Armengol (Sabadell) se deshace en elogios hacia la economía de Madrid: “Es la que destaca en España”
El consejero delegado del banco catalán descarta participar en una operación corporativa en este momento
Ante los majestuosos salones de la Cámara de Comercio de Madrid, la conexión catalana del Banco Sabadell ha quedado algo opacada. Su flamante nuevo consejero delegado, Marc Armengol, ha intervenido este miércoles en este foro, y se ha deshecho en elogios hacia Madrid, como motor económico de España, del empleo y de la empresa. Un papel que ha quitado a Cataluña, a donde el Sabadell retornó a su sede social el año pasado en plena opa hostil del BBVA, en los últimos años.
En la competencia Madrid-Barcelona, el Sabadell busca ganar en los dos. Armengol, ante la flor y nata del empresariado madrileño, ha enumerado las virtudes de la economía de la Comunidad. A saber: es la que más aporta al Producto Interior Bruto nacional, un 19%, además de sumar un crecimiento interanual propio del 3%, una tasa de paro al 8% y generar atracción de la inversión extranjera del 50%. Y “un ecosistema donde conviven grandes corporaciones con pymes, empresas familiares,..”, así como una concentración en sectores estratégicos como telecos o renovables y también en otros emergentes como defensa, aeroespacial o centros de datos. Como último elemento también ha puesto el foco en su capacidad para atraer talento.
En cuanto al papel del Sabadell en la región, cuando se cumplen 50 años de su llegada, Armengol ha afirmado que es la región donde más crece de forma orgánica, de modo que supone el 15% del negocio del banco. Si el origen del banco está ligado a la financiación de la empresa catalana, en Madrid este sesgo hacia las grandes corporaciones se exacerba: “Dos terceras partes del negocio provienen de empresas y autónomos”.
“Madrid es la economía que destaca en España”, ha defendido. Si bien en general las palabras de Armengol —que hasta hace escasos meses pilotaba la filial del Sabadell en Reino Unido, TSB, vendida recientemente al Santander— han sido de confianza y apuesta por la economía española, que ve desligarse de las noticias de crisis política que aparecen cada día. Tanto es así que ve al país en un círculo virtuoso económico, remolcado por el sector empresarial, y con la excepción de las tensiones geopolíticas internacionales.
Este círculo virtuoso se traslada también a la banca, que pulveriza trimestre tras trimestre sus propios récords de ganancias. Se benefician del buen momento económico, pero también de un nivel en los tipos de interés que considera como “óptimo”, dado que permite a los bancos seguir ganando dinero —a diferencia de la era de los tipos cero— y que las empresas y los ciudadanos accedan a la financiación. En este sentido, ha apostado por una subida más por el Banco Central Europeo (BCE) antes de fin de año, de modo que se sitúen en torno al 2,5%. Todo ello pendiente de la tensión internacional y de si la paz se instala finalmente en Oriente Próximo.
Con los meses de opa hostil del BBVA aún en el recuerdo, la pregunta era inevitable: ¿Contempla fusionarse con otro banco?. La respuesta corta fue no. La larga, un poco más elaborada. Recordando las palabras que pronunció en muchas ocasiones su antecesor en el cargo, César González-Bueno, Armengol ha argumentado que una concentración en los bancos medianos y pequeños en España tendría sentido. Pero que no se dan las condiciones para ello, al contar todas las entidades con perspectivas de crecimiento, estar bien gestionadas y sentirse cómodas en solitario.