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El cohete de SpaceX ya ha impactado con la Luna, esto es todo lo que debes saber

Debido a la importancia del evento, los científicos van a estar un tiempo estudiando lo que ha ocurrido tras la caída del Falcon 9.

Cohete Falcon 9 de SpaceXSpaceX

Tal y como se esperaba, la etapa superior de un cohete Falcon 9 de SpaceX ha colisionado con la Luna -tras pasar más de un año a la deriva en el espacio-. El impacto, que había sido previsto por astrónomos y agencias espaciales, se produjo cerca del cráter Einstein y ha generado una oportunidad poco habitual para estudiar cómo responde la superficie lunar ante la caída de objetos a gran velocidad.

El fragmento implicado pertenecía a la segunda etapa de un Falcon 9 lanzado el 15 de enero de 2025 para transportar dos módulos lunares comerciales. Mientras la primera regresó a la Tierra tras completar su función, la segunda permaneció en el espacio después de impulsar las naves hacia su destino. Con el paso de los meses, diversas interacciones gravitatorias y la actividad solar modificaron su trayectoria hasta situarse en rumbo de colisión con la Luna.

Un impacto que se ha detectado desde Chile

Aunque el choque no pudo observarse directamente desde la Tierra, el Observatorio Europeo Austral (ESO) logró registrar señales asociadas al evento mediante el Very Large Telescope (VLT), situado en el observatorio de Paranal, en Chile. Los instrumentos localizaron líneas espectrales de sodio y litio en la nube de material expulsado tras el impacto. Estas permanecieron visibles entre cinco y diez minutos.

Los investigadores que han seguido el evento consideran que el sodio procedía del suelo lunar, mientras que el litio podría estar relacionado con materiales presentes en el propio cohete. Además, los científicos continúan procesando datos adicionales para localizar evidencias visuales más precisas del suceso, que se ha convertido en una buena piedra de toque para el objetivo de colonizar la Luna.

A más de 8.600 kilómetros por hora

Las estimaciones que se han revelado sitúan la velocidad que esta era la velocidad del cohete de SpaceX en el momento del impacto. El objeto tenía una masa aproximada de 4.000 kilogramos y dimensiones comparables a las de un autobús escolar o un edificio de cinco plantas.

El choque tuvo lugar cerca del cráter Einstein, una región situada en el borde occidental visible de la Luna. Debido a la iluminación de la zona en el momento de la colisión, el destello generado fue extremadamente difícil de detectar desde la Tierra. Eso sí, los cálculos que han realizado los científicos indican que por lo ocurrido se formará un cráter de entre 20 y 30 metros de diámetro. La nube de polvo y fragmentos expulsados tras el impacto fue considerada el fenómeno más observable del evento.

Motivos del impacto del Falcon 9

En las misiones dirigidas a la órbita baja terrestre, las etapas superiores suelen reentrar en la atmósfera para destruirse de forma controlada. Sin embargo, las misiones con destino lunar requieren maniobras diferentes y no siempre disponen del combustible necesario para ejecutar una eliminación completa del vehículo tras finalizar su trabajo.

En este caso, la etapa superior se mantuvo en el sistema Tierra-Luna después de completar su misión. Posteriormente, la combinación de fuerzas gravitatorias procedentes de la Tierra, la Luna y el Sol, junto con la influencia de la radiación solar, acabó desviando el objeto hasta una trayectoria de impacto. SpaceX ha indicado que la colisión no fue intencionada y que trabaja junto a la NASA para estudiar alternativas de eliminación de chatarra galáctica más eficaces en futuras misiones de alta energía.

Un laboratorio perfecto en la Luna

Es importante indicar que los científicos consideran este suceso una oportunidad debido a que, gracias a él, se van a conocer con bastante precisión variables clave como la masa del objeto, su velocidad, la zona de impacto y la composición general del vehículo. Esto permite comparar los resultados observados con modelos físicos y simulaciones desarrolladas previamente.

La información obtenida, además, ayudará a comprender mejor la formación de cráteres, el comportamiento del material expulsado y los riesgos que podrían afrontar futuras infraestructuras humanas en la Luna. Además, servirá para perfeccionar técnicas de seguimiento de residuos espaciales y para futuras iteraciones de sistemas de monitorización lunar.

El interés por estos datos claramente está asociado al programa Artemis de la NASA y el aumento del número de misiones internacionales hacia la superficie lunar. Cada nueva opción de estudio respecto a la exploración plantea un reto adicional: gestionar adecuadamente los restos espaciales que permanecen en el entorno cislunar.

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