La IA impulsa las cuentas de resultados de las grandes empresas: seis de cada diez ganaron más
Un informe afirma que el 93% de las compañías cuenta con un presupuesto específico para el despliegue de esta tecnología
La aplicación de la inteligencia artificial (IA) en las empresas empieza a reflejarse en las cuentas de resultados. Según un informe publicado este lunes por la consultora tecnológica NTT DATA, el 60% de las compañías españolas aumentó su beneficio entre un 5% y un 15% en el último año gracias al uso de herramientas basadas en esta tecnología.
Para elaborar el estudio, la firma japonesa ha entrevistado a más de 2.500 directivos en 35 países, de los que 75 eran españoles. La encuesta se ha centrado en organizaciones con más de 2.500 empleados. En función de su grado de adopción, NTT DATA las ha segmentado en tres grupos: líderes (15%), rezagadas (20%) y no clasificadas (65%).
Las compañías líderes en IA presentan un desempeño financiero significativamente superior al resto. A escala global, estas organizaciones tienen 2,5 veces más probabilidades que el resto de registrar un crecimiento de ingresos superior al 10% y 3,6 veces más probabilidades de operar con márgenes superiores al 15%. También se diferencian por operar a gran escala: el 23,9% cuentan con más de 50.000 empleados, frente al 15,5% de las demás organizaciones.
Lo que distingue a las compañías más avanzadas del resto es el carácter deliberado con el que estructuran su negocio en torno a la IA. Según el estudio, estas organizaciones rediseñan sus procesos internos de extremo a extremo en base a la nueva tecnología. Las prioridades en estos cambios se concentran, en primer lugar, en las interacciones del departamento de front office —como marketing, ventas y atención al cliente—, aunque los líderes en IA también impulsan la automatización de flujos en funciones de back office y mid office.
El 93% de los participantes en la investigación señalan que cuentan con un presupuesto específico para invertir en soluciones de IA. Las empresas pioneras en esta tecnología crean, según el estudio, un ciclo en el que las inversiones iniciales impulsan logros tempranos que, a su vez, alimentan nuevas inversiones para continuar creciendo. “El éxito en la inversión estimula la reinversión”, sostienen. El 64,5% de las compañías definidas como líderes en IA planea aumentar significativamente su inversión en IA en los próximos dos años, frente al 45% de las empresas rezagadas.
El estudio clasifica las aplicaciones de esta tecnología en dos categorías. La IA generativa o creadora —sistemas que transforman datos en texto, imágenes o vídeos— ha establecido un nuevo estándar de productividad en todos los sectores. La segunda es la IA de agentes o ejecutora. Desde NTT DATA la definen como el salto decisivo del momento: “La IA agéntica lleva la GenAI de la creación a la acción mediante sistemas autónomos orientados a resultados que ejecutan, iteran y optimizan en ciclos cerrados”.
Esta última, afirman, está redefiniendo el trabajo humano. En lugar de descripciones de cargo, las organizaciones comenzarán a definir roles en función de ciclos de decisión: captación de datos, interpretación, acción y evaluación. Algunos de estos ciclos estarán completamente automatizados; otros seguirán siendo híbridos, con supervisión humana.
Como resultado, la fuerza laboral del futuro estará compuesta por ecosistemas colaborativos, donde las personas definen el propósito, mientras los agentes ejecutan. El principal objetivo de los líderes en IA en materia de talento no es reemplazar, sino aumentar. Los “empleados aumentados”, avanza el documento, serán trabajadores del conocimiento, analistas e ingenieros cuyas funciones se potencian con herramientas de IA para lograr mejoras significativas en productividad.
Otras categorías del trabajo que surgen al calor de esta tecnología son los “operadores supervisores de sistemas agénticos, que se encargan de la monitorización, la escalación y el cumplimiento ético” y los “profesionales nativos en IA”: especialistas en ingeniería de prompts, gobernanza de datos y evaluación de modelos.
En las organizaciones, el sentimiento de los empleados suele oscilar entre el entusiasmo y la incertidumbre. Aunque las personas reconocen el potencial de productividad que ofrece la IA, también temen que sus funciones o habilidades pierdan relevancia. Como resultado, pueden mostrarse reacias a adoptar la IA por miedo a quedar obsoletas.
Al mismo tiempo, las empresas necesitan empleados con visión de negocio que integren el uso de IA en toda la organización. Cuando los perfiles experimentados adoptan la IA, se convierten en defensores del cambio, y a menudo emergen como los embajadores más eficaces de esta transformación.