Va a ser casi imposible encontrar un móvil muy barato este año y en 2027, ¿ es el fin de los chollos?
Informes de mercado indica que la situación mundial hace que este tipo de dispositivos se conviertan en una rara avis.
En estos momentos, el mercado de la telefonía móvil se enfrenta a un momento especial que va a complicar la vida a quienes buscan renovar su dispositivo y buscan un terminal que sea muy barato. Y, esto, no va a ser algo que se solucione a corto plazo como se ha conocido por diferentes estudios de mercado que se han publicado.
El caso es que, durante los últimos años, se estaba acostumbrado a encontrar terminales solventes por presupuestos bastante ajustados, pero las reglas del juego han cambiado de forma radical. A lo largo de este año y durante todo 2027, la tarea de localizar teléfonos muy baratos se va a convertir en una auténtica misión imposible… y el responsable es un factor que está en boca de todos: el despliegue masivo de la inteligencia artificial.
Qué está pasando exactamente con los móviles baratos
La tecnología que prometía revolucionar nuestras vidas… está provocando un efecto secundario -y directo- en los bolsillos de los que no desean comprar móviles muy caros. Según revelan los informes de Omdia, se prevé una reducción de hasta el 22% en la disponibilidad de teléfonos con un precio inferior a los 400 dólares en el mercado global durante los próximos meses. Mientras la gama alta sigue su curso con modelos premium como el iPhone 17 Pro Max superando la barrera de los mil euros, el segmento de entrada sufre ahora mismo una crisis que amenaza con dejar bajo mínimos las opciones más económicas en las tiendas.
Y esto se pude personalizar en un componente: la memoria RAM. Debido a que la infraestructura necesaria para sostener los sistemas de inteligencia artificial en todo el mundo está absorbiendo una cantidad brutal de semiconductores, lo que ha desencadenado una escasez global de memoria. Y esto ha llevado a que el coste de fabricación de la memoria para los teléfonos de gama baja prácticamente se duplicó entre el tercer trimestre de 2025 y el primer trimestre de 2026. Y las consecuencias son claras: por ejemplo, los dispositivos que superan los 400 dólares han sufrido un incremento del precio de la memoria que llegó a rebasar el 100%, una subida histórica que ahoga los márgenes de beneficio de las compañías.
El mercado está (casi) maniatado
La situación, por lo tanto, es complicada. Para intentar mitigar este encarecimiento tan brutal, muchas marcas están haciendo encajes de bolillos. Algunos fabricantes intentan compensar el gasto recortando costes en otras piezas donde no hay escasez, reduciendo la inversión en sensores fotográficos, módulos de radiofrecuencia o pantallas. Sin embargo, el margen de maniobra es mínimo cuando la memoria se lleva una parte tan grande del presupuesto de fabricación. La consecuencia inmediata es que muchas firmas se están viendo obligadas a elevar sus precios. Y, si estos suben, la demanda cae… y el riesgo real es que estas empresas dejen de fabricar sus gamas más accesibles al no resultarles rentable es completamente real.
Es importante indicar que el sector ya venía avisando de esta tendencia. Algunos ya manifestaron que varias marcas se están planteando abandonar por completo el segmento de los teléfonos más económicos. Y es que la lógica financiera es aplastante: si vendes un terminal por unos 150 dólares y la mitad de ese dinero se destina únicamente a pagar la memoria interna, no queda margen para obtener beneficios ni para amortizar el resto de los componentes. Para las grandes corporaciones, deja de tener sentido comercial poner en circulación productos que en la mayoría de los casos generan pérdidas.
A corto plazo, apenas cambiará nada
Esta crisis de componentes dibuja un panorama bastante gris. Las estimaciones para este año apuntan a una caída del 12% en las ventas globales del mercado general de teléfonos, arrastrado principalmente por ese desplome en los envíos de terminales económicos. Por suerte, las previsiones a largo plazo ofrecen un respiro ya que, la denominada crisis de la memoria RAM, empezará a encauzarse hacia el otoño de 2027 o principios de 2028… momento en el que la construcción de centros de datos para inteligencia artificial se ralentizará y la producción de semiconductores logrará estabilizarse.
Hasta que llegue ese momento, la reacción de los usuarios -como es lógico- será la de estirar la vida útil de sus terminales actuales antes de volver a pensar en una compra. Y esto, muy posiblemente, obligará a las marcas a buscar ingresos alternativos mediante otros dispositivos… o añadiendo funciones atractivas para convencer al comprador.
Por cierto, en el lado opuesto de la balanza, el sector de los teléfonos que superan los 400 dólares crecerá un 5,7% este año, demostrando que el público de gama alta sigue adquiriendo dispositivos premium sin importar mucho cómo está el mercado. Esto, lógicamente, hará que los fabricantes se centren en ellos debido a que, cuanto mayor sea el precio de venta, el impacto del coste de la memoria se difumina.