Evolución histórica de la deuda
pública en España
En % de PIB

La deuda pública

La deuda pública es uno de los principales indicadores para medir la salud financiera de un país. España se caracterizó por mantener un bajo nivel de deuda pública antes de la crisis económica, lo que ofreció un colchón importante cuando la situación se torció. El incremento del déficit público, el rescate bancario y los mecanismos de liquidez son tres factores que han disparado el nivel de deuda pública. El pasivo llegó a rebasar el nivel del 100% del PIB en 2014, algo nunca visto en un siglo. Ahora, las previsiones indican que la deuda pública se reducirá lentamente.

1909.

España llega al final del siglo XIX con la guerra de Cuba y Filipinas, la derrota frente a Estados Unidos y la pérdida de las provincias ultramarinas. El país pierde peso en el escenario internacional
Al acabar la guerra en 1898, el volumen de deuda interior es enorme. Con la deuda cubana, asumida por España en la paz de París, alcanza el 123,6% del PIB.
El 4 de marzo de 1899, se forma un gobierno presidido por Francisco Silvela, con Fernández Villaverde como ministro de Hacienda. Acometen una reestructuración de la deuda que logra reducirla al 76,7%.

1915-1920.

Crisis de la monarquía constitucional. La neutralidad española durante la Gran Guerra origina un auge económico y empresarial. Crece el comercio exterior gracias a productos como el hierro vasco, el carbón asturiano o el transporte por mar. Saldo muy positivo en la balanza comercial. El excedente se aprovecha para nacionalizar deuda exterior. Crece la banca, que empieza a intervenir en la industria.
Al mismo tiempo, la exportación dispara la inflación de bienes básicos. Los salarios crecen, pero por debajo del IPC, dando lugar a tensiones sociales. La deuda pública baja a mínimos.

1923-1930.

Crecimiento (PIB: +3% anual) y modernización (la agricultura pierde peso). Más población (+1% anual). Expansión industrial (+5,5% anual). Protagonismo de la banca. Más importaciones. La política económica de la Dictadura, proteccionista e intervencionista, intensifica los nacionalismos. Ambicioso plan de obras públicas (ferrocarril, carreteras, obras hidráulicas). Más gasto público. Fracasa la reforma fiscal de José Calvo Sotelo (Impuesto de Rentas y Ganancias); la subida salarial no aumenta el poder adquisitivo. El creciente déficit presupuestario se cubre con emisiones de deuda pública (más de 4.500 millones de 1923 a 1930).

1931-1936.

Gran inestabilidad política. Impacto de la crisis económica internacional, reducción de las exportaciones, retorno de emigrantes y reducción de las remesas recibidas del exterior. Caen las inversiones extranjeras. Malas expectativas empresariales.
Reformas fallidas: La reforma fiscal de Carner (20-12-1932) para lograr una mayor equidad en la carga fiscal y aumentar la recaudación. El cambio político da al traste con ella.
La reforma agraria (14-9-1932) para lograr un reparto más equitativo de la tierra, mejor nivel de vida para los jornaleros y más estabilidad social.
La depresión es débil y corta (en 1934 ya se había recuperado el PIB de 1930) y sus efectos son atenuados. La economía española se ve protegida de la crisis por su atraso (gran influencia de la agricultura tradicional), su relativo aislamiento, la no adscripción al patrón oro, la depreciación de la peseta, y el incremento del consumo privado.

1939-1941.

Tras la Guerra Civil, José Larraz López, Ministro de Hacienda en el Segundo Gobierno nacional (primero tras el conflicto), restablece el pago de la deuda y logra una relativa normalidad presupuestaria.

Entre 1940 y 1942.

Déficit elevado, por el pago atrasado de gastos incurridos durante la guerra. Política de fuerte restricción del gasto. La deuda pública en circulación cae de los 12.556 a los 11.369 millones, pero se dispara la inflación.

En 1945.

Drástica caída de la deuda por el intenso proceso inflacionista y el consiguiente exceso de dinero en el mercado.

Decada de 1960.

España es, con Portugal, el país más pobre de Europa. En 1959 el gobierno elabora el Plan de Estabilización para lograr estabilidad económica, equilibrio de la balanza de pagos y fortalecer la moneda. El plan supone la salida de la autarquía. A la vez, recorta el gasto público con una política de austeridad. Se frena la inflación y se recuperan las reservas de divisas, pero, entre 1958 y 1960, se frena el crecimiento, se congelan los salarios, caen el consumo y la inversión y aumenta el paro. Ésto causa la emigración en busca de trabajo. A partir de 1964, se suceden los Planes de Desarrollo, para favorecer el crecimiento de la industria.

1973.

Primera crisis del petróleo. Fin del crecimiento iniciado en 1960.

Octubre de 1975.

Marruecos ocupa el Sahara y España cede para evitar el conflicto.

20 de noviembre de 1975.

Muere el dictador Francisco Franco. El Consejo de Regencia asume las funciones de la jefatura del Estado. El endeudamiento público alcanza mínimos históricos.

22 de noviembre.

Juan Carlos I es coronado rey de España.

3 de julio de 1976.

Adolfo Suárez (UCD) es nombrado el primer presidente de la Democracia.

1977.

Depresión. Se estanca la actividad, sube la inflación y la deuda exterior. La deuda pública se triplica en dos años.

Julio de 1977.

Se devalúa la peseta un 24,87% frente al dólar y se consigue un saldo exterior positivo que desaparece con nuevas subidas del petróleo (1979)

25 de octubre.

Pactos de la Moncloa del Gobierno y los principales partidos políticos del Parlamento, con el apoyo de las asociaciones empresariales y CC OO y el rechazo de UGT y CNT.

29 de diciembre de 1978.

Entra en vigor la Constitución Española.

29 de enero de 1981.

Dimite Adolfo Suárez. La economía española sufre los efectos de la segunda crisis energética (1979-1980), pero también de la oposición de los sectores menos progresistas a las reformas del Gobierno.

23 de febrero.

Intento de golpe de Estado perpetrado por mandos militares.

26 de febrero.

Leopoldo Calvo-Sotelo (UCD), es nombrado presidente del Gobierno.
En estos años, aumenta el gasto: social, de la Administración, por el desarrollo del Estado de las Autonomías; y en intereses sobre la Deuda Pública emitida para financiar el fuerte déficit.

28 de octubre de 1982.

El PSOE gana por mayoría absoluta. Felipe González, presidente del Gobierno. Se acentúa el carácter restrictivo de la política monetaria. Sin embargo, en esto años crece el déficit y, en consecuencia, la deuda para financiarlo.

23 de febrero de 1983.

Expropiación de Rumasa.

1986.

España entra en la Unión Europea. Se acelera el crecimiento de la economía. Fuerte incremento de la inversión extranjera. Crece la inversión pública en infraestructuras, sobre todo a raíz de las Olimpiadas de Barcelona y la Exposición Universal de Sevilla de 1992. Aumenta el consumo. Baja la deuda.

1993.

Crisis económica originada en 1990 por la burbuja inmobiliaria en Japón y agravada por la Guerra del Golfo. La recesión tarda en llegar a España por la gran inversión pública realizada entre 1990 y 1992. A partir de 1993, crece el desempleo hasta al 24% y caen los beneficios y la inversión de las empresas. La deuda pública, impulsada por la inversión en los fastos del 92, se acerca a los 30 billones de pesetas.

13 de mayo.

Se devalúa la peseta por tercera vez en 9 meses. Se dispara el déficit.

28 de diciembre.

El Banco de España interviene Banesto, que tiene un agujero patrimonial de 600.000 millones de pesetas.

1996.

La deuda crece desde 1993 debido a la crisis económica. España soporta las tasas de paro y de morosidad más altas de su historia.

4 de mayo.

José María Aznar (PP), es nombrado nuevo presidente del Gobierno. Durante su mandato se sistematizan las privatizaciones, lo que reduce la deuda desde el 67,4% hasta el 63%. Ésta bajará hasta el 60%, condición para entrar en el euro en 1997.
Durante este año se privatizan compañías como Repsol, Argentaria, Gas Natural o Telefónica, a las que seguirán muchas otras en los años siguientes.

1999.

España adopta el euro. Bajan los tipos de interés y aumenta la confianza de los inversores europeos. Se dispara la demanda de crédito para inversión inmobiliaria lo que dará lugar a la burbuja inmobiliaria.Durante este año, se rebaja el IRPF.Se reduce el gasto en protección social un 9%, hasta el 20% del PIB, frente al 27% de la media europea.

Desde 2002.

La entrada masiva de inmigrantes atraidos por la buena marcha económica alimenta el consumo, pero también refuerza aún más el crecimiento de la burbuja inmobiliaria. Entre 2000 y 2007, la aportación de los inmigrantes al PIB anual se estima en un 33% del total.

17 de abril de 2004.

José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE), nuevo presidente. se encuentra unas cuentas públicas muy saneadas, el desempleo en mínimos e ingresos elevados para el Estado.
La deuda pública sigue reduciéndose.

2007.

En 2007 el PIB de España crece un 3,8%, más que los demás países del G-7, y que la media de la UE (2,9%) y de la zona euro (2,7%). El boom inmobiliario y la fuerte expansión económica de los últimos años hacen bajar la deuda a la mitad en quince años, hasta el 36,3%, con un superávit en las cuentas del 1,9%. A finales de este año, sin embargo, la economía empieza a deteriorarse.

15 de septiembre de 2008.

Quiebra de Lehman Brothers, fuertemente afectada por la crisis de las hipotecas de alto riesgo ('subprime'). Comienza la crisis financiera. En España crece el gasto. Se desarrolla el 'Plan E', que trata de impulsar la actividad económica del país haciendo frente a la crisis con inversión, movilizando gran cantidad de dinero público. La reactivación fue insuficiente. Esta y otras partidas de gasto público impulsaron la deuda. La disminución de los ingresos del Estado fueron el detonante de la crisis de deuda soberana que se sufrió desde 2010.

Año 2008.

Se alcanza el 40,2%

2015.

En el último año del Gobierno de Mariano Rajoy, la deuda llegó al 99% del PIB, tres décimas más de lo previsto por el Ejecutivo en el último cuadro macroeconómico que presentó (98,7%) y equivalente a 1.070.279 millones de euros. El Gobierno ha ido apuntando a causas como:
1. Los elevados déficit públicos acumulados durante estos años.
2. Medidas específicas como el pago a proveedores o el Fondo de Liquidez Autonómico para que las comunidades autónomas paguen sus deudas.
3. El programa de asistencia financiera para los bancos españoles.

Tercer trimestre de 2016.

La deuda pública se resiste a bajar del 100%. Durante el mes de septiembre, el pasivo creció 2.822 millones €, hasta alcanzar 1,104 billones €. En agosto ya se había incrementado otros 1.378 millones de euros. La deuda pública ha pasado de suponer un 36,3% del PIB en 2007 a rondar el 100% actualmente. La primera vez que superó esta barrera psicológica fue en el primer trimestre de 2015, cuando llegó al 100,2% del PIB.

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Fuente: Bloomberg y elaboración propia

ALEJANDRO MERAVIGLIA / CINCO DÍAS