El año que nos subimos en la noria

El estallido de la guerra trajo consigo la ampliación del crédito, la subida y posterior bajada de la deuda pública, la caída abrupta de los mercados de renta variable, pero sobre todo, supuso un cambio súbito

El año que nos subimos en la noria

Uno de enero de 2022, todo el mundo está con la resaca de fin de año tras un año “razonable” en los mercados, aunque con un tono mucho mejor en la parte final de año en la parte de renta variable, que en la de renta fija.

La situación era parecida a un lago en calma y en la que la duda estribaba en qué activo íbamos a invertir para obtener algo de rentabilidad en los perfiles conservadores. Por supuesto, el mundo hipotecario y del crédito al particular (también al ámbito de lo público y el de muchas empresas) se las seguía prometiendo “felices” con los tipos tal cual se muestran en la tabla siguiente.

 

El año que nos subimos en la noria

Llega febrero (enero fue un mes ciertamente anodino en su mayor parte, aunque los nubarrones se acercaban) y en la mitad del mes la tensión se palpaba en el ámbito geopolítico en Ucrania. El 24 del mismo mes, ya saben ustedes lo que desgraciadamente aconteció. Por cierto, un dato para el análisis, el euríbor a 3 meses apenas se había movido de los niveles de fin de año, mientras que el 12 meses a esa fecha, aunque en negativo, ya veía niveles cercanos a -0.32%.

El estallido de la guerra trajo consigo la ampliación del crédito, la subida y posterior bajada de la deuda pública, la caída abrupta de los mercados de renta variable, pero sobre todo, supuso un cambio súbito (más en Europa ciertamente que en EE.UU) de las perspectivas económicas. Quizás el más abrupto fue que aún no habíamos comenzado a ver los datos de inflación que nos han ido llegando, con niveles no vistos hace décadas al menos en Europa, y con un cambio copernicano en la política monetaria.

De repente, como si de un huracán se hubiera tratado, la resaca de año nuevo se vio prolongada en el tiempo y a día de hoy, septiembre de 2022, aún la sufrimos.

Las previsiones de fin de año y las actuales parecerían de mundos diferentes, en varios indicadores: crecimiento, inflación, tipos de interés, precios de materias primas (¡el precio del gas y su repercusión en la factura mensual de los hogares!) etc.

El panorama actual de los euríbor a día de hoy es el siguiente:

 

El año que nos subimos en la noria

El giro ha sido tremendo, la noria ha dado ya varias vueltas y si estamos subidos a ella, habremos tenido vértigo (en junio) y en otros momentos ganas de que siguiera ascendiendo (en julio y mitad de agosto).

Los datos económicos señalan más subidas de tipos de interés, sobre todo si el entorno macroeconómico es similar al actual (inflación altísima), pero aún así hay varias notas a tener en cuenta que atisban un horizonte no tan negro como el marcado por la tabla anterior:

  • Empezamos a observar precios de activos de renta fija de corto plazo atractivos.
  • La deuda del tesoro a cualquier plazo está en positivo.
  • Muchos activos presentan rentabilidades (es cierto que no exentas de riesgos) muy por encima de los niveles razonables de inflación media en los próximos años: 4%-5%

Además, me vienen a la cabeza dos cuestiones personales / profesionales y deportivas que vienen bien en este momento:

  • Gazprom (sí, la gasista rusa): sus bonos cotizaron a poco más de 20% en febrero / marzo y hoy los vemos a niveles cercanos al 60%. Una nueva montaña rusa
  • Baloncesto: España en baloncesto perdía por 9 puntos en el descanso contra Finlandia y hoy viernes jugaremos la semifinal contra Alemania, tras una larga retahíla negativa de comentarios periodísticos durante muchas semanas.

¡No todo está perdido! hemos de ser capaces de ver un poquito más allá del bosque. Muchas ramas, con mucho viento desagradable, a veces no nos dejan ver la realidad.

Disfruten

 

 

 

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