El campo pide un convenio nacional que reconozca su particularidad y dureza

La agricultura generó 1,2 millones de contrataciones hasta junio

El 71% de los jornaleros son de nacionalidad española

La reforma laboral multiplica por cinco los contratos de carácter indefinido en la agricultura.
La reforma laboral multiplica por cinco los contratos de carácter indefinido en la agricultura.

La agricultura generó un 14,5% menos de contratos en el primer semestre respecto al año 2021; sin embargo, los contratos indefinidos se han multiplicado por cinco. En total, este sector ha generado desde enero hasta junio 1,2 millones de empleos, de los cuales la cuarta parte fueron indefinidos.

Así lo recoge el estudio La contratación en el sector primario, realizado por Randstad, basándose en datos del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE). Los contratos indefinidos en la agricultura tuvieron un crecimiento en el primer semestre respecto al año anterior del 410,7%,frente a la reducción del 33,7% que registraron los contratos temporales.

De toda la población ocupada, las mujeres del campo solo representan el 1,8%, frente al 5,6% masculino que se dedica al sector. Los datos ya reflejan las consecuencias de la reforma laboral en vigor desde el 1 de abril.

Valentín Bote, director de Randstad Research, asegura que “el número total de contratos se ha visto reducido por las nuevas fórmu­las y por la dinámica de contratación indefinida que ha introducido la nueva normativa”. Además, concluye que la caída del número total de los contratos, pero el aumento de los indefinidos, es una tendencia actual en cualquier actividad.

Situación laboral

Vicente Jiménez, adjunto de la Federación de Industria de CC OO del sector agrario, afirma que la situación actual de los trabajadores del sector agrario ha mejorado, ya que “el contrato de fijo discontinuo da seguridad a los trabajadores, puesto que la empresa está obligada a volver a contar con ese trabajador para la próxima temporada”.

Este contexto ha cambiado desde que el pasado abril entrase en vigor la reforma; los trabajadores del campo dependían de que el patrono les volviera a contratar para la próxima campaña, todo esto sin ningún tipo de seguridad. Jiménez explica que “los trabajadores de este sector son temporeros, por lo que garantizar una estabilidad completa es complicado; no tenemos datos de pluriempleo, pero somos conscientes desde el sindicato de que el trabajador tiene que buscarse la vida para mantenerse el resto del año”.

También denuncia la falta de un convenio estatal que regule unas condiciones dignas de trabajo y remuneración para este sector “tan duro”. El representante de CC OO sostiene que “no puede haber tantas diferencias salariales entre una comunidad y otra”. Según el sindicalista, por una campaña se paga el salario mínimo interprofesional (SMI).

“Si la gente del pueblo no quiere trabajar porque no aceptan las condiciones laborales, hay que buscar trabajadores de otras regiones. En España no se pagan ni el transporte ni el alojamiento; en países como Francia sí que se paga el desplazamiento y alojamiento de los trabajadores, por lo que a estos no les compensa desplazarse para hacer la campaña”. “Por lo que el sector está empezando a digitalizarse para afrontar la falta de mano de obra”, asevera.

Jiménez pone en valor la importancia de la mano extranjera para la recogida de muchos de los cultivos españoles, a pesar de que, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), recoja que el 71% de los jornaleros agrarios en el pasado trimestre hayan sido españoles. Con Jiménez también coincidía Montse Cortiñas, vicesecretaria general de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), quien confirma la importancia de la mano extranjera para recoger los cultivos. Y agrega que muchas provincias se suman a la contratación en origen.

Cortiñas manifiesta que “el peso de la mano de obra extranjera es clave, y cada vez juega un papel más importante”. La representante de UPA revindica la importancia de tener en cuenta las “peculiaridades del sector agrario”, haciendo referencia al “duro trabajo que se realiza en el campo”, sumado a la dependencia que tiene este por el cambio climático y los fenómenos atmosféricos. Con ello, recuerda la situación de sequía que ha provocado el adelanto de la temporada de muchos cultivos, unido a las altas temperaturas que “dificultan el trabajo”. Cortiñas defiende la creación de una “normativa que regule las particularidades del sector”.

Sueldos dignos

Para los trabajadores temporeros, la cuantía no puede ser inferior a 47,36 euros por jornada legal, según un decreto del Ministerio de Trabajo y Economía Social. Vicente Jiménez recalca la situación de desigualdad laboral en España dentro del propio sector, “reclamamos un convenio estatal que regule los salarios, el campo no puede pagarse con el SMI”. El 49,1% de los jornaleros del campo están en el rango de entre 25 y 45 años de edad. El grupo que menos representación tiene son los menores de 25. Los mayores de 45 tienen una presencia del 36,8%.

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