dar la razón a Huang, queda por ver aún si todos los picos y palas que Nvidia prevé vender se traducirán en más oro que extraer, o si por el contrario, los centros de datos serán los nuevos pueblos mineros. Para evitar esto último, dada la magnitud de las inversiones en juego, la IA no solo necesita generar beneficios, también necesitará cumplir todas las promesas de disrupción del mercado laboral que los expertos llevan años anticipando. Con todo lo que ello supone.
Nvidia acuerda la compra de Hugging Face por 11.000 millones
El gigante de los chips Nvidia habría cerrado un acuerdo para la adquisición de la compañía Hugging Face, centrada en infraestructura y modelos abiertos de IA, por un importe total de 12.600 millones de dólares (unos 11.000 millones de euros), según fuentes conocedoras del asunto citadas por el medio estadounidense The Information.
Las negociaciones entre ambas empresas se iniciaron después de que otras compañías mostraran su intención de comprar Hugging Face, al tiempo que la plataforma de código abierto de IA evaluara con entidades bancarias las posibles operaciones de compraventa.
En caso de completarse la transacción, Nvidia tomaría el control de la plataforma más grande del mundo en la que desarrolladores comparten diferentes modelos de IA con código abierto, con lo que se erigue como un actor clave en un momento de auge de la inteligencia artificial.
La posible compra se desvela pocas semanas después de que Hugging Face se encontrara en el centro mediático después de verse envuelta en un 'hackeo' por parte de modelos de OpenAI que escaparon de un entorno aislado de pruebas de manera autónoma aprovechando una vulnerabilidad de día cero en la barrera que les impedía conectarse a internet.