Evolución del mercado de trabajo en España
Miles de personas
Tasa de paro
En % de población activa

La Encuesta de Población Activa (EPA)

Antes de 1976

Años 50 y 60: las tasas de actividad y ocupación son bajas. La escasa capacidad productiva causa un paro creciente. El Plan de Estabilización de 1959 cierra empresas y provoca despidos. Casi dos millones de españoles emigran al extranjero. Se retrasa la edad de entrada al trabajo por el aumento de años de estudio. Y la mujer no cuenta en la demanda de empleo (aunque muchas trabajan en negro). La baja demanda contiene la tasa de paro.
Otros cambios en este periodo:
1. Baja la población ocupada agrícola. Más de dos millones emigran a las ciudades.
2. Suben los porcentajes de población ocupada en los sectores secundario y terciario.
2. Aumenta ligeramente la tasa de ocupación femenina.

Entre 1976 y 1985

Baja la tasa de actividad masculina y sube la femenina. Ésta se dispara 10 puntos entre 1985 y 1995, cuando se consolida la incorporación de la mujer al mundo laboral. Entre 1976 y 1999 se completará la pérdida de ocupación agraria iniciada en los años 50 y 60.
Entre 1976 a 1985, la población ocupada disminuye en 1,9 millones de personas (14,8%). Influyen la crisis del petróleo, la subida de los salarios y una política de tipos de interés altos. En 1985 la tasa de paro llega al 21,5%.

Entre 1986 y 1990

Recuperación de la actividad, sobre todo en del sector de la construcción. El empleo crece en 1 millón de personas, pero la expansión no dura. El gasto público excesivo hace que se dispare el déficit. Entre 1990 y 1994 se pierde todo el empleo creado en años anteriores. En 1994, trabajan 12 millones de personas –1,4 millones menos que en 1974–, de una población con seis millones de personas más. La población activa es de 17 millones de personas. Primera etapa de crecimiento que refleja la encuesta.

Entre 1997 y 2007

En 1976 la tasa de actividad juvenil rondaba el 60%. En 1997, esta tasa había caído a mínimos (26%) y desde ese año crecerá hasta situarse en el 35% en 2007, antes del comienzo de la crisis. En estos 10 años de expansión, muchos jóvenes abandonaron los estudios para incorporarse a empleos no cualificados. Se crearon 5,5 millones de empleos que requerían mínima o ninguna formación (1,4 millones se crearon en el sector de la construcción y en el inmobiliario), y que desaparecerán después durante la recesión, disparando la tasa de paro juvenil por encima del 50%.

Año 2012

El 10 de febrero, el Gobierno de Mariano Rajoy aprueba la Reforma Laboral. Ésta reduce las indemnizaciones por despido, aumenta el número de causas para el despido objetivo (pueden ser económicas, organizativas, técnicas o de producción) y elimina la autorización previa de la Administración para efectuar un ERE.
Por otra parte, desde el tercer trimestre, se inicia un descenso de la población activa. En 2013 se reduce en 425.000 personas. Algunas causas son la disminución de la población entre 16 y 64 años, sobre todo por la salida de gente del país; el aumento del número de jubilados, el aumento del número de menores de 25 años que cursan estudios y el desánimo entre los inactivos.

Año 2014

El mercado laboral vuelve a crear empleo. Sin embargo, esto viene acompañado de un aumento de la precariedad: Devaluación salarial, reducción del coste del despido y repunte del empleo a tiempo parcial y de la temporalidad. Más de la mitad de las horas extraordinarias no se pagaron en este año. También baja el número de horas trabajadas en el segundo semestre respecto al año anterior.
El 20 de enero de 2015, la OIT predice un descenso del paro hasta 2019, pero a un ritmo demasiado lento: tres puntos hasta 2019. España recuperaría la situación laboral anterior a la crisis en 2023, pero con empleo de peor calidad.

Año 2015

Al final de la legislatura de Mariano Rajoy, la tasa de paro es del 20,9% (el Gobierno esperaba un 22%). La tasa de actividad es más baja que al principio del periodo, que era del 60%. La tasa de temporalidad supera el 25%, mostrando que el crecimiento se da por la vía del trabajo temporal, el que antes se destruye en las recesiones. Por sectores, el empleo nuevo en 2015 (el mejor año de la legislatura) se concentró en los servicios (421.500 empleos, frente a 24.600 en industria). En cuatro años sólo se crea empleo en servicios. En industria se pierden casi 100.000 empleos. El empleo femenino disminuye, concretamente el indefinido (-56.000 empleos); aumenta el número de mujeres desempleadas y cae la población activa femenina. La devaluación salarial también afecta más a las mujeres.

Año 2016

En 2016, el desempleo se redujo en 541.700 personas. Con estos datos el desempleo se sitúa ahora en niveles de finales de 2009. La creación de empleo se ha ralentizado: En 2014 se crearon los primeros 433.900 puestos de trabajo desde el inicio de la crisis. En 2015, fueron 525.100 empleos. 2016 creó menos puestos, 413.900, todos ellos del sector privado, principalmente del sector servicios, como es habitual. Más temporales que indefinidos y más a tiempo completo que a tiempo parcial. El sector público destruyó 14.600 empleos. La población activa se redujo: en 2016 127.800 personas dejaron de buscar empleo, lo que explica también el descenso del paro. Se crearon más puestos de trabajo masculinos, y la tasa de paro de estos sigue siendo menor que la femenina, 17,22% frente a 20,25%.

Año 2017

El último trimestre de 2017 no fue bueno pese a la recuperación económica. El paro se redujo en 2017, pero un 11% menos que en 2016. El dato destrucción de empleo del cuarto trimestre (50.900) fue el peor desde 2013. El número de parados creció en 34.900 personas, el peor dato desde 2012. Además la calidad del nuevo empleo es mala: la tasa de temporalidad subió al 26,7% y es el empleo que protagoniza la recuperación. Otra constante es el desempleo femenino, mayor que el de los hombres. Estos son el 54,4% de la población ocupada y se llevan la mayor parte de la caida del desempleo en 2017: 274.500 hombres frente a 196.700 mujeres. Además, el 73,09% del trabajo a tiempo parcial está desempeñado por mujeres. También cayó por tercer año consecutivo la media de horas trabajadas: 33,7 horas.

Primer trimestre de 2018

124.200 ocupados menos (55.200 hombres y 69.000 mujeres), la mayor caída desde 2014. 29.400 parados más (20.100 hombres y 9.300 mujeres), la mayor subida desde 2013. Sube el número de trabajadores temporales y la tasa de temporalidad se sitúa en el 26,1%. Cae la población activa: 94.700 personas menos. La ocupación en el sector público en 31.000. En el sector privado se reduce en 155.200. Los asalariados disminuyen este trimestre en 130.300. Afecta mayoritariamente a los contratos temporales (128.900 menos), afectados por la finalización de la campaña de Navidad. Por edad, sube el empleo en los grupos de 40 a 44 años, de 45 a 49 años (el que más aumenta) y de 55 y más. En cambio, por debajo de los 40 años la ocupación baja.

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Encuesta de Población Activa Los años 50 y 60 se caracterizaron por la emigración al exterior en busca de trabajo Cae la tasa de actividad masculina Los jóvenes dejan los estudios por empleos no cualificados Aumenta la temporalidad Cae la población activa femenina Tasa de temporalidad Horas trabajadas

Fuente: INE y elaboración propia

ALEJANDRO MERAVIGLIA / CINCO DÍAS