Petroprix se lanza a crecer en EE UU ante el empuje de los vehículos eléctricos en España
El distribuidor de gasolina ‘low cost’ alerta de saturación en el mercado ibérico por un exceso de operadores y un menor consumo
Petroprix, el distribuidor de gasolina low cost fundado por el empresario jienense Manuel Santiago, se prepara para dar el salto a Estados Unidos. La compañía hará su primera incursión es...
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Petroprix, el distribuidor de gasolina low cost fundado por el empresario jienense Manuel Santiago, se prepara para dar el salto a Estados Unidos. La compañía hará su primera incursión este año en el mercado estadounidense y prevé estrenar su primera estación en el estado de Carolina del Sur. “Es un mercado diferente al europeo, con volúmenes más altos, con márgenes más bajos y con unos costes de implantación elevados. En lo que se parece a Europa es que hay una sensibilidad similar por parte de los conductores con respecto a la inflación”, recalca Santiago en una entrevista con este periódico, en la que destaca la relevancia de esa prueba piloto por el tamaño del mercado estadounidense.
Entre los pros, el consejero delegado de Petroprix destaca la tecnología desarrollada por la compañía para ganar eficiencia en la implantación y puesta en marcha de gasolineras sin personal. “Tenemos la tecnología más desarrollada de España y por supuesto también en EE UU”. En el lado de los contras apunta a que el modelo de gasolinera está muy ligado a la tienda de conveniencia en la economía estadounidense, por lo que tendrán que redoblar sus esfuerzos para asentar su propio modelo de negocio frente a unos clientes muy habituados a compatibilizar la compra de gasolina con otros productos como bebidas o alimentos.
Varias razones han provocado ese viraje hacia EE UU, con la vista también puesta en Latinoamérica, donde ya operan una gasolinera en Chile (quieren llegar a 15 este año) y otra en Panamá (el objetivo es sumar otras siete estaciones a lo largo de 2026). El argumento más potente es la ausencia de políticas de promoción de los vehículos eléctricos e híbridos en todos esos esos países y su apuesta por los combustibles fósiles, especialmente reforzada por la Administración Trump desde su regreso a la Casa Blanca hace poco más de un año. “La transición hacia las energías limpias se ha parado por completo en EE UU y los nuevos gobiernos que están surgiendo de los últimos procesos electorales en Latinoamérica están siguiendo esas directrices”, recalca.
La compañía cuenta en la actualidad con una red de 187 estaciones operativas en España y apenas dos o tres proyectos firmados para el futuro a corto y medio plazo. Nada que ver con la velocidad de crecimiento adquirida por Plenergy y Ballenoil, sus dos grandes competidores en la distribución de gasolina low cost, que ya han alcanzado las 350 estaciones operativas y que se han propuesto llegar cada uno de ellos a las 500 en 2027, la gran mayoría en España. El planteamiento de Petroprix ha dado un giro de 180 grados en los últimos tiempos, como expone su máximo responsable: “Estamos empezando a notar un poco de fatiga en los volúmenes vendidos de combustible por varios efectos a la vez: el impacto de la electrificación, el menor consumo ante la inflación y la fuerte competencia entre los tres grandes operadores”.
Petroprix cerró el pasado ejercicio con unas ventas de 780 millones de euros, por debajo de las estimaciones iniciales de 1.000 millones de euros, con un beneficio bruto de explotación (ebitda) de 30 millones de euros. “El precio del petróleo a la baja también ha impactado en los ingresos”, incide su máximo responsable. El barril de Brent, de referencia en Europa, cerró el pasado ejercicio en una media de 58 dólares, regresando a niveles inéditos desde 2020. La evolución en lo que va de año apunta a una leve mejora, con una cotización media de 60 dólares en los primeros 45 días de 2026.
Al margen de los tres países en América, el gran mercado en Europa para Petroprix es Portugal, donde prevé cerrar este año con 25 estaciones, lo que supondría más que duplicar su red de distribución en tan solo doce meses. Los siguientes hitos en la hoja de ruta del crecimiento en Europa son Polonia, donde prevé estrenarse antes del verano, y Serbia. “Europa del Este también es prioritaria porque la electrificación va más retrasada que en el resto del continente europeo”, subraya Santiago. El objetivo principal es que los mercados internacionales representen el 50% del negocio en tres años, todo a través de crecimiento orgánico.