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Hipra rompe el techo de los 500 millones y busca ser referente de la autonomía biotecnológica europea

La compañía pretende exprimir su fortaleza en vacunas animales para dar un salto en medicina humana

Campus de Hipra en Aiguava, Girona. Albert Garcia

La compañía biofarmacéutica Hipra ha superado por primera vez la barrera de los 500 millones de facturación propulsada por su posición de fuerza en el sector de la sanidad animal, y se aferra a las expectativas que tiene puestas en el área de la medicina humana para seguir ganando músculo. En concreto, contempla como una próspera oportunidad de negocio la creciente inquietud geoestratégica por fortalecer la autonomía europea, también en el campo de la biotecnología. “Europa quiere reforzar su autonomía estratégica”, subraya Carles Fàbrega, director general de Hipra Human Health, aludiendo a un interés que ya ha aflorado de manera más visible en el terreno de la industria de la defensa, con la pretensión de los países de la Unión Europea de tener recursos propios de protección y no depender de Estados Unidos ni del bloque asiático. Europa toma la misma senda en el campo de la biomedicina y esa es la palanca donde se apoya Hipra para dar el siguiente salto de escala. “Se quiere asegurar que medicamentos críticos se desarrollan aquí porque así Europa no dependerá de socios externos”, explica Fàbrega.

Con una plantilla de 2.900 trabajadores, Hipra manifiesta que sigue con la necesidad de reclutar personal y contabiliza por lo menos “250 vacantes”. El plan de expansión pivota sobre la voluntad de crecer en el terreno de las vacunas y remedios para humanos, arrancando fuerte con la comercialización sin restricciones de su vacuna para la covid, Bimervax, una vez que se vayan cumpliendo los contratos de exclusividad que las grandes farmacéuticas firmaron con los países en plena crisis del coronavirus.

El año 2027 tiene que marcar un punto de inflexión en este sentido. Hay terreno fértil para sembrar, porque de momento solo nueve países, España es el mayor comprador, han adquirido dosis de la vacuna contra la covid-19 desarrollada por la compañía que tiene la sede en Amer (Girona).

Hipra creó su división de salud humana en 2020, pero toda su apuesta en este segmento se hace sin desatender lo que ha sido el pilar de la empresa durante medio siglo: tratamientos y medicamentos para optimizar la producción animal y la ganadería de porcino, rumiantes y avícola. Produce el 7,4% de todas las vacunas para animales de producción que se venden en el mundo. “El negocio de veterinaria es el motor de la empresa”, concede Carles Fàbrega, y desglosa que aportó 490 millones de euros a la última facturación.

Un quebradero de cabeza para los técnicos es la investigación para encontrar una fórmula –inexistente en Europa– contra la peste porcina africana (PPA), cuyo brote afecta a Cataluña desde noviembre pasado y ha puesto en jaque las exportaciones del potente sector porcino catalán. En Hipra reconocen que el antídoto contra la peste “no verá la luz pronto” porque es de una extrema complejidad.

“La parte de innovación y desarrollo es fundamental para nosotros”, destaca David Maldonado, director financiero de Hipra. “La inversión en I+D siempre ronda entre el 13% y el 14% de la facturación”, concreta. El campus de investigación que ha levantado la empresa en las afueras de Girona prevé una inversión de 550 millones de euros. Está en la segunda fase de despliegue y, hasta ahora, se han gastado unos 170 millones de euros.

La compañía, fundada en 1971, ha crecido dando pasos de gigante, en 1991 tenía 100 trabajadores y en 2016, 1.300, sin que la familia Nogareda perdiera nunca el control de accionariado. La facturación del año pasado, según datos presentados este lunes, asciende a 516 millones de euros, y el 85% del negocio se sustenta en el mercado exterior. El beneficio neto fue de 53,9 millones.

La dirección de Hipra califica como “excelente” la actividad de su división veterinaria durante el último ejercicio. David Caballero, director general de Salud Animal, pone en valor un aumento de las ventas del 14%, lo que se tradujo en una aportación de 60 millones de más a la facturación, en comparación con el ejercicio anterior.

Mientras, en la división de salud humana se destaca el proyecto Speedcell, cofinanciado por la UE y que tiene como objetivo acelerar el desarrollo y la producción de productos biológicos, “permitiendo una respuesta rápida a las emergencias sanitarias”. Carles Fàbrega apunta que los avances de la empresa en salud humana “se producen en un momento clave para la tecnología europea”. La competencia es potente pero el mercado es apetecible. “Estamos construyendo capacidades y posicionamiento a largo plazo, y los resultados obtenidos confirman que avanzamos en la dirección correcta”, remacha Fàbrega.

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