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Meliá prevé un verano histórico y augura un trasvase de viajeros a España por la guerra en Irán

La compañía hotelera anticipa un crecimiento de doble dígito de las ventas, revisa al alza sus previsiones de beneficio para este año y reparte un dividendo récord

Gabriel Escarrer, presidente y consejero delegado de MeliáPablo Monge

Meliá, la primera hotelera española por número de habitaciones, no se ha visto afectada por el conflicto bélico en Oriente Próximo. Si a mediados de febrero, pocos días antes de estallar el bombardeo de Estados Unidos e Israel sobre Irán, preveía un crecimiento de reservas de doble dígito para el verano, esa estimación se mantiene intacta, aunque las razones son diferentes: si a principios de año anticipaba una mejoría de los grandes mercados emisores de la compañía, ahora la principal razón es el trasvase de viajeros que iban a viajar a Oriente Próximo o algún país cercano, como Egipto o Turquía, y que ahora lo harán a España.

“Este comportamiento se debe, en parte, a la condición de España, el sur de Europa y el Caribe como destinos refugio para los mercados emisores clave ante la inestabilidad en Oriente Medio”, recalcó Gabriel Escarrer, consejero delegado de Meliá, en su intervención durante la Junta General de Accionistas de la compañía.

Pese a ello, el directivo recalcó que la estrategia de la hotelera se basa en “la resiliencia y la eficiencia interna para no depender de este espejismo provocado por la inestabilidad internacional”. Exceltur, el lobby que presidió Escarrer hasta marzo, auguró recientemente que el trasvase de viajeros a España, especialmente desde Reino Unido y Alemania, inyectará tan solo este año al turismo 4.200 millones de euros adicionales.

Tras cerrar 2025 con unos ingresos de 2.077,5 millones de euros, un 3,2% más que en ejercicio anterior, y un resultado bruto de explotación (ebitda) de 544,7 millones de euros, con un avance anual del 2%, las previsiones que maneja Meliá apuntan a un ebitda de 565 millones para este año, lo que supondría un crecimiento cercano al 4%, el doble respecto a 2025. El resultado alcanzado en el primer trimestre avala esa previsión. Entre enero y marzo, los ingresos de Meliá crecieron un 4,4% hasta los 460,6 millones de euros, mientras que el ebitda bajó un 5,5% hasta los 86,9 millones, debido en gran medida al cierre de dos de los hoteles más rentables de la compañía (Paradisus Cancún y Gran Meliá Don Pepe).

Stoneshield, segundo accionista

El hotel situado en la costa de México, con 678 habitaciones, es el más rentable de la compañía, ya que aporta 85 millones de euros a la cifra de negocio (un 4,2% del total) y 22 millones al ebitda (un 4,1% del total). “El crecimiento del 8,3% en los ingresos por habitación disponible y la evolución de las reservas en libros reflejan la fortaleza de la demanda y del posicionamiento del grupo, por lo que esperamos una normalización progresiva de las mejoras en ebitda y beneficio Neto a medida que desaparezcan los efectos coyunturales mencionados”, resaltó Escarrer. En el caso del endeudamiento, el compromiso de la hotelera de los Escarrer se mantiene inamovible: el pasivo, sin contar los arrendamientos, no superará en ningún caso las 2,5 veces ebitda este año, al igual que en 2025.

La consecución de cifras récord en 2025 y las buenas perspectivas para este año han llevado a la junta de accionistas a aprobar un payout (porcentaje del beneficio repartido) del 22,5%, lo que supone un montante total de 38,3 millones de euros, igualando así el récord anterior. El pago de esa retribución, que se realizará con cargo a reservas voluntarias, se hará efectivo el próximo 8 de julio de 2026 y se traducirá en el desembolso de 0,1736 euros por acción (17 céntimos), un 20,9% más que el año anterior.

La junta de accionistas también sirvió para visibilizar un cambio estructural en el accionariado. El fondo canadiense Alpha Global Management, que llegó a tener el 13,2% de las acciones de la hotelera a principios de 2024, convirtiéndose en el segundo accionista de referencia tras la propia familia Escarrer, formalizó hace unas semanas su salida de la compañía y su puesto lo ha tomado Stoneshield. En un comunicado posterior a la Junta, el fondo de inversión fundado por Felipe Morenés Botín-Sanz de Sautuola y Juan Pepa confirmó que se convertía en el segundo mayor accionista de Meliá, con un 9,5% de los títulos y que Pepa había sido nombrado miembro del Consejo de Administración de la compañía.

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