La paradoja bursátil de la IA: el mercado busca a los perdedores sin suavizar la presión sobre las grandes tecnológicas
Citi apunta que a la incertidumbre sobre su impacto en la productividad se suma una prima de “exageración” a corto plazo
Un día son los gigantes del software. Otro, las empresas de consultoría tecnológica, los proveedores de textos legales o las firmas de asesoramiento financiero. Y al tercero, las compañías de gestión inmobiliaria, las aseguradoras o los grupos logísticos. Las Bolsas, en particular la estadounidense, han cambiado la forma de cotizar el desarrollo de la inteligencia artificial: en lugar de buscar al ganador de la carrera, disparan contra los que creen perdedores. Y, como suele pasar en los parqués, el que busca termina por encontrar. Un movimiento que se produce al mismo tiempo que una correcció...
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Un día son los gigantes del software. Otro, las empresas de consultoría tecnológica, los proveedores de textos legales o las firmas de asesoramiento financiero. Y al tercero, las compañías de gestión inmobiliaria, las aseguradoras o los grupos logísticos. Las Bolsas, en particular la estadounidense, han cambiado la forma de cotizar el desarrollo de la inteligencia artificial: en lugar de buscar al ganador de la carrera, disparan contra los que creen perdedores. Y, como suele pasar en los parqués, el que busca termina por encontrar. Un movimiento que se produce al mismo tiempo que una corrección bursátil de las grandes tecnológicas, alentada por las crecientes dudas sobre la capacidad de obtener réditos tangibles de sus elevadas inversiones en inteligencia artificial. La IA, el gran catalizador de los mercados durante los dos últimos años, emerge como elemento tensionador.
La aparente paradoja tiene una explicación. “Lo único que importa para la economía estadounidense y global es hacia dónde va la narrativa de la IA”, explica Ajay Rajadhyaksha, presidente global de análisis de Barclays. El experto defiende que, en los dos últimos años, el fuerte gasto en capex ha apoyado a la inversión empresarial e impulsado el consumo de EE UU, “si bien el resto de la economía es sorprendentemente débil”, comenta. “Tanto Estados Unidos como la economía global vivirán o morirán según lo que ocurra con la narrativa de hacia dónde va la IA”, apunta.
¿Es rentable el desembolso masivo de las grandes tecnológicas? ¿La IA va a acabar con muchos sectores y a provocar despidos masivos? Las preguntas que se plantea el mercado hoy en día son reflejo de un ánimo más frío en el alma, siempre inestable, del inversor. “El temor a largo plazo a la IA es que la productividad obtenida por la tecnología sea en realidad contraproducente” para la economía global, reconoce Scott Chronert, estratega jefe de renta variable estadounidense en Citi. Unas dudas que se ven acompañadas, según el experto, por una narrativa en la que prima “la exageración a corto plazo”.
Pero también hay motivaciones tangibles, cuyas implicaciones, además, son profundas. Claude Cowork y Opus 4.6 son dos de las últimas novedades lanzadas por Anthropic que están detrás de los eventos de corrección bursátil de las dos últimas semanas. El tiempo dirá si hay más de sobrerreacción bursátil o se trata de un cambio estructural, pero hay una verdad escrita en piedra desde el lanzamiento de ChatGPT 1 en noviembre de 2022: todo va muy deprisa, tanto los avances de los modelos como los impactos en Bolsa.
“La innovación en IA y su disrupción están poniendo en duda los múltiplos en varios rincones del mercado, lo que está impulsando a los inversores a centrarse en riesgos específicos en lugar de en cambios de exposición más amplios”, explica Scott Chronert, de Citi. “Las tendencias fundamentales a corto plazo siguen siendo sólidas, pero esa no es la narrativa que impulsa ahora mismo los focos del mercado a medida que surgen casos de uso y disruptores de IA”, añade.
Anthropic ha entrenado sus modelos para que, a partir de un modelo de lenguaje como los habituales (Gemini, ChatGPT, Copilot...), realicen tareas específicas como, por ejemplo, programar código informático. O crear y actualizar hojas de cálculo o redactar documentos legales básicos. Tareas para las que hacía falta personal especializado pueden llevarse a cabo de forma semiautomática. Una amenaza para trabajadores, pero también para modelos de negocio. Las firmas tecnológicas indias, agrupadas en el índice sectorial Nifty IT, corrigen un 15% desde el pasado 3 de febrero; ese mismo día las acciones de proveedores de textos legales como Wolters Kluwer o Thomson Reuters se dejaron entre un 14% y un 16%.
Además de los nuevos modelos de IA, el mercado está muy atento a los complementos (plugins) a los que se pueden asociar para la creación de agentes también con el foco en aplicaciones muy concretas. Ello lleva a situaciones casi irreales, como el hecho de que una start-up asturiana, Tuio, aparezca citada en informes de la gran banca de inversión de Wall Street como Goldman Sachs o Citi. La empresa, con poco más de 100.000 clientes y a años luz de las grandes aseguradoras de España, ha alcanzado un acuerdo con ChatGPT mediante el que, a través de este modelo de IA, se puede solicitar el presupuesto de un seguro de hogar. ¿El efecto de su alianza? Las acciones de la aseguradora AON cayeron un 9,3% el pasado lunes y las de Mapfre, un 3% un día después.
Una sobrerreacción que también se ha visto en otros sectores: Algorhythm Holdings, una empresa que hasta hace poco se dedicaba a los karaokes, provocó una caída del 6,6% en el sectorial de camiones del Russell 3000, tras anunciar que su plataforma de IA SemiCab estaba logrando fuertes aumentos del volumen de carga sin el correspondiente incremento de plantilla. Un castigo que también sufrieron las pequeñas firmas de gestión de patrimonio la pasada semana, como las británicas St Jame’s Place o Quilter y que llevó a los analistas de JP Morgan a recordar que “el mercado generalmente subestima la importancia que los clientes de los asesores financieros dan a la relación personal con sus asesores”.
Corrección en Bolsa
A la creciente disrupción de la IA en empresas de todo tamaño y sector, se suma la corrección que sufren las grandes tecnológicas desde principios de febrero. Amazon, Alphabet, Meta, Microsoft, Nvidia y Oracle han perdido casi tres billones de dólares de valor en Bolsa, el equivalente a la capitalización de Microsoft, coincidiendo con el inicio de la temporada de resultados empresariales y las dudas de los inversores sobre sus fuertes inversiones en IA. Unas inversiones que hasta hace bien poco habían financiado con sus propios balances, pero para las que en los últimos cinco meses han empezado a recurrir al mercado de deuda. Pese a ello, firmas como Barclays se mantienen optimistas con las grandes tecnológicas de cara a 2026 y comentan que su escenario central pasa por mantener “su excepcionalismo”.
Su corrección está detrás de las leves pérdidas que acumula el S&P 500 en lo que va de año, frente a un índice de pequeños y medianos valores estadounidenses, el Russell 2000, que avanza más del 6%. De ahí que el estratega de Citi resuma la actual situación de la Bolsa estadounidense: “Con las narrativas de los bajistas que se despliegan por la retórica más populista, diversas preocupaciones geopolíticas y ahora la creciente disrupción de la IA, tenemos un S&P 500 que es básicamente plano” y que no cambiará de tendencia hasta que vuelva a imperar una visión a medio o largo plazo de los inversores.
El telón de fondo sigue siendo si el fervor por la IA es, o acabará siendo una burbuja, algo que por ahora es descartado por las firmas de inversión. Ahora bien, Paul Donovan, economista jefe de UBS, lanza un recordatorio: “Cuando el precio de algo que normalmente se considera un activo está impulsado por emociones, deja de comportarse como tal y se convierte en una burbuja”.