A Reino Unido le faltan otros dos giros totales para la estabilidad

Los inversores llegarán a la conclusión de que hará falta otro cambio de líder, y posiblemente un cambio de Gobierno

El nuevo Ministro de Hacienda británico, Jeremy Hunt, el viernes saliendo del 10 de Downing Street, en Londres.
El nuevo Ministro de Hacienda británico, Jeremy Hunt, el viernes saliendo del 10 de Downing Street, en Londres. AFP

Liz Truss ha dado un giro cataclísmico. Ha cesado a su ministro de Finanzas, Kwasi Kwarteng, y abandonado su política de reducción del impuesto de Sociedades. El microscópico mandato de Kwarteng le convierte en el canciller británico de menor duración, aparte de un predecesor que murió en el cargo. Sin embargo, tenía que irse. Su “minipresupuesto” contenía pocas de las reformas, como los cambios en las normas de planificación o la política de inmigración, que podrían haber señalado un cambio político serio. En cambio, recortó los impuestos sobre el empleo y las empresas sin aumentar los impuestos ni reducir el gasto en otros ámbitos, y suprimió alegremente el tipo máximo que solo pagan los británicos que ganan más de 150.000 libras.

El viernes, Truss prometió que la deuda pública se reducirá en proporción al PIB a medio plazo. Según el Instituto de Estudios Fiscales, debe encontrar 71.000 millones de euros al año de subidas de impuestos o recortes de gastos para alcanzar su objetivo fiscal en 2027. Restablecer un plan para elevar el tipo de Sociedades al 25% solo cubrirá un tercio de eso. Los inversores en bonos pueden estar más tranquilos con el nombramiento de Jeremy Hunt, ministro durante el Gobierno fiscalmente austero de David Cameron. Pero durante su efímera campaña por el liderazgo conservador, abogó por recortar Sociedades.

La mayoría parlamentaria de Truss depende en parte de los legisladores conservadores de las circunscripciones menos ricas del norte de Inglaterra, que podrían oponerse a los intentos de grandes reducciones del gasto. Si el renovado plan de Truss no consiguiera la mayoría, le resultaría casi imposible seguir adelante.

Independientemente de su destino político, este caos también ha herido a su partido. Los sondeos muestran a los conservadores a unos 30 puntos de los laboristas, con elecciones a finales de 2024. Puede que Truss haya dado un giro total, pero los inversores llegarán a la conclusión de que hará falta otro cambio de líder, y posiblemente un cambio de Gobierno, para recuperar la estabilidad.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías