Consejo de Gobierno

El BCE sube los tipos en 75 puntos básicos, el mayor aumento de su historia

Eleva su previsión de inflación para este año al 8,1% y recorta la estimación de crecimiento en 2023 al 0,9%

Avanza que seguirá subiendo los tipos en respuesta a la elevada inflación

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El BCE ha tomado hoy una decisión histórica, la mayor alza de tipos en sus poco más de 20 años de trayectoria. El precio del dinero subirá en la zona euro en 75 puntos básicos, el mayor incremento decidido nunca por el BCE, en respuesta a la escalada imparable de los precios en la zona euro y al grave debilitamiento del euro, instalado al filo de la paridad con el dólar justo en pleno shock energético en Europa. La institución ha anunciado además un importante ajuste en sus previsiones de inflación y crecimiento: los precios subirán este año el 8,1% y el PIB crecerá apenas el 0,9% el próximo año.

La tesis dura se ha impuesto por unanimidad en el Consejo de Gobierno del BCE, según ha explicado Christine Lagarde, que ha optado por un alza contundente con la que intentar enfriar la inflación antes de que sea demasiado tarde. Antes de que el deterioro económico que ya causa el alza de los precios derive en una recesión y las alzas de tipos terminen por llevarse por delante la economía de la zona euro. La prioridad del BCE es en todo caso el control de la inflación, incluso sacrificando el crecimiento, una misión cada vez más desafiante a medida que la crisis energética se agrava en Europa. Los tipos de referencia quedarán, a partir del 14 de septiembre, en el 1,25%, mientras que la facilidad de depósito sube al 0,75% y la facilidad marginal de crédito, al 1,5%.

En el comunicado posterior a la reunión, el BCE avanza que seguirá subiendo los tipos de interés. "Sobre la base de su evaluación actual, el Consejo de Gobierno espera incrementar los tipos de interés en las próximas reuniones para moderar la demanda y proteger frente al riesgo de un aumento persistente de las perspectivas de inflación", señala la institución.

"Estamos decididos", ha insistido Christine Lagarde en rueda de prensa."Si los datos sugieren que debemos decidir un alza de tipos elevada, lo haremos", ha asegurado la presidenta del BCE, que ha querido lanzar un claro mensaje de determinación frente a la espiral inflacionista. Aunque con serias limitaciones. Lagarde también ha reconocido que frente a lo que sucede en EE UU, donde la inflación está impulsada por el lado de la demanda, en la zona euro el alza de precios está causada por problemas de oferta, ante los que la política monetaria es mucho menos efectiva. "No puedo reducir el precio de la energía, no puedo convencer a un gran actor mundial [en referencia a Rusia] de que reduzca el precio del gas, no puedo reformar el mercado eléctrico", ha señalado la presidenta del BCE.

El BCE afirma que la inflación continúa siendo excesivamente elevada y que “es probable que se mantenga por encima del objetivo durante un tiempo prolongado”. Así, ha realizado un fuerte ajuste en sus previsiones de IPC: espera un alza de precios este año del 8,1%, del 5,5% en 2023 y el 2,3% en 2024. En sus estimaciones de junio, confiaba en un IPC este año del 6,8%, del 3,5% el próximo y del 2,1% en 2024.

El BCE ha apuntado además a una recesión técnica en la recta final de este año, fruto del impacto de los elevados precios, en especial de la energía, en la actividad económica. El banco central alude a un “estancamiento de la economía durante los últimos meses del año y en el primer trimestre de 2023”. Y prevé ahora que el crecimiento de la zona euro sea del 3,1% en 2022, el 0,9% 2023 y el 1,9% en 2024. El escenario se ha deteriorado de forma notable respecto a junio, cuando el BCE avanzó un alza del PIB en 2023 del 2,1%.

Lagarde ha puntualizado que el escenario central que maneja el BCE no es el de recesión para la zona euro el próximo año, que sí sería realidad en un supuesto mucho más negativo, con un cierre total del suministro de gas ruso, que provocaría el racionamiento en toda la zona euro y que no sería compensado por el suministro de otros países productores. En tal caso, el PIB de la zona euro caería el 0,9% en 2023.

Lagarde no renuncia a seguir elevando los tipos incluso en un entorno de mayor deterioro económico, aunque ha puntualizado que los siguientes aumentos van a depender de los datos y del análisis que de ellos se haga en cada una de las próximas reuniones. "No sabemos hasta dónde subirán los tipos", ha asegurado, para insistir también en que la previsión de IPC para 2024, en el 2,3%, sigue sin estar en el objetivo de estabilidad de precios que persigue el banco central, en el 2%. La presidenta del BCE ha avanzado que habrá subidas de tipos como mínimo en las dos próximas reuniones del Consejo de Gobierno.

Christine Lagarde sí ha advertido en rueda de prensa de una "sustancial" desaceleración económica que va a traer más desempleo. Y ha reclamado medidas para proteger a los más vulnerables ante los elevados precios de la energía, que seguirán siendo "extraordinariamente" altos en el caso de gas. "Los precios de la energía y los alimentos son más elevados de lo previsto", ha señalado Lagarde, para quien el mayor riesgo en el corto plazo son los problemas de suministro de energía, después de que Rusia haya suspendido el suministro de gas a Europa. En definitiva, la presidenta del BCE ha explicado en detalle la amenaza de la inflación con la que justificar la subida de 75 puntos básicos de hoy, tomada por unanimidad.

El mercado ya descontaba desde hace días un alza de tipos de 75 puntos básicos, que no ha logrado impulsar la cotización del euro. Los bancos sí reaccionan con notables ascensos ya que el BCE ha decidido hoy suspender el sistema por el que seguía penalizando parte del exceso de reservas, una vez que la facilidad de depósito está por encima de cero, en el 0,75%. Los rendimientos de la deuda también suben con fuerza ante la perspectiva de más subidas de tipos.

La institución que preside Christine Lagarde ya decidió en junio poner fin a los tipos de interés negativos, entoncesm aún  en el -0,5% para la facilidad de depósito. Pero ese proceso de normalización monetaria se ha acelerado, a un ritmo mucho más rápido del previsto por el BCE. El avance de la inflación ya forzó una primera subida de tipos en julio, la primera en once años en la zona euro, de 50 puntos básicos, por encima de los 25 que el banco central había sugerido en principio. Y en la cita de septiembre, la presión inflacionista se ha redoblado, sin que el alza de precios haya aún tocado techo en la zona euro. En agosto, los precios siguieron creciendo un 9,1% en tasa interanual. En Alemania, las estimaciones del Bundesbank apuntan a un IPC superior al 10% durante el otoño, incremento que podría ir a más después de que Rusia haya cortado el suministro de gas a Europa.

La firmeza de la Reserva Federal en su lucha contra la inflación también ha presionado al BCE a elevar los tipos en 75 puntos básicos. Jerome Powell ya los elevó en esa cuantía en junio y julio y el mercado contempla un nuevo incremento de esa magnitud el próximo 21 de septiembre, lo que ha contribuido al debilitamiento del euro frente al dólar. La divisa europea acusa además el creciente deterioro económico ante el conitnuo encarecimiento de la energía. Los inversores ya auguran que la zona euro entre en recesión en el cuarto trimestre del año.

En su reunión de hoy, el BCE también reitera que mantiene la reinversión íntegra de los vencimientos de su programa APP de deuda durante un tiempo prolongado después de la subida de tipos de interés, con lo que renuncia a establecer una fecha para el inicio de la reducción de balance. Según ha precisado Lagarde, ahora sería "prematuro". Los vencimientos de la deuda adquirida con el programa PEPP antipandemia se seguirán reinvirtiendo al menos hasta finales de 2024 y con total flexibilidad, como medida con la que afrontar el tensionamiento de las primas de riesgo.

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