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La hotelera alemana Meininger se prepara para crecer en España y se fija en Málaga, Sevilla, Valencia, Bilbao y Granada

“Vemos un importante potencial de crecimiento”, señala Ajit Menon, consejero delegado de la compañía

Ajit Menon, consejero delegado de Meininger, en una imagen cedida.

La alemana Meininger es la última cadena que se ha sumado al bum de los alojamientos híbridos en España, que unen el uso hotelero y los apartamentos de media y larga estancia. La compañía abrió el pasado 25 de junio su primer hotel híbrido en España (Barcelona Fira Gran Vía), procedente de una reconversión de un edificio de oficinas, con 162 habitaciones, más de 500 camas y 30 plaza...

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La alemana Meininger es la última cadena que se ha sumado al bum de los alojamientos híbridos en España, que unen el uso hotelero y los apartamentos de media y larga estancia. La compañía abrió el pasado 25 de junio su primer hotel híbrido en España (Barcelona Fira Gran Vía), procedente de una reconversión de un edificio de oficinas, con 162 habitaciones, más de 500 camas y 30 plazas de aparcamiento. Y ya ha firmado su segundo activo en Madrid, un inmueble de 193 habitaciones y 700 camas (propiedad de BNP Paribas y Therus Investment), situado al lado del Parque del Retiro y que abrirá inicialmente sus puertas a principios de 2028.

En una entrevista con Cinco Días, el consejero delegado de Meininger, Ajit Menon, reconoce que hay un importante potencial de crecimiento en España. “Madrid y Barcelona proporcionan una base sólida para un futuro crecimiento en ciudades como Málaga, Sevilla, Valencia, Bilbao o Granada”, señala. Con la incorporación del hotel en Barcelona, la compañía opera en la actualidad 37 inmuebles, con 6.034 habitaciones y 21.200 camas en 27 ciudades. El plan estratégico hasta 2030 augura que la cartera global llegará a 50 establecimientos.

La incorporación progresiva de activos es la que ha permitido incrementar la facturación hasta los 200 millones de euros y la ocupación hasta las 5 millones de pernoctaciones al año, con una tasa de ocupación del 80%. “Estos resultados demuestran la resiliencia de nuestro modelo de negocio y el firme compromiso de nuestros equipos, especialmente en un entorno complejo marcado por el aumento del coste de la vida y una menor demanda vinculada a grandes eventos”. Al margen de la estrategia de crecimiento a corto plazo en España, la compañía abrirá nuevos inmuebles en Edimburgo y Tel Aviv en 2026 y posteriormente hará un nuevo estreno en Estrasburgo en 2027 y finalmente otros dos (Oporto y Dublín) en 2028.

Lo que no va a cambiar, por ahora, es su propuesta de alojamiento híbrido frente al modelo de negocio de otros competidores como Accor, B&B o Travelodge. “Seguimos plenamente comprometidos con nuestro modelo de alojamiento híbrido. La combinación de configuraciones flexibles de habitaciones y espacios sociales, como las cocinas para huéspedes y las zonas comunes, nos permite atender a una amplia variedad de perfiles de viajeros, desde familias y grupos hasta personas que viajan solas o por motivos de trabajo”.

Esa diversidad, en opinión de Menon, es la que genera una demanda equilibrada a lo largo de todo el año y reduce la dependencia de un único segmento de clientes: “Aunque el concepto esencial se mantiene sin cambios, seguimos evolucionando la experiencia del huésped mediante mejoras continuas en diseño, tecnología y servicios. Nuestros hoteles más recientes reflejan un enfoque más moderno y contemporáneo, diseñado para responder a las expectativas de los viajeros actuales sin renunciar al ADN de Meininger, basado en la flexibilidad, la comunidad y la accesibilidad”.

Un elemento diferenciador frente a otras compañías es que la gestora alemana se ha pasado tres años (desde junio de 2022 a junio de 2025) sin ampliar su cartera hotelera, que se mantuvo intacta en 36 activos. “La pausa se debió principalmente al impacto sin precedentes que tuvo la pandemia de la Covid-19 sobre el sector hotelero. Durante este periodo, centramos nuestros esfuerzos en proteger la solidez de nuestra cartera existente. La pandemia alteró las cadenas de suministro globales y provocó un incremento significativo de los costes de construcción y de los tipos de interés, lo que dificultó la financiación de nuevos hoteles e incluso de proyectos de conversión”, destaca Menon.

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