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OpenAI acelera su ronda antes de la salida a Bolsa de Anthropic y en plena crisis financiera de la IA

Ambas compañías pugnan por atraer a inversores institucionales y fondos soberanos. La creadora de ChatGPT aspira a captar 30.000 millones de dólares

Logos de OpenAI y Anthropic.Dado Ruvic (REUTERS)

OpenAI ha acelerado para cerrar su nueva ronda de financiación, en la que aspira recaudar 30.000 millones de dólares (unos 26.700 millones de euros), antes de la esperada salida a Bolsa de Anthropic, su gran rival en el mundo de la inteligencia artificial (IA), que podría tener lugar a mediados de noviembre. En la operación, la creadora de ChatGPT, que quiere asegurarse la nueva financiación cuanto antes, podría alcanzar una valoración de 1,4 billones de dólares, según Reuters, que cita fuentes conocedoras del proceso.

Este valor de OpenAI es un 64% superior establecido en la anterior ronda, cerrada en marzo pasado. En aquel momento, la start-up de Sam Altman cerró una ronda de financiación en marzo de 122.000 millones de dólares, con una valoración de 852.000 millones, con una participación clave de Amazon, Nvidia y SoftBank. En la nueva operación, que servirá como puente para la salida a Bolsa, prevista para 2027, OpenAI negocia con grupos como MGX y la citada SoftBank.

Y es que, OpenAI está pugnando con Anthropic y otros gigantes de la IA por atraer a los inversores, tanto fondos soberanos como inversores institucionales. La creadora de Claude aspira a protagonizar la mayor salida a Bolsa de la historia, con la opción de captar hasta 100.000 millones de dólares, con una valoración próxima a dos billones. No obstante, algunos inversores ya están rebajando la valoración hasta el entorno de los 1,5 billones. SpaceX, por su parte, está tratando de cerrar una operación para captar cerca de 40.000 millones a través de deuda, tanto bancaria como nuevos bonos. La propia SoftBank también está buscando captar nueva financiación, por 100.000 millones, para sus inversiones en IA.

Esta pugna llega en un momento de incertidumbre en torno a la IA, agravada por los fuertes castigos bursátiles sufridos por compañías vinculadas al sector como algunos de los principales fabricantes de chips, CoreWeave u Oracle. Así, los spreads de los swaps de incumplimiento crediticio (CDS) de Oracle y CoreWeave han alcanzado máximos históricos, en medio de la tensión entre los inversores por su elevada deuda, en un momento de necesidad de financiación para acometer los despliegues de las infraestructuras de IA.

Esta incertidumbre ha llevado a compañías como Firmus, SB Energy y AirTrunk REIT a suspender o cancelar sus salidas a Bolsa este año.

En este escenario, OpenAI y Anthropic también están presumiendo ante los inversores sobre la evolución de sus operaciones. La creadora de ChatGPT ha comunicado que sus ingresos anualizados superan los 50.000 millones de dólares, cifra que prevé elevar hasta los 70.000 millones a final de año, con su modelo GPT-6 Astra.

A su vez, Anthropic dijo a sus inversores que los ingresos en el tercer trimestre se situaron en 16.800 millones de dólares, un 46% más que en el segundo trimestre.

OpenAI quiere finalizar su proceso antes de que Anthropic haga público su folleto de salida a Bolsa, y permita a los inversores comparar ambas empresas. Anthropic, según han publicado distintos medios especializados citando al citado folleto de la OPV, perdió 42.000 millones en 2025, y advirtió de unos objetivos de inversión para los próximos años, superiores a 500.000 millones.

La contabilidad de ingresos, que es clave en esta comparación, ha elevado la disputa entre ambas empresas. OpenAI, que deduce las participaciones de sus socios antes de contabilizar los ingresos, ha acusado a Anthropic de contabilizar el valor total de los contratos vendidos a través de proveedores de servicios en la nube. Anthropic, por su parte, ha asegurado que sigue las prácticas contables establecidas.

Lo cierto es que el mundo financiero está muy pendiente de ambas compañías. De la evolución de sus cuentas depende buena parte del crecimiento de la IA, inmersa en inversiones multimillonarias, de las que cada día surgen dudas sobre su rentabilidad, al menos en el medio plazo.

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