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Digi y TSK decidirán en los próximos días si continúan adelante con sus salidas a Bolsa

Las dos compañías mantienen su intención de estrenarse antes del 15 de mayo. La evolución de la guerra de Irán en la próxima semana será clave

De izquierda a derecha, Marius Varzaru, CEO de Digi España, y Joaquín García Rico, CEO de TSK.CINCODIAS // Cedida por TSK

La próxima semana está marcada en rojo por los dos posibles debutantes en la Bolsa española. Digi y ...

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La próxima semana está marcada en rojo por los dos posibles debutantes en la Bolsa española. Digi y TSK tienen programados sus estrenos a partir del 11 de mayo, pero la próxima semana deberán decidir si siguen adelante o esperan momentos más tranquilos. La primera ventana de estrenos concluye el 15 de mayo, día hasta el que se pueden emplear las cuentas de cierre del ejercicio pasado. Superada esa fecha, habrá de presentarse la información del primer trimestre.

Los bancos de inversión miden sus fuerzas. No ha comenzado la prospección oficial de la demanda de los potenciales estrenos a Bolsa de la operadora Digi y de la compañía de ingeniería TSK, pero de momento los encuentros previos con inversores han sido más que satisfactorios. “Las muestras de interés transmiten un poderoso apetito por los títulos de Digi”, explica un directivo de banca de inversión. La demanda preliminar del papel de la empresa asturiana de ingeniería es similar, con gran avidez por parte de varios inversores.

Pero la guerra del Golfo continúa, y nada anticipa que haya un final feliz antes de que concluya esta semana. Las empresas y sus asesores deberán encomendarse al mercado y abstraerse del temor a que Donald Trump vuelva a amenazar con destruir una civilización. Lo que ocurre es que esta situación de constante incertidumbre comienza a ser la nueva normalidad. Otro ejecutivo de un banco de inversión señala que las ventanas están claras en los mercados de deuda o en las ampliaciones de capital aceleradas, como la de la socimi Merlin.

Pero en los estrenos en Bolsa existe una diferencia crucial: el tiempo entre las distintas fases del proceso. Una emisión de deuda o una ampliación acelerada puede realizarse en 48 horas, mientras que en los estrenos en Bolsa transcurren unas cuatro semanas desde que la empresa comunica al mercado su intención de cotizar (a través de un documento denominado intention to float o ITF) y su estreno efectivo en la Bolsa. En medio se suceden más reuniones con inversores y la aprobación del folleto del estreno por parte de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). En el calendario juega, además, otro punto de máxima importancia: la participación de inversores estadounidenses.

Para compradores europeos no existen limitaciones respecto a la información financiera, pero los estadounidenses han de cumplir con la denominada regla de los 135 días. Para ellos, la información financiera auditada caduca pasados cuatro meses y medio desde el cierre de las cuentas; una vez pasado ese plazo, carecen de la posibilidad de comprar en una Oferta Pública de Suscripción (OPS) o Venta (OPV). Es decir, a efectos prácticos, la fecha límite para el estreno en el mercado finaliza el próximo 15 de mayo. En caso de que el calendario se vaya más allá, los inversores de Wall Street —como BlackRock o Vanguard— quedarían fuera.

Pese a la agitación de las Bolsas y a los miedos a que el conflicto en Oriente Próximo se agrave, los días de los debuts están programados para la segunda semana de mayo. Digi se ha dado un poco más de tiempo, al mover el día desde el inicialmente fijado a finales del presente mes de abril. Puede producirse la situación de que ambos estrenos coincidan en el mismo día. O justo el escenario contrario: que finalmente no se produzca ningún debut.

Aplazar los estrenos tendría como efecto secundario que las empresas deban esperar a tener listos los resultados del primer trimestre, que además habrían de contar con la bendición de los auditores, aunque sea mediante una denominada “revisión limitada”. KPMG es el fedatario de las cuentas de Digi, mientras que el de TSK es PwC. En cualquier caso, las fechas se moverían hacia los meses de junio o julio.

La valoración de Digi en España se sitúa en unos 2.000 millones de euros antes de efectuar la ampliación de capital, con el objetivo prioritario de lograr entre 150 y 200 millones de euros para contribuir al crecimiento de la filial. Las inversiones necesarias para mantener el elevado ritmo de crecimiento, que ha permitido a la compañía dirigida en España por Marius Varzaru alcanzar casi los 11 millones de clientes en el país, son exigentes. De acuerdo con las propias estimaciones de la empresa, entre 350 y 400 millones anuales para los próximos ejercicios.

En función de la situación del mercado y de la valoración final, la matriz de la teleco estudia la venta de acciones ya existentes, cuyo importe se destinaría a reducir el endeudamiento. Este es uno de los puntos que debe mejorar, de acuerdo con los analistas que siguen el valor, que cotiza en Rumanía desde 2017. Su deuda neta pasó de 1.361 millones de euros a cierre de 2024 (unas 2,3 veces el ebitda) a 1.872 millones de euros a finales del pasado diciembre (más de tres veces el ebitda).

El consejo de sabios de la operadora rumana fundada por Zoltán Teszári que tomará la decisión final de estrenarse en el mercado es amplio. Rothschild es el asesor de cabecera; el Santander, Barclays y UBS son los coordinadores globales, que están escoltados por BNP Paribas y Citi en un segundo nivel, y en un tercero, por el BBVA, por CaixaBank y por ING. Linklaters y Uría Menéndez, por su parte, están ocupándose de los asuntos legales.

Sabino García Vallina, fundador y presidente de TSK, controla el 84% del capital. Su objetivo es lograr al menos 150 millones de nuevo capital para financiar su plan estratégico, que tiene como grandes centros de gravedad la transición energética y la digitalización. Los coordinadores de la operación de la empresa con sede en Gijón son el Santander y CaixaBank. También están el sindicato Banca March, JB Capital y Alantra. Hogan Lovells, por su parte, se encarga de los asuntos legales.

TSK, pilotada por Joaquín García Rico como CEO, ganó el año pasado 32 millones de euros, tras disparar su beneficio neto un 64%, al tiempo que su cartera de proyectos se situó en 1.300 millones de euros. Las ventas de TSK alcanzaron los 1.034 millones, con una ligera subida frente a las de 2024, y su beneficio bruto de explotación (ebitda) creció un 37%, hasta los 99,7 millones. Consiguió, además, convertir en ebitda 9,6 euros de cada 100 euros ingresados, frente a los 7,1 euros de 2024.

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