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MasOrange dice adiós a la red de Movistar para ahorrar costes

La operadora dejará de usar la infraestructura móvil de Telefónica aunque mantiene el contrato para zonas con poca cobertura

Sede de MasOrange en Madrid.Masorange

MasOrange ha iniciado formalmente en este mes de febrero el proceso técnico para desconectar a sus clientes de la infraestructura móvil de Movistar, poniendo fin a una alianza de red que se ha extendido durante una década, heredada de la antigua MásMóvil antes de su fusión con Orange en 2024. Este movimiento, que afecta tanto a los usuarios de MásMóvil como a sus distintos operadores móviles virtuales (OMV) como Pepephone o Yoigo, no representa ún...

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MasOrange ha iniciado formalmente en este mes de febrero el proceso técnico para desconectar a sus clientes de la infraestructura móvil de Movistar, poniendo fin a una alianza de red que se ha extendido durante una década, heredada de la antigua MásMóvil antes de su fusión con Orange en 2024. Este movimiento, que afecta tanto a los usuarios de MásMóvil como a sus distintos operadores móviles virtuales (OMV) como Pepephone o Yoigo, no representa únicamente un ajuste técnico, sino que constituye una importante jugada financiera debido al ahorro de costes.

La compañía usará a partir de ahora la red de Orange en lugar de la de su rival poniendo fin al pago de la mayor parte del alquiler mayorista de la red de Telefónica que daba cobertura completa o parcial a las distintas marcas del grupo MásMóvil. No obstante, el contrato mayorista sigue vigente con el objetivo de seguir ofreciendo la cobertura de Movistar en zonas donde MasOrange no tiene cobertura propia.

Tras la toma de control total por parte de Orange sobre el 50% que aún estaba en manos de fondos de inversión en diciembre de 2025, la nueva directiva encabezada por Meinrad Spenger ha acelerado los planes para eliminar duplicidades y costes externos. La dependencia de la red de Telefónica, que en su día fue la piedra angular que permitió a Yoigo y MásMóvil expandirse de forma agresiva, se ha convertido ahora en un lastre financiero que la compañía quiere recortar al mínimo aprovechando la cobertura de las redes propias.

Este proceso está priorizando en sus primeras fases a las segundas marcas y a los operadores móviles virtuales que integran el conglomerado, como es el caso de Pepephone, Telecable y las líneas heredadas de la etapa previa de Yoigo. Desde principios de este mes de febrero, cualquier nueva alta tramitada en estas operadoras nace ya sin el acceso por defecto a la red de Movistar. La compañía confía plenamente en su despliegue de red propia, que tras las inversiones masivas de 2024 y 2025, ya cubre al 99% de la población española en tecnologías 4G y ha alcanzado una madurez en 5G, especialmente tras la liberalización total de la banda de 700 MHz.

“En las antiguas marcas de MásMóvil que están bajo el paraguas de MasOrange estamos optimizando el uso de la red 4G de Movistar porque nuestros clientes ya disponen de cobertura completa a través de la red de MasOrange (4G, 5G SA, 5G Advanced, según cada caso), una red propia, moderna y de altas prestaciones con el compromiso de que todos los clientes tengan siempre la mejor experiencia posible”, señalan fuentes de la compañía.

Cobertura en zonas rurales

Sin embargo, el grupo es consciente de la compleja orografía española y de la existencia de zonas rurales o de difícil acceso donde la red de Orange todavía no garantiza una estabilidad absoluta. Por ello, la desconexión contempla excepciones geográficas estratégicas. En estos denominados puntos negros, MasOrange mantendrá el refuerzo de la red de Movistar de manera residual y bajo demanda. Esta capacidad de roaming nacional solo se activará en coordenadas específicas donde la calidad del servicio propio caiga por debajo de los estándares mínimos de excelencia, asegurando así que ningún cliente, por muy remota que sea su ubicación, se quede sin conexión durante este periodo de transición.

La principal causa de esta desconexión son las sinergias de costes en las que MasOrange tiene marcado el ambicioso objetivo de alcanzar los 500 millones de euros en ahorros operativos para el cierre de 2026. La partida más pesada en este plan de ahorro es, precisamente, el alquiler de red. Al dejar de pagar las facturas mensuales a Telefónica por el uso de sus torres y espectro, MasOrange retendrá en su balance una cifra que oscila entre los 230 y los 300 millones de euros al año.

El cronograma de esta desaparición del soporte externo ha sido planificado según un calendario preciso. Tras completar el apagado de la red propia de Yoigo en agosto de 2025 y la reciente integración de LycaMobile en la estructura de Llamaya para simplificar el mapa de marcas, el inicio de la desconexión masiva en febrero de 2026 marca una hoja de ruta que establece que casi el 100% de la base de clientes del grupo opere exclusivamente bajo la red MasOrange para finales de este año, convirtiéndose así en el operador con la red propia más integrada y optimizada del país.

Para el usuario final, la promesa de la compañía es que este cambio sea totalmente imperceptible en el día a día. No será necesario acudir a ninguna tienda, llamar al servicio de atención al cliente ni solicitar un cambio de tarjeta SIM; la transición se realiza de forma remota y transparente a través de actualizaciones en el registro de la red. No obstante, los clientes más observadores notarán pequeños cambios, como la desaparición de la indicación de red de respaldo en la pantalla de sus smartphones o una mejora notable en la autonomía de sus dispositivos. Esto se debe a que el terminal gastará menos energía al no tener que estar constantemente escaneando y saltando entre dos redes diferentes para encontrar la mejor señal, un proceso conocido como handover que solía ser una fuente común de consumo de batería y pequeños cortes en las llamadas.

Las RANco como alternativa

Para Telefónica, este movimiento supone un desafío significativo en su división mayorista. La pérdida de MásMóvil como cliente principal deja un hueco importante en sus ingresos por alquiler de infraestructuras. Aunque la operadora azul ha intentado mitigar este impacto con la captación de otros actores, como el reciente acuerdo con Avatel que se materializó en enero de este mismo año, la magnitud del tráfico de datos y voz que movía el grupo MasOrange es difícil de sustituir a corto plazo.

Pero la operadora que dirige Marc Murtra no solo busca nuevos acuerdos mayoristas sino que, como sus rivales, también apuesta por el ahorro de costes. Vodafone España ha avanzado que impulsará la creación de RANCos (Radio Access Network Company) tanto con Telefónica como con MasOrange, empresas conjuntas de infraestructuras de red móvil que va revolucionar la eficiencia operativa en el mercado ya que serían las primera de este tipo en España. Esta entidad gestionará de forma compartida los activos de la red de acceso (principalmente las torres y los equipos de radio) de ambas compañías, cubriendo aproximadamente el 40% de la población española, con un enfoque especial en zonas de tamaño medio y áreas rurales. Se trata de una sociedad creada específicamente para gestionar la red de acceso de radio, es decir, toda la parte "física" e inteligente que permite que el móvil se conecte a una antena. Hasta ahora los operadores han vendido los emplazamientos, la parte pasiva de la red, a las denominadas TowerCos como Cellnex, pero manteniendo el control de la parte inteligente de la red.

El objetivo principal de esta alianza es optimizar las inversiones necesarias para la expansión del 5G, evitando la duplicidad de torres en el territorio y permitiendo a ambas operadoras reducir drásticamente sus costes de mantenimiento y energía en un momento de alta presión competitiva tras la consolidación de MasOrange. A diferencia de una fusión completa, la RANco permitirá a las tres operadoras principales compartir la carretera (la infraestructura física) mientras mantienen su total independencia en el servicio (las tarifas, los datos y la atención al cliente).

El plan anunciado por Eamonn O'Hare, consejero delegado de Zegona, propietario de Vodafone España, es vender una parte minoritaria de esta nueva empresa a un inversor financiero para hacer caja, replicando el modelo que ya hicieron con la fibra. El plan pone bajo presión a las torreras como Cellnex o American, porque si los operadores se unen en una RANco, tienen mucha más fuerza para negociar los alquileres de los mástiles.

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