Aena blinda el dividendo en su plan de 10.000 millones de inversión y subida tarifaria anual del 3,8% hasta 2031
El alza de precios se traduce en 43 céntimos de media al año, entre duras críticas de las aerolíneas, y se esperan 25 millones de viajeros más en el próximo quinquenio regulado, hasta los 1.690 millones
Habrá un esfuerzo extraordinario de inversión en los aeropuertos durante el próximo quinquenio regulado, 2027-2031, y también subidas tarifarias para las aerolíneas y sus viajeros del 3,8% anual, pese a la insistente petición de congelación o bajada por parte de las compañías. El gestor aeroportuario Aena ha presentado esta mañana ante el mercado las principales líneas de su tercer Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III), con 9.991 millones de euros para la mejora de las infraestructuras durante el periodo, dentro de una inversión total de 12.900 millones que fue anunciada por el presidente Pedro Sánchez el pasado septiembre. Se trata de “dar respuesta a los estándares de seguridad, capacidad, calidad, mantenimiento y normativos de las infraestructuras”, se puede leer en la nota enviada a la CNMV.
El ciclo inversor que se abrirá el próximo año no implica daño para el accionista. El presidente de Aena, Maurici Lucena, ha asegurado ante los medios que se preservará el actual pay out (parte del beneficio dedicado a dividendos) del 80%. Y el director financiero Ignacio Castejón ha añadido que la fuerte generación de caja respaldará buena parte de las inversiones “con el fin de no disparar la deuda y mantener la calificación de grado de inversión”. Se trata, por una parte, de blindar el rendimiento para los accionistas y mantener embridados los costes financieros en un ciclo de fuerte expansión.
La senda tarifaria viene marcada por una evolución del ingreso máximo anual por pasajero (IMAP) que parte de los 10,92 euros de 2027 y alcanza los 12,69 euros en 2031. El IMAP en este 2026 es de 10,52 euros por viajero, y los incrementos son de 0,40 céntimos en 2027 (+3,8%), sube a 0,42 céntimos en 2028 (+3,8%), llega a 0,43 en 2029 (+3,8%), se prevén 0,45 céntimos en 2030 (+3,8%) y se culmina en 2031 con un alza de 0,47 céntimos (+3,8%). “La propuesta de Aena permitirá seguir manteniendo tarifas muy competitivas en el sector aeroportuario español”, se ha comprometido Lucena.
Las aerolíneas, sin embargo, han puesto el grito en el cielo. La asociación ALA se queja de un incremento acumulado del 16,2% en las tarifas excluyendo la inflación, “como resultado de una subestimación del tráfico y una sobreestimación de los costes de capital y operativos. Este patrón ya se dio en el DORA I y DORA II, donde Aena propuso subidas del 1,94% y 3,29%, que incluso al ser revisadas a la baja posteriormente por la Dirección General de Aviación Civil, se constató que eran excesivas”, se expresa en un comunicado lanzado solo unos minutos después de la presentación del DORA III. Como réplica a Aena, la asociación que preside Javier Gándara exige un descenso anual del 4,9%, “como resultado de aplicar el marco regulatorio vigente, con estimaciones de los parámetros (tráfico, costes de capital y operativos e inversiones) obtenidos a partir de informes independientes, y acordes al comportamiento histórico de Aena y aeropuertos comparables”. La de ALA es una enmienda a la totalidad de DORA.
El operador aeroportuario ya se había puesto la venda antes de la herida y señala que los 0,43 euros de subida media anual en el IMAP se ajustará “en función del tamaño del aeropuerto, es decir, serán inferiores en el caso de los aeropuertos medianos y pequeños, porque las tarifas de los aeropuertos de Aena son diferentes en función del tamaño”, explica la directora general de Aeropuertos, Elena Mayoral
La aerolínea líder por tráfico en España, la low cost Ryanair, ha lanzado una andanada contra Aena ante la decisión de elevar los precios también en unos aeropuertos regionales “que operan a un 70% de sus capacidades”, observa el consejero delegado Eddie Wilson. La irlandesa ya ha recortado tres millones de asientos en los aeropuertos pequeños, como el de Valladolid, Jerez, Zaragoza, Vigo o Vitoria, entre demandas de nuevos incentivos al tráfico en plazas regionales. Wilson advierte ahora de que “Ryanair es la única aerolínea de Europa que tiene 300 aviones encargados para la próxima década y puede generar un crecimiento significativo, pero con esta propuesta [por el DORA], estos aviones simplemente se irán a otros lugares de Europa donde las tasas sean más competitivas”.
Tramitación
El DORA sale de un periodo de consultas entre la empresa pública y las compañías aéreas y se dispone a pasar ahora por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), la Dirección General de Aviación Civil y la Dirección General de Política Económica para su revisión antes de que sea aprobado por el Consejo de Ministros allá por el mes de septiembre. Durante este camino puede sufrir variaciones. Los aeropuertos españoles han superado una década 2015-2025 en que las tarifas han estado limitadas por la Ley 18/2014 a una variación máxima interanual del 0% antes de ajustes. Ya este 2026 decae ese corsé regulatorio, impuesto en la antesala de la salida a Bolsa de Aena, y las tarifas tienen un incremento del 6,44% a partir del 1 de marzo.
El documento, que sirve de guía para el desarrollo de los aeropuertos y la relación de Aena con sus clientes, tiene entre sus claves la previsión de tráfico: 1.690 millones en los cinco años, con un alza de 25 millones entre los cinco años, pese a factores de incertidumbre como el enfriamiento del tráfico emisor alemán y del propio tráfico doméstico, la falta de disponibilidad de aviones nuevos en el mercado o la combinación de crecimiento y un ambicioso plan de obras.
Como punto de partida, en 2027 se han establecido 329 millones de viajeros, para llegar a 347 millones en 2031. “Esta estimación del tráfico ha tenido en cuenta que, en los próximos años, el crecimiento está limitado en algunos aspectos por la capacidad de las infraestructuras actuales“, sostiene Aena. El volumen de viajeros esperado atiende las previsiones de organismos internacionales como ACI o Eurocontrol, dice Aena, y están sujetas a “una cierta desaceleración tras la fuerte recuperación pospandemia”. La compañía espera que este 2026 el ascenso de viajeros en sus terminales sea del 1,3% en comparación con 2025, fijándose un objetivo de 326 millones. “Nuestro compromiso es mantener la capacidad y la calidad del servicio mientras se ejecutan las actuaciones previstas”, ha afirmado Elena Mayoral.
Las asociaciones de aerolíneas ALA e Iata han advertido en los últimos días que Aena suele quedarse corta con sus cálculos sobre la actividad prevista, lo que tira al alza de las tarifas en un contexto de fuertes inversiones y gastos de explotación. Ambos colectivos empresariales mostraron la semana pasada un informe pedido a la consultora Steer en el que se fija el salto previsible en viajeros en España en el 3,6% anual, alineado con los cálculos de Airports Council International (ACI), que apuesta por un 3,7% por ejercicio entre 2022 y 2047, y las previsiones de la empresa de control aéreo Enaire sobre movimientos de aviones, con el 3,2% de incremento por ejercicio desde 2025 a 2031.
Este miércoles no se ha detallado aún cómo se distribuirá el esfuerzo inversor entre aeropuertos, dato que va a llevarse para su discusión a los Comités de Coordinación Aeroportuaria de cada Comunidad Autónoma. Sí se conoce que el proyecto estrella del quinquenio será el de la ampliación de Madrid-Barajas, presupuestado en unos 2.400 millones de euros (4.000 millones si se suman aportaciones en sucesivos ciclos) para elevar la capacidad de los actuales 70 millones de viajeros a 90 millones. También se avanza con los preparativos de la reforma de Barcelona-El Prat, valorada en 3.200 millones, en busca de subir su techo desde los 55 millones de pasajeros a 80 millones. Y se esperan obras importantes en los aeropuertos de Alicante (unos 1.000 millones de asignación), de Málaga (1.500 millones), Tenerife Sur y Norte, Lanzarote, Ibiza, Valencia o Bilbao, todos ellos con mejoras en las terminales. El punto de máxima inversión se alcanza en 2030 y 2031, con 2.400 y 2.500 millones, respectivamente.
Preparar la red de aeropuertos para la creciente demanda a 30 años vista se lleva los 10.000 millones referidos, con énfasis en los aumentos de capacidad (32% de la inversión), mantenimiento del servicio (21%) y mejoras de calidad y procesos (19%).
Otros capítulos importantes del tercer DORA son los gastos de explotación (OPEX) y el coste medio ponderado del capital (WACC por sus siglas en inglés) al que aspira la empresa. La propuesta de OPEX regulado es 1.988 millones de euros en 2027 y 2.311 millones en 2031, con un crecimiento anual del 3,8% y especial tirón del mantenimiento (+7,4%) y la seguridad (+6%). “Esta propuesta tiene en cuenta la concurrencia de varios factores: medios humanos para afrontar el ciclo inversor, incremento de tráfico, requerimientos normativos (con una fuerte componente de seguridad y mantenimiento), medidas para el sostenimiento de la calidad en infraestructuras congestionadas, puesta en servicio paulatina de nuevas superficies y refuerzo de servicios durante las obras para el sostenimiento de la calidad a los usuarios”, explica Aena en el comunicado remitido al regulador bursátil.
El coste medio ponderado de capital antes de impuestos (WACC) que se propone es del 9%, desde el 6,02% actual. El presidente Lucena excusa la subida por el mayor coste actual de financiación y un mapa de riesgos distinto al de 2020, cuando se diseñó el segundo DORA. Las aerolíneas se quejan también en este punto: El WACC debería estar en un 6,35%, defiende la asociación ALA, y el propuesto vuela “por encima de cualquier sector regulado comparable en Europa, que se sitúa entre el 5% y el 8%”.
Para Maurici Lucena, el DORA III “es la muestra del firme compromiso de Aena con los pasajeros y las aerolíneas en un entorno de infraestructuras fuertemente tensionadas”. El ejecutivo dice ser consciente de que “es un gran desafío técnico, profesional y, en última instancia, de país, porque muchos de los grandes aeropuertos estarán condicionados por obras de ampliación y mejora”. La “descongelación” del volumen de inversiones, que salta de 450 millones de media anual a 2.000 millones, “es fundamental para el progreso sostenible de los aeropuertos y, por tanto, de los territorios, porque las infraestructuras del transporte aéreo no deben obstaculizar la creación de prosperidad y la movilidad”, sentencia Lucena, quien ha insistido ante el mercado y los medios de comunicación en que las tarifas que sustentan el tercer DORA “seguirán siendo de las más competitivas de Europa y, por su pequeño tamaño, no incidirán en el precio de los billetes de avión”.