Silbö Telecom seguirá operando con normalidad mientras negocia con sus proveedores
La operadora recurre ante la Audiencia Nacional a resolución de la CNMC que autorizaba la desconexión de las redes por impagos
Silbö Telecom mantendrá su actividad con normalidad pese a la crisis abierta con sus proveedores de red y a la amenaza de desconexión que pesó sobre la compañía hasta comienzos de mayo. La operadora ha trasladado a clientes y distribuidores que el servicio está garantizado y que trabaja activamente en una solución negociada con los mayoristas que le prestan cobertura, en un intento por estabilizar su situación financiera y operativa en el...
Para seguir leyendo este artículo de Cinco Días necesitas una suscripción Premium de EL PAÍS
Silbö Telecom mantendrá su actividad con normalidad pese a la crisis abierta con sus proveedores de red y a la amenaza de desconexión que pesó sobre la compañía hasta comienzos de mayo. La operadora ha trasladado a clientes y distribuidores que el servicio está garantizado y que trabaja activamente en una solución negociada con los mayoristas que le prestan cobertura, en un intento por estabilizar su situación financiera y operativa en el corto plazo, informaron a EL PAÍS / Cinco Días fuentes de la compañía
El frente principal de negociación se sitúa con Aire Networks, su proveedor más relevante, con el que mantiene conversaciones avanzadas para establecer un calendario de pagos que permita saldar la deuda acumulada. Paralelamente, la compañía también dialoga con Orange, aunque en este caso la deuda es reducida y circunscrita a determinadas zonas donde este operador le presta cobertura de fibra. Con Vodafone, según fuentes del sector, no existirían obligaciones pendientes en la actualidad.
En paralelo a estas negociaciones, Silbö ha decidido dar la batalla en el plano legal. La compañía ha presentado un recurso contencioso-administrativo ante la Audiencia Nacional contra la resolución dictada por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), que autorizaba el apagado de sus redes mayoristas. La decisión del regulador contemplaba la desconexión efectiva a partir del pasado 4 de mayo, un escenario que finalmente no se ha materializado tras la reacción de la operadora y la apertura de negociaciones.
El anuncio previo de una posible desconexión generó una crisis reputacional relevante para la compañía, que reconoce el impacto entre su base de clientes. Sin embargo, Silbö asegura haber reforzado la comunicación con los usuarios para garantizar la continuidad del servicio y la vigencia de sus condiciones contractuales. Actualmente, la operadora cuenta con alrededor de 150.000 líneas activas, un volumen que, aunque alejado de sus ambiciosos objetivos iniciales, le otorga todavía margen para intentar una reestructuración ordenada.
Este episodio se enmarca en un contexto más amplio de tensión en el segmento de operadores móviles virtuales y de bajo coste en España, donde compañías como Finetwork atraviesan también dificultades financieras y societarias. En este caso, la titularidad de la empresa se encuentra en disputa judicial entre Vodafone y los socios originales, reflejando la creciente presión competitiva en un mercado dominado por grandes grupos y actores agresivos en precio como Digi.
La crisis de Silbö tiene su origen en la resolución emitida por la CNMC el 12 de marzo de 2026, en la que el regulador autorizaba a los proveedores mayoristas a suspender el servicio a la operadora por impagos reiterados. El expediente, al que tuvieron acceso este diario, concluía que existía base legal suficiente para permitir el corte de acceso a las redes de fibra y telefonía móvil utilizadas por la compañía.
En concreto, la CNMC avaló la posición de Aire Networks, controlada por el fondo Ardian, que reclamaba el derecho a cesar la prestación de servicios tras meses de facturas impagadas. La resolución establecía un plazo de un mes y quince días desde su notificación para ejecutar la desconexión, fijando el 4 de mayo como fecha clave para el apagado de las conexiones de fibra óptica (FTTH).
El conflicto se remonta a junio de 2025, cuando, según la documentación aportada por los mayoristas, Silbö comenzó a incurrir en impagos sistemáticos. Ante esta situación, Aire Networks solicitó inicialmente medidas provisionales, incluyendo la posibilidad de migrar clientes a sus propias plataformas, aunque finalmente el regulador optó por autorizar directamente la desconexión total.
Deterioro financiero
Silbö Telecom irrumpió en el mercado en marzo de 2024 bajo la dirección de Jorge Morán, exdirectivo de Finetwork, con el respaldo de 11 socios fundadores y un capital inicial de 20 millones de euros. Su estrategia se basó en un crecimiento acelerado apoyado en fuertes inversiones publicitarias y patrocinios deportivos, entre ellos un acuerdo con la Real Federación Española de Fútbol para patrocinar a la selección nacional.
Sin embargo, ese modelo de expansión intensiva en gasto no tardó en mostrar signos de debilidad. A mediados de 2025 comenzaron los retrasos en el pago a distribuidores, seguidos de los primeros incumplimientos con proveedores de red. La compañía intentó reconducir la situación mediante un acuerdo estratégico con Vodafone para transformarse en un operador móvil virtual completo a través de su división OpenFree, pero el movimiento no logró estabilizar sus finanzas.
La resolución de la CNMC también recoge la participación de otros actores mayoristas como Suma, perteneciente al grupo MásOrange, que igualmente solicitó autorización para cortar el suministro por impagos acumulados desde septiembre de 2025. El regulador subraya que no existe obligación legal de mantener el servicio ante situaciones prolongadas de morosidad sin garantías de pago.
Desde el punto de vista normativo, la CNMC se apoya en la Ley General de Telecomunicaciones para justificar su decisión, estableciendo además que cualquier proceso de desconexión debe garantizar los derechos de los usuarios, incluyendo la portabilidad sin coste y la comunicación previa con al menos 30 días de antelación.
Pese a este escenario adverso, la no ejecución del apagado en la fecha prevista abre una ventana de oportunidad para Silbö. La combinación de negociaciones con acreedores, recurso judicial y mantenimiento del servicio sitúa a la operadora en una posición de resistencia que, aunque frágil, podría permitirle ganar tiempo para redefinir su modelo de negocio.