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Peter Oppenheimer (Goldman Sachs): “Tener cierta exposición a Europa resulta bastante atractivo, hay más oportunidades de valor”

El experto aconseja diversificar entre tecnológicas e infraestructuras de energía y muestra su interés por España. No cree que la guerra de Irán vaya a desestabilizar el crecimiento, pero avisa de cierta complacencia en el mercado

Peter Oppenheimer, estratega jefe de renta variable global y director de investigación macroeconómica para Europa de Goldman Sachs. SAMUEL SÁNCHEZ

Goldman Sachs es referente indiscutible en la industria financiera y de inversión global, una influencia en la que Peter Oppenheimer tiene bastante que ver. Es el estratega jefe de renta variable global y director de investigación macroeconómica para Europa del gigante estadounidense, al que se incorporó en 2002. Pese a la guerra, justifica el alza bursátil hasta máximos en los beneficios empresariales y el tirón de la IA. Oppenheimer sobrepondera la renta variable y confía en que el estrecho de Ormuz se reabra a mediados de junio, pero advierte que el mercado está siendo demasiado complacient...

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Goldman Sachs es referente indiscutible en la industria financiera y de inversión global, una influencia en la que Peter Oppenheimer tiene bastante que ver. Es el estratega jefe de renta variable global y director de investigación macroeconómica para Europa del gigante estadounidense, al que se incorporó en 2002. Pese a la guerra, justifica el alza bursátil hasta máximos en los beneficios empresariales y el tirón de la IA. Oppenheimer sobrepondera la renta variable y confía en que el estrecho de Ormuz se reabra a mediados de junio, pero advierte que el mercado está siendo demasiado complaciente con el alza de rentabilidad de los bonos, en su opinión el gran foco de riesgo para la Bolsa.

Pregunta. ¿Por qué sobrepondera la renta variable pese a la gran incertidumbre actual?

Respuesta. A muy corto plazo, creo que existen algunos riesgos, porque se ha producido una subida muy pronunciada en poco tiempo y los mercados se han concentrado en gran medida en dos sectores: las empresas tecnológicas y las energéticas. Pero a medio plazo, seguimos bastante seguros del crecimiento económico mundial. No creemos que la guerra en Irán vaya a desestabilizar el ciclo económico y, en general, si las economías crecen, los beneficios crecerán y eso generará una rentabilidad al alza para los mercados de renta variable.

P. ¿Cuáles son esos riesgos a corto plazo? ¿Cuál podría ser el detonante de una corrección?

R. Hay dos posibles factores desencadenantes a corto plazo. Uno de ellos es que la interrupción del suministro de petróleo se prolongue hasta la segunda mitad del año. Hasta ahora, aunque se ha notado un efecto en forma de mayor inflación y menor crecimiento, no ha sido muy drástico, en parte porque ha habido grandes reservas de petróleo a nivel mundial que han ayudado, pero estas reservas excedentarias se están agotando drásticamente. Así que, si el estrecho de Ormuz permanece cerrado más allá de mediados de junio es probable que veamos nuevas subidas en los precios del petróleo, y eso empezará a ejercer más presión al alza sobre la inflación y a la baja sobre el crecimiento. Y eso es algo que los mercados de valores no están reflejando plenamente como un riesgo.

P. ¿Cuál sería el otro detonante?

R. El otro riesgo potencial es lo que estamos viendo en los mercados de bonos del Estado, los rendimientos están subiendo en todo el mundo. Y eso está socavando la valoración de las acciones, porque cuanto más altos son los tipos de interés, menor es el valor de las tasas de crecimiento futuras esperadas. No creo que haya riesgos tan grandes procedentes del sector tecnológico en este momento, porque, aunque hemos visto un fuerte repunte de las empresas tecnológicas en los últimos meses, esto realmente refleja un crecimiento muy sólido de los beneficios, sobre todo en el caso de las empresas más grandes de Estados Unidos. Aunque los precios de las acciones han subido mucho, las valoraciones no han aumentado de forma drástica.

P. Habla de los riesgos, ¿ve oportunidades?

R. La tecnología sigue funcionando bien, pero lo que está ocurriendo como consecuencia de los avances en inteligencia artificial es que, por primera vez realmente desde que se desarrolló Internet a finales de la década de 1990, las grandes empresas tecnológicas se ven obligadas a gastar mucho dinero en infraestructura, y ese gasto en infraestructura —en centros de datos, en capacidad energética, en distribución de energía— coincide con un periodo en el que los gobiernos tienen que gastar más dinero en su propia infraestructura y en defensa, por ejemplo. Eso está dando lugar a un aumento de las tasas de crecimiento en los sectores industriales más tradicionales, incluidos los servicios públicos y las telecomunicaciones, así como las empresas energéticas, que llevaban muchos años rezagadas en cuanto a rendimiento de mercado. Se está produciendo una diversificación de las oportunidades, lo que también ayuda a explicar por qué Europa está disfrutando de la recuperación de sus mercados bursátiles, a pesar de tener muy poca exposición al sector tecnológico.

P. ¿Es momento entonces de recoger beneficios en tecnología y virar hacia infraestructuras o defensa?

R. No creo que sea una cosa o la otra, sino más bien una combinación de ambas. Lo que estamos viendo ahora es una ampliación de las oportunidades. Ahora estamos obteniendo una distribución más equitativa de la rentabilidad entre diferentes zonas geográficas y diferentes sectores, lo que ofrece a los inversores una mejor oportunidad para diversificar sus exposiciones y sus riesgos. Tenemos sobreponderación en renta variable, recomendamos sectores de crecimiento relacionados con la tecnología, donde creemos que la demanda sigue creciendo muy rápidamente, junto con sectores de la economía tradicional que respaldan este tipo de infraestructura.

P. ¿Y qué pasa con todo este análisis si se prolonga el cierre de Ormuz en verano? ¿Cuál sería su peor escenario para el mercado?

R. Los riesgos están aumentando. Partimos de la hipótesis de que el Estrecho se abrirá a mediados de junio y de que se producirá un aumento gradual del suministro energético, lo que contribuirá a que los precios del petróleo bajen a finales de año hasta situarse en torno a los 90 dólares. Pero existe el riesgo de que, si el conflicto se prolonga hasta la segunda mitad del año y las reservas mundiales de petróleo se agotan, se produzca otra gran subida de los precios, lo que aumentaría los riesgos para los mercados de crédito y de renta variable, que en este momento están descontando una probabilidad muy baja de que se produzca una recesión. Ese es probablemente el mayor riesgo para la segunda mitad del año.

P. ¿Está siendo el mercado bursátil complaciente en exceso con el cierre de Ormuz y el riesgo de recesión?

R. Bueno, creo que el mercado se muestra bastante complaciente ante el aumento de los rendimientos de los bonos. Creo que reflejan, en parte, una mayor prima por la inflación, ya que los precios del petróleo se mantienen altos, pero también reflejan los crecientes déficits que tienen los gobiernos de todo el mundo. Eso está creando competencia entre los gobiernos para obtener financiación, lo que está elevando el coste de ese endeudamiento. Esa es la fuente de mayor riesgo para los mercados de renta variable.

P. La economía está resistiendo de momento frente al alza del petróleo. ¿Y Donald Trump? ¿Cuánto tiempo podría consentir unos precios elevados de la gasolina con las elecciones legislativas en noviembre?

R. Todas las partes tienen motivos para que la guerra termine y que no se produzca una nueva escalada de los combates. La economía estadounidense es sensible al aumento del petróleo y hay elecciones a finales de este año, por lo que EE UU quiere llegar a una resolución. Pero, por supuesto, la economía iraní está extremadamente débil y a ellos también les interesa llegar a un acuerdo. Y en cuanto a los chinos, que son los mayores compradores de petróleo iraní, dependen en gran medida de las exportaciones, por lo que necesitan que la economía mundial crezca. Así que creo que todas las partes tienen interés en que se alcance una solución y por eso esperamos una cierta apertura del suministro a mediados de este año.

P. Europa está más expuesta a una crisis energética que EE UU, ¿es más aconsejable invertir en Bolsa americana antes que en europea?

R. Europa tiene una economía mucho más débil y ya era más débil que la de EE UU al inicio de esta guerra, por lo que el punto de partida del crecimiento es mucho más bajo; además, depende en mayor medida de las fuentes de energía importadas. Dicho esto, creo que hay más oportunidades de valor en Europa, los mercados bursátiles europeos están dominados por empresas de carácter bastante global. Por lo tanto, como parte de una estrategia diversificada, creemos que tener cierta exposición a Europa resulta bastante atractivo, junto con inversiones en algunas economías emergentes y en Asia. Existe una demanda masiva de ampliar y mejorar las infraestructuras en Europa para apoyar el crecimiento de las nuevas tecnologías, pero también en materia de infraestructuras energéticas y generación de energía. Además, estamos asistiendo a un gran aumento del gasto en defensa en muchos países europeos.

P. ¿Y España? ¿Ve interesante el mercado español?

R. Sí, creo que España se encuentra en una buena posición porque tiene una gran exposición a sectores del mercado que nos gustan. Por ejemplo, tiene una gran ponderación en el sector bancario, y llevamos bastante tiempo siendo muy optimistas con respecto a los bancos europeos. Estamos experimentando un crecimiento económico continuado porque los balances de las empresas son sólidos. Además, como los tipos de interés a largo plazo han subido, la capacidad de los bancos para realizar préstamos rentables ha mejorado. La Bolsa española tiene mucha exposición a los servicios públicos, que son atractivos y están viendo buenas oportunidades de crecimiento, especialmente en la inversión en energías renovables, ámbito en el que España es líder indiscutible.

P. La Bolsa lleva años de ciclo alcista a pesar de acontecimientos como la guerra de Ucrania, la espiral inflacionista, la creciente deuda soberana, los riesgos geopolíticos, ahora la guerra de Irán...¿Cree que el mercado se está desconectando de la realidad?

R. Ha habido momentos durante esas crisis en los que los mercados bursátiles han caído mucho. Ocurrió al principio de la invasión de Ucrania, y también cuando se anunció el aumento de los aranceles estadounidenses. Y ocurrió también al comienzo de esta guerra. Y se han recuperado porque, en el fondo, seguimos teniendo crecimiento económico y no hemos entrado en recesión; al fin y al cabo, los mercados bursátiles se alimentan del crecimiento económico, sobre todo del crecimiento económico nominal. Y si nos fijamos en el PIB nominal —es decir, el PIB en términos reales más la inflación—, este año es más alto a nivel mundial que el año pasado. Y eso está impulsando los beneficios empresariales y los mercados de valores. Así que la razón fundamental por la que los mercados de valores han subido no es porque haya una desconexión, sino porque la actividad económica se ha mantenido resistente ante estas crisis. El sector empresarial en general cuenta con balances sólidos, mientras que los hogares disponen de muchos ahorros, especialmente en Europa y el desempleo es bastante bajo.

P. Hace meses se habló con insistencia del fin del excepcionalismo americano, ¿cree que ha habido un verdadero punto de inflexión o, por el contrario, el sentimiento inversor hacia EE UU en realidad apenas ha cambiado?

R. Estados Unidos sigue registrando un crecimiento económico muy sólido y lidera a nivel mundial la revolución de la inteligencia artificial, lo que lo hace atractivo para los inversores extranjeros que desean acceder a ese crecimiento. Así que EE UU sigue atrayendo mucho capital extranjero y, en ese sentido, creo que es excepcional porque tiene una economía más flexible que tiene más éxito que en otras partes del mundo. Dicho esto, el Gobierno de EE UU tiene un enorme déficit que necesita financiar, por lo que tiene que seguir atrayendo capital extranjero, y el dólar, que llevaba muchos años subiendo, empezó a debilitarse un poco el año pasado, lo que creo que es un reflejo de la actitud de otros inversores de todo el mundo, en Asia y Europa. Estos también están buscando oportunidades de inversión en sus propias regiones.

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