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Torres afirma que el BBVA ya no contempla crecer con compras

El presidente del BBVA sostiene que cuentan con el tamaño suficiente para competir en España tras el fracaso de la opa sobre el Sabadell

El Santander y el BBVA cogen caminos divergentes. Si el banco que pilota Ana Botín ha anunciado la compra del banco estadounidense Webster por 10.300 millones, el que lidera Carlos Torres (que vendió en 2020 su propia enseña en ese país) descarta crecer con compras tras el fracaso en la opa sobre el Sabadell a finales del año pasado. “Nuestro objetivo es ejecutar el plan. El M&A [fusiones y adquisiciones, por sus siglas en inglés] no forma parte. El contexto de búsqueda de escala sigue siendo relevante, pero lo estamos construyendo con crecimiento orgánico”, ha afirmado Torres en la rueda de prensa de presentación de resultados.

Con respecto a la transacción del Santander, no ha querido referirse en concreto a la operación de un competidor, pero sí ha reconocido que los bancos europeos necesitaban escala para competir en un mercado tan grande y disputado como el estadounidense. Y que el camino era acometer una gran adquisición o vender. Y optaron por lo segundo desde su propio banco. Ha admitido, sin embargo, que durante los años previos a la desinversión de 2020 analizaron adquisiciones allí, pero que las rechazaron por la baja valoración de la banca europea en ese momento. Decidieron vender, recibir efectivo y devolvérselo a los accionistas.

“Lo que hicimos fue la decisión correcta y nos ha dado grandes resultados. Han cambiado muchas cosas. La búsqueda de escala tiene sentido en cualquier mercado”, ha asegurado.

Torres sí ha respondido a lo que pudo parecer una especie de pulla lanzada el martes por Botín. Su homóloga en el Santander justificó la operación en EE UU al considerar que “no se puede ser un banco global sin estar en EE UU”. Preguntado sobre si eso es así, Torres ha respondido tajante: “No sé lo que es ser un banco global”. Y ha defendido el tamaño y la fortaleza de su banco. Sus argumentos han sido que son la segunda entidad de la zona euro por valor en Bolsa y cuentan con una escala relevante que les permite competir en los mercados en los que está presente. En EE UU ha defendido que, pese a no tener ya banca minorista allí, sí cuentan con presencia en banca de inversión, financiación a empresas o banca privada.

El guante de hierro con el Santander no lo ha mantenido con el Sabadell, sin embargo. A pesar de la tensión vivida durante el año y medio en el que estuvo vigente la opa, Torres ha asegurado que las relaciones con la entidad catalana son buenas. “Incluso en el fragor de la batalla, demostramos buen talante y caballerosidad”, ha sostenido.

El portazo a las operaciones corporativas, no obstante, también afecta al mercado español. Tras el fracaso de la opa, Torres ha vuelto a reiterar que no contemplan crecer con otras compras en España y que consideran que cuentan con la escala suficiente para competir. No se ha querido referir más el primer ejecutivo del BBVA a esa transacción fallida, sobre la que ha reiterado el mismo mensaje que dio al día siguiente de conocerse el resultado: “Es un capítulo cerrado”.

Incluso sin concretarse con éxito la opa, el mercado español ha sido una de las grandes palancas de crecimiento del BBVA en 2025. El consejero delegado del banco, Onur Genç, ha ponderado la buena marcha de su negocio de empresas, el segmento donde precisamente querían reforzarse con la compra del Sabadell. A este respecto, ha resaltado que han ganado 20 puntos de cuota de mercado.

No ocurre lo mismo con las hipotecas, donde Genç ha afirmado que han perdido cuota en el año, si bien sí la han ganado marginalmente durante el cuarto trimestre, debido a la tensión de los precios en el mercado. En este sentido, Torres ha rechazado que se esté generando una burbuja en hipotecas, como la que tumbó a la banca española en 2008 y frente a ciertos comentarios de otros financieros españoles que han lamentado en los últimos meses la situación de excesiva competencia. En su opinión, lo que ocurre es un problema de acceso a la vivienda por la falta de oferta y no como entonces, cuando el problema venía por el lado de la demanda.

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